Sin Fanatismo

desdeelotroladodelmuro.blogspot

Por José Julián

Perdonen tan extensa y larga charla teórica, creo que será muy útil para que después entiendan el sentido de mi comentario.

Según la enciclopedia web Wikipedia la palabra «fanatismo» proviene del latín fanitiche, que era la persona que se daba a una entidad pública o secreta para responder al llamado de la misma cuando se le requiera sin importar el momento, hora ni lugar. Una vez que eras parte de tal sociedad no había marcha atrás y todo aquel que se rehusara a prescindir sus órdenes era descartado de pertenecer a esta y si era necesario, la ejecución.

La palabra «fanático» viene del sustantivo latín fanum que significa templo, por tanto, fanático quería decir perteneciente al templo y hubo un tiempo en que llegó a significar protector del templo. Después, adquirió el sentido de intemperancia desmedida en la defensa de la religión.

Así pues, la noción de fanatismo se relaciona con la religión en un principio; pero el término abarca en realidad un campo semántico mayor.

El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política, o hacia un pasatiempo o hobby. Consta de una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido y monomanía persistente hacia determinados temas.

La psicología da otra definición y afirma que el fanatismo no es más que el apasionamiento desmedido de una persona hacia una creencia o acción. El fanático está convencido de que su idea es la única y realmente válida, por lo tanto margina las ideas de los demás sin realizar un análisis objetivo y racional. Esta ciencia afirma que el fanatismo surge gracias a la necesidad de seguridad de las personas, precisamente inseguras. Es una compensación entre esa inseguridad y la fuerza que le ofrecen sus creencias.

Considero que una obsesión, con medida, (si se pudiera uno obsesionar con medida) no es tan mala: hay personas que viven amando al fútbol, a sus hijos, a su profesión y sobresalen en esas actividades por su constancia y entereza. Pero creo además que existe un límite entre obsesión y fanatismo.

En la red se nos tilda a los jóvenes blogueros de La Joven Cuba de obsesionados defensores del castrismo y su régimen y yo creo que es un orgullo que nos halaguen con tal calificativo. ¿Por qué? Simple y llanamente porque se puede ser obstinado pero no fanático.

Un fanático es una persona ciega, que tiene delante el tren y en su ciega obstinación no es capaz de quitarse de la vía por defender su creencia de que el tren no existe, y por tanto muere.

Mi tesis es la siguiente: defiendo, sin fanatismo, una idea, una manera de vivir, una forma de pensar, un sistema alternativo que según mi opinión no es perfecto y está lleno de errores –por eso estamos construyendo una sociedad nueva– pero se alza como una variante ante el sistema que defienden nuestros detractores. No estoy diciendo que Cuba socialista sea un paraíso, pero el capitalismo no es ni será la solución a los problemas del hombre.

Yo creo, y si se puede convencerme con argumentos bien fundamentados retiro lo dicho y me adhiero a la idea, de que una sociedad puede organizarse como la nuestra sino tuviera tantos frenos internos y externos. Cuba se ha enfrentado a través de la Historia a muchas trabas: una increíble y agobiante burocracia, malas planificaciones económicas, una gran campaña de terrorismo de estado proveniente de EE.UU, una profunda crisis económico-social entre otras muchas. Pero nunca este pueblo ha claudicado, y ha defendido su manera de vivir. Espero que no llamen a mi pueblo fanático por eso.

Ahora, ser fanático político sin visión futura es el pecado más grande que se puede cometer para los que viven de esta, y para los que aspiran a transformar nuestra sociedad para el bien particular. Sería una falta de entereza mental suponer que en este país habrá un retroceso. Vamos a despertarnos, compañeros, basta de fanatismo, están defendiendo una idea absurda; si comparan sus argumentos y motivaciones verán que las suyas son insuficientes, ya que el único móvil que tienen es el dinero y un sueño inacabable de regresar a “Cubita bella”-dígase before 1959-.Mientras que las de todo nuestro pueblo sobran.