El viaje de Raudelis a Cuba y su descubrimiento del nuevo mundo

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Por Tatu

Producto a la desinformación de los grandes medios de comunicación, la realidad cubana es un misterio para la mayoría de las personas que sólo conocen lo que sucede en la isla por esas noticias cargadas de odio y tergiversación. Muchos de los que participan en los blog y están en contra de la Revolución, para justificar sus argumentos, narran vivencias suyas que se remontan a los años ochenta o a los más duros del periodo especial.

Buscando en la web me encuentro que nuestro amigo Raudelis, uno de los que nos visita con frecuencia en La Joven Cuba, visitó Cuba después de veinte años de ausencia, y narró sus experiencias en varios post.

No voy a reproducir los post completos sino las partes más interesantes, las que demuestran que Raudelis se la pasa haciendo análisis sobre Cuba pero en realidad no tiene la menor idea de lo que sucede en ella.

Las letras negritas son sus palabras textuales.

Quedaron atrás los días en que se hacen los malabares para armar la maleta, evitando el sobrepeso, los productos “conflictivos y punibles”, así como formando la larga lista de regalitos para llevar, muchos de los cuales darían risa, sino bochorno, tener que llevarlos en un viaje internacional: jabones, desodorantes, pasta dental, papel sanitario, agujas, hilo, pacotillas para cada uno, etc. En fin, cosas que hasta en Haití se consiguen y que debemos llevar pues sabemos que allá, sencillamente, ¡NO HAY!

Y por cierto, todo esto nos pone en situaciones ridículas al momento de comprar. No olvido que pasé una pena en un supermercado cuando me le aparecí a la cajera con más de 15 jabones (mi familia es bien grande) y además uno era para mi uso personal. Pues resulta que la cajera, con risa maliciosa, llamó a otra y se pusieron a comentar por lo bajo.

EL comienzo de Raudelis es impactante, o sea introduce la idea de la tremenda escasez que existe en Cuba, y menciona los artículos que tuvo que traer porque en Cuba no hay: jabones, desodorantes, pasta dental, papel sanitario, agujas, hilo…se puede estar a favor o en contra de la Revolución, pero en ninguna de las dos posiciones se puede ser extremista. Con esa historia el viajero nos muestra lo desinformado que está, pues aunque hay que comprarlos en divisa, ninguno de esos productos falta en las tiendas cubanas, y sus precios no son inalcanzables. Si Raudelis conociera de verdad la realidad cubana y quería ayudar a su familia, entonces bastaba con traer el dinero y comprarlo aquí, por ejemplo el jabón Lux (los hay mucho más baratos) cuesta alrededor de cincuenta centavos, con 8 CUC, Raudelis le hubiese comprado 16 jabones y se ahorraba traerlos desde el exterior.

No lo aclara en su historia pero estoy seguro de que las cajeras sí conocían a Cuba por eso se reían de él: por despistado.

!Y así llegué! Pasé tremendo susto cuando el avión aterrizó y en más de dos ocasiones se apartó de la línea debido a la mala calidad de la pista de aterrizaje ¡pero al fin se detuvo!

No podía faltar la aguda crítica, por eso introduce la escena del avión zigzagueante, por suerte se limita a decir que la pista estaba en malas condiciones y no que los pilotos cubanos son unos borrachos.

Por cierto que aquí noté otro cambio: Resulta que hay vecinos que operan una especie de teléfono publico, donde se encargan de coordinar llamadas o atender a las personas que desean llamar cobrando los servicios de atención, búsqueda de alguien que pide hablar con algún vecino etc. Me explicaron que ellos cobran por llevar recados, mensajes que les dejan para los vecinos o planificar llamadas a una hora determinada. Luego le pagan al estado los minutos de llamadas pero se embolsan toda la ganancia de la “cobertura” del proceso de atención, búsqueda de vecinos, etc.

Y hay personas que se dedican tiempo completo a esa actividad renunciando incluso a sus trabajos fijos con el estado.

Una vez más el autor nos demuestra que sabrá mucho de mecánica cuántica pero de Cuba conoce menos que yo de cosmonauta, resulta que ahora fue que descubrió que en Cuba hay teléfonos públicos que son atendidos en casas particulares.

Pero bueno sigamos.

Entonces comienza el verdadero meollo de las visitas; ¡Organizar, planificar y financiar todas las actividades que se realizaran mientras trascurra la visita! De ahí que de pronto nos convertimos en administradores, directores y financistas de cada uno de los festejos, brindis, contactos, trueques, negociaciones tanto en el mundo real como el bajo mundo, tanto en el mercado oficial como el soterrado. Con la finalidad de “resolver” cada vitualla que consumirá toda la masa que junto al enorme regocijo de nuestra llegada ve la oportunidad de al menos por ese corto periodo ¡Pegar una mejor gorra!

Se nota la prepotencia del visitante que se ve obligado a organizarlo todo porque los cubanos están tan desesperados por “pegar la gorra” y él tiene que cuidar su dinero y de paso enseñarles como comportarse en una democracia bla bla bla.

¡Me he quedado asombrado al constatar que existen TRES mundos económicos en paralelo en las calles!

El mundo oficial: soñador, esotérico, Ilusorio, Fantasmal, Abstracto y que se cree invulnerable (ese se puede ver en la TV, la prensa, etc. y es de todos conocidos). Sus productos son de igual naturaleza y hay ¡Muchísimos! que viven en ese mundo todavía.

Sus adeptos (adictos pega mejor aquí) tienen la mas profunda FE de que el gobierno les mejorara sus condiciones de vida, les salvará de las manos de los funcionarios corruptos, les tirará el Mana del cielo y les garantizara ese futuro glorioso sin sudar mucho la camiseta.

Se les reconoce por su rostro de mirada perdida (casi como zombis), mirada lejana y distante, como resignada (aquí pega mejor intercambiar la GN por NG) ante la cola para coger la guagua, ante las tiendas en divisas a donde no pueden entrar, ante el enorme sol que tienen que coger para andar de un lado al otro, etc. Son honestos, no se dejan arrastrar hacia malos hábitos. Será la masa que vele por los valores sociales cuando el río tome su cause.

Nuestro amigo descubre (al parecer después de un ejercicio de Yoga) que en Cuba hay un mercado negro. Agrega además que todos los que apoyan a la Revolución somos unos zombis, unos vagos que esperamos que nos den todo sin “sudar la camiseta”

Debo ser sincero y reconocer que en esta parte el viajero fue más objetivo pues reconoce que nosotros los que apoyamos a la Revolución y confiamos en ella, seremos los que velemos por los valores sociales cuando el río “tome su cause” (se refiere al período de actualización del modelo económico cubano al que estamos convocados)

Los más entrados en años sueñan con retiros o pensiones (de 5 o 6 CUC) que les premien por su abnegada vida (pega mejor anegada y no de agua precisamente). Todos ellos ven las causas de sus problemas en la cadena del mono, no en el mono en si. Aceptan que su moneda no valga ni para ir al baño y “comprenden” porque su gobierno toma las debidas medidas para sobrevivir.

Ignora el viajero que en Cuba antes del triunfo de la Revolución, la atención al anciano se limitaba a los beneficios de un pequeño presupuesto estatal (cuando se cumplía) y mayormente a las recaudaciones de instituciones religiosas y caritativas.

En la actualidad la realidad es muy diferente y la atención a esas personas ha sido reconocida por organismos internacionales. Existen en la isla 141 Hogares de Ancianos y 178 Casas de Abuelos. Cómo sino sería posible lograr una esperanza de vida de 78 años.

Y así trascurrieron los días durante mi visita al país del marabú creciente. Rodeado de amigos y familiares; enfocado solamente en los lazos que nos unían, sin hablar de política salvo casos excepcionales en los que la fría sangre de un visitante le cedió el paso a otra mas caliente cuando veía cosas como estas:

Un día llegó una madre quejándose de que su hija de apenas dos años tenía ya dos días con vómitos. Yo ingenuamente le pregunté: ¿Por qué no la lleva a la clínica para que te la atiendan? Y ella me respondió con voz resuelta: ¡Ya la semana pasada la lleve y casi me la matan cuando le pusieron la medicina equivocada! Ahora prefiero curarla yo misma.

Todos los días la “prensa libre” nos pinta un país que está a punto de explotar, un país donde las personas ya no aguantan más y se manifiestan constantemente contra el gobierno, sin embargo nuestro amigo yoga reconoce que en ningún momento hablaban de política, y fue él quien comenzaba los temas.

Aquí es donde hace la historia de la niña y el médico inepto. Sin comentarios, esto es sólo parte del guión, de los temas que no se pueden dejar de tocar a la hora de hacer un buen “análisis” de Cuba.

Otro día pasé y vi a una niña de 12 años sentada en las piernas de su novio de 21 años. Ambos se besaban ante la mirada complaciente de los testigos que no hacían nada para evitar semejante atentado a la moral y al civismo. No me pude contener y les llame la atención (a los testigos donde abundaban los de 3ra edad) y les dije que conductas como la de ellos (los testigos) no solo implicaba tolerancia ante semejante inmoralidad sino que además la incentivaban. Al parecer ninguno pensaba en la hija del vecino que “casualmente” había salido en estado con tan solo 14 años y su familia la había repudiado al extremo de ser el tema del día. ¡Ninguno tampoco me dijo ni que si ni que no!

No explica nuestro puritano amigo cómo supo la edad de los enamorados ni tampoco especifica la posición de los padres respecto a ese noviazgo, pero bueno eso no es importante, porque de lo que se trata es de mostrar el supuesto caos que existe en Cuba y así seguirle el juego a los que hablan de la existencia de la prostitución infantil en la isla.

Me llama mucho la atención la reacción del viajero, pues la emprendió contra los viejitos reprochándole que no hicieran algo para proteger la moral y el civismo. Ahora me pregunto: ¿Lo correcto no hubiese sido haber hablado con los jóvenes y explicarle eso a ellos? Quizás el muchacho estaba fuerte y era más  fácil cogerla con los viejitos, lo que realmente dudo porque Raudelis ha explicado varias veces que es especialista en varias artes marciales. Me inclino por pensar que el viajero puritano descubrió que ellos eran de la Asociación de Combatientes y eso le molestó.

En ningún lugar del mundo un médico incompetente o una niña de 12 años con novio es un problema político, sin embargo para Raudelis sí lo es. Claro cuando se trata de Cuba todo es diferente.

Un detalle que si me llamó la atención fue la increíble cantidad de equipos DVD que había en las casas del barrio. ¡Increíble! El día entero se la pasaban hablando de USB, de memoria Flash, de intercambio de películas, videos, musicales, etc. Muy alejados de aquella visita anterior en la que los discursos oficiales llenaban el ambiente.

Esto se traduce más o menos así: “pero cómo es posible que estos indios tengan DVD”

Y así un día y luego otro recorrí nuevamente las calles de santiago. A bordo de muchas guaguas que vi disponibles para consuelo y alegría de la población adicta al sistema. Aquellas que era incapaces de analizar que estas guagua Yutong no eran mas que el producto de una limosna china, muy distante de un verdadero logro basado en la prosperidad nacional.

¡Pero ¿Quién los convence de lo contrario?! ¡Así que allá me monté para ir a buscar productos a las muchas tiendas en las que el estado ofertaba los productos como si viviese en otro planeta y no viese la realidad de los salarios! Y los compré para darle un gusto a aquellos que por décadas habían ya olvidado el sabor de un buen coco rallado o de una buena mermelada de mango. ¡Ni que decir de las galletas de soda!

Reconoce Raudelis que el transporte no está malo o por lo menos no tan malo sin embargo introduce la coletilla de que las Yutong son una limosna, cuando él sabe bien que esas guaguas llegaron a Cuba compradas por un crédito que ofreció el gobierno chino, pero que hay que pagar, o sea no es limosna sino comercio justo.

No entiendo cómo es posible que con la cantidad de dinero que se gana fuera de Cuba, Raudelis se haya movido en guagua. Al parecer gastó todo el dinero en jabones, pasta de dientes y esos otros productos que en Cuba “no existen”.

Si Diana leyera  lo que dice Raudelis se preguntará de dónde su papá saca esas galletitas de soda que le lleva a cada ratos (y que compra a cuatro pesos moneda nacional) o los paquetes de galletas de sal a 12 ó 25 pesos que tanto le gustan con leche.

Nunca olvido que pasé con un amigo por una dulcería y me decido a comprarle unos dulces a su mama (me había invitado a almorzar) y compré un Cake de 25 pesos cubanos (casi un CUC) y el amigo mío me dijo: Tu vas a hacer lo que yo en mas de 20 años nunca he podido hacer con mi madre: ¡Comprarle un Cake!

Y al verlo tan orgulloso de mi gesto ¡En lugar de sentirme feliz me dio vergüenza al ver que tan mal estaba todo!

Aquí si no voy a comentar nada porque de verdad que me parece una burla. El hecho de comprar un cake en veinte pesos en moneda nacional lo narra como si hubiese comprado el Capitolio. La imagen que da Raudelis de su “amigo”, con ese ridículo comentario de no haber podido comprar nunca en su vida un cake de veinte pesos, demuestra el desprecio que siente por los cubanos.

Pero uno se divierte viendo ese despelote, ese caos en donde cada uno quiere imponer su criterio al pretender reclamar un derecho que no tienen y que no es más que el derecho al ORDEN y a la autoridad cuando hay que organizar alguna actividad.

Entonces yo imponía el respeto y el orden, mas sustentado con mis bolsillos que con mi lógica, pero el caso es que al final todo tomaba su cause y resultaba ser un éxito. Sobre todo cuando se lograba poner en su lugar a los mas de 20 expertos.

Una de las características que tiene el cubano y que forma parte de su idiosincrasia es que sabemos de todo y somos los mejores en todo. Raudelis sin embargo alucina con esto y lo asocia con el “caos” que vive la sociedad cubana, donde solamente con sacar un billete, los cubanos dejan lo que están haciendo y se comportan como obedientes corderitos que siguen la voz del amo (en este caso el acaudalado Raudelis)

Al despedirme dejé todo lo que llevé. El asombro fue total al verme partir con un bultito que cabía en mis manos.

Lo más normal del mundo es que los que visitan a su familia en Cuba, al marcharse dejen la mayoría de las cosas que trajeron, a mi amigo Roberto por ejemplo el primo que vino recientemente, le dejó el reloj y el par de gafas que trajo. Para Raudelis no obstante su acción va más allá de cualquier lógica y por lo tanto merece ser canonizado.

Un amigo que me llevó al aeropuerto (en moto pues no me dio la gana de pagar un taxi) me dijo mientras nos tomábamos una cerveza:

-Parece mentiras que tu salgas ahora hacia el extranjero mientras nosotros nos quedamos aquí.

Y yo me le quedé mirando y le dije: Cuando tú me ves salir piensas que voy a viajar al extranjero, que voy hacia el capitalismo, que debo pasar emigración, que debo montarme en un avión y partir hacia lo desconocido. Pero para mi tan solo ¡estoy regresando a mi casa!

Interesante conclusión del viaje de Raudelis a Cuba. El amigo (no debe ser el mismo del cake, porque este tiene moto) desconsolado porque se tiene que quedar en Cuba y Raudelis con su profunda frase donde reconoce que su casa ya está en otro lado.

Conclusiones:

  1. Raudelis desconoce algo tan elemental como la existencia de los teléfonos públicos en casas particulares (esto se aplica desde hace más de 15 años).
  2. Raudelis viaja con 15 jabones, pasta de diente, etc (él menciona el dato con el orgullo de quien le salva la vida a alguien) porque desconoce que en Cuba se pueden comprar todas esas cosas.
  3. Raudelis presume constantemente de su dinero, sin embargo:
  • No renta un carro y viaja en guagua en moneda nacional.
  • No alquila un taxi y va en moto para el aeropuerto.
  • Compra un cake en veinte pesos moneda nacional y no en divisas.
  1. Raudelis debe ampliar más sus fuentes de información porque evidentemente está muy lejos de conocer la realidad cubana.
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