Amel, “a pesar de los pesares ¡Cuba Va!

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Por Eduardo
Amel, de tu amable emplazamiento, donde como casi siempre, y no sé porque, como dicen nuestros fiñes, “la cojes conmigo”, y me cuestionas mi calidad expositiva, tomé la decisión de escribir un post en el tiempo que me quede de mi guardia de vacaciones. No importa que me ataques. Yo digo como Jesús, “perdónalos Padre, ellos no saben lo que hacen”. Te responderé fundamentalmente aquellas preguntas relativas a la economía, que me motivan a reflexión. Y lo haré haciendo fundamentalmente uso de informaciones que domino, porque mi trabajo de profesor universitario no se enmarca tecnocráticamente, en impartir mis asignaturas de ingeniería. Decía José de la Luz y Caballero que “enseñar puede cualquiera, educar solo aquel que sea un evangelio vivo”. Y yo tengo montones de defectos, pero si me he tomado a pecho esta expresión en el sentido de que como decía un sabio, “aquel que sabe solo de medicina, ni de medicina sabe”.


La pregunta de Mel Zelaya, llevaría un post entero, para en tus propias palabras desmontar la infamia que constituyó, como ejercicio de doble moral y fariseísmo yanqui, el golpe de estado en ese hermano país. Solo decirte que la consulta popular que pretendía situar la famosa cuarta urna, no era inconstitucional, porque estaba amparada por la primera Ley que el Congreso apátrida, vendido a los yanquis, le aprobó al Presidente Zelaya al comenzar su gestión presidencial, que se llamaba, Ley de Participación Ciudadana. Esa urna lo único que pretendía era consultar al pueblo si deseaba una constituyente, y no tenía carácter vinculante.
Si eres tan inteligente, como creo que eres, las imágenes del pueblo de Honduras en las calles, recibiendo tiros, golpizas, chorros de agua, y enfrentando a los cuerpos represivos, aún a más de un año del Golpe, exigiendo la constituyente, el regreso de Zelaya, y desconociendo el gobierno parido por los golpistas, te dirán que lo que se cometió fue un atropello, a la libertad de ese pueblo.
Si estás de acuerdo con esa infamia, tendré que empezar a dudar de tu apego a la democracia, y a los principios de la libertad, porque si un pueblo quiere socialismo (¿Por qué no?), ninguna minoría por poderosa económicamente que sea, tiene el derecho a aplicar la técnica del Golpe de Estado, para revertir esa tendencia. Y te sugiero, mirar un poco de las transmisiones de Telesur, para que veas esa misma historia del golpe, vista desde otra óptica que no es la de tus adorados medios de comunicación. Por cierto ¿Sabías que los golpistas le cayeron a palos a los periodistas de Telesur por reportar la represión al pueblo de Honduras? ¿Qué les rompieron sus cámaras y los expulsaron del país? Averigua tú, donde quedó la libertad de expresión que tanto te gusta defender.
Ahora a lo que me interesa exponer. Evidentemente te has quedado en cuanto a conocimiento del sistema económico cubano en los años 80, cuando el Sistema de Financiamiento Presupuestario del Che, quedó relegado ante el Cálculo Económico, que era el sistema que se practicaba en la URSS, y que en nuestro país era defendido por un grupo de economistas encabezados por Carlos Rafael Rodríguez. Este hecho ocurrido durante la realización del 1er Congreso del PCC, trajo la aparición de un gran número de tendencias negativas y vicios, los cuales debieron atacados fuertemente durante el Período de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas de los 80.
Cuando en Cuba triunfó la Revolución el país era además de subdesarrollado, monoproductor de azúcar. Los yanquis comenzaron las medidas en contra de nuestra economía desde el mismo 1959. Nos quitaron la cuota azucarera, dejaron de mandarnos materias primas, piezas de repuesto y otros insumos. Se llevaron mediante el robo de cerebros el 80% de toda nuestra fuerza calificada, y cuando nos completaron la versión inicial de bloqueo, las medidas fueron tan duras que nos daban menos tiempo de vida, que al famoso merengue en la puerta del colegio.
Según cuenta Orlando Borrego, en su libro “Rumbo al Socialismo”, la dirección cubana nunca actuó de la manera dogmática, retrógrada y torpe que pregonan nuestros enemigos. Desde que se establecieron los primeros contactos con los países socialistas, enseguida se vio que en algunos aspectos, como en la contabilidad, las técnicas de dirección y el control, las empresas capitalistas radicadas en Cuba, superaban a las soviéticas, checas, húngaras, etc. Cuenta Borrego, que los cubanos que ya empleaban en todos los niveles, las máquinas de cálculo y las computadoras de aquella época, se quedaron sorprendidos al observar que las cuentas en la URSS, a nivel de empresas se realizaban con ábacos.
Según este destacado economista y revolucionario cubano, los cubanos aprendimos fundamentalmente, de los países socialistas, uno de los pilares más fuertes de la economía socialista, la planificación, en la cual eran muy avezados. Paradójicamente, uno de los aspectos más criticados de la economía socialista, como lo es la planificación, fue entre otros, uno de los que permitieron que el Keinesianismo salvara al capitalismo moderno de la debacle de la gran depresión de la postguerra. Ahora bien, el modelo económico existente en todo el campo socialista era el Cálculo Económico. Este no se implantó en Cuba de golpe y porrazo, sino que coexistió con el Sistema de Financiamiento Presupuestario del Che, durante toda la década del 60 del siglo XX, hasta que como ya se dijo este último dejó de aplicarse, al asumirse el primero como modelo económico general de la economía cubana.
La introducción del Cálculo Económico, el cual se basaba en la autogestión financiera de la empresa socialista, provocó lo que avizoraba el Che desde principio de los años 60, que al “tratar de construir el socialismo a partir de las armas melladas del capitalismo”, usando el interés material, como célula primordial del desarrollo, y la sustitución de la emulación socialista, por la competencia feroz entre ellas, trajo consigo, la “labor de zapa en la conciencia”, y provocó el pago excesivo por normas mal diseñadas, el abandono de la calidad de los productos, y sobre todo, la aparición de sectarismos entre las empresas, y fenómenos de corrupción que hasta ese momento, prácticamente no existían en nuestro país. Es la época de las plantillas hiperinfladas, del desvío de recursos desmedidos, y de la pérdida del sentido de pertenencia de los obreros. El uso de las categorías capitalistas en la economía, hizo que el concepto de propiedad social sobre los medios de producción, y la formula de distribución socialista, “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, se vieran afectados hasta el día de hoy.
Debes saber que estábamos inmersos en la eliminación de esos vicios de la economía cubana, en franco Período de Rectificación, cuando un grupo de comunistas europeos, lograron lo que no pudo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, entregaron el socialismo a los imperialistas, sin tirar ni el consabido hollejo al Chino. ¿Y que pasó? Perdimos el 80% de nuestros mercados, y el 60% de las importaciones, algunas de ellas tan importantes como la leche. No me voy a detener en los efectos del Período Especial, porque algún día el mundo tendrá que rendir tributo a los millones de cubanos que seguimos a Fidel en esta epopeya, pero en este artículo hago valer mi verdad, de que contrariamente a lo que se pregona en los medios capitalistas, nuestro país, pudo sobrevivir a esos años durísimos gracias al sistema socialista.
Es verdad que nos quedamos en “la tea”, pero como dijo Fidel al principio del mismo, lo poco, lo íbamos a distribuir entre todos y nadie quedaría desamparado. No hubo un solo despedido de aquellas plantillas infladas, y se lograron mantener las conquistas fundamentales, en materia de salud, educación y seguridad social. Se establecieron los Parlamentos Obreros donde el pueblo propuso un conjunto de medidas, según nuestros enemigos cosméticas, pero que al ser aprobadas en nuestro parlamento, nos permitieron sobrevivir como sistema en esa difícil coyuntura, agravada por el establecimiento de las Leyes Torricelly y Helms Burton, las cuales de manera oportunista trataron de acabar de liquidarnos como nación socialista. El conjunto de medidas aprobadas en esos días fueron:

  1. Potenciar el desarrollo de la industria del Turismo.
  2. Restablecimiento de las políticas tributarias.
  3. Restablecimiento del trabajo por cuenta propia.
  4. Creación del Mercado Campesino de oferta y demanda.
  5. Despenalización de la tenencia y uso de las divisas extranjeras.
  6. Establecimientos de las Tiendas Recaudadoras de Divisas.
  7. Elevación de los precios de los artículos que no son de primera necesidad como las bebidas alcohólicas y el tabaco.
  8. Posibilidad de los trabajadores por cuenta propia a subcontratar trabajadores.

Estas medidas permitieron que ya en el año 1994, después de haber “Tocado fondo” en el 1993, la economía cubana tuviera un crecimiento muy pequeñito de 0,4%. Y a partir de ahí, no hemos dejado de crecer ni un solo año, a pesar del arreciamiento del bloqueo y las agresiones yanquis, sumados a los ciclones cada vez más frecuentes. La moneda nacional, que en 1995, llegó a cotizarse con respeto al USD en 150 pesos por unidad, desde hace más de 15 años mantiene la tarifa de 25 por uno. La economía cubana se ha diversificado, y se están dirigiendo las inversiones a aquellos sectores económicos que ofrecen las más rápidas amortizaciones de las mismas, y donde se obtienen utilidades de la manera más rápida posible. La producción de petróleo alcanza hoy en día alrededor de tres millones de toneladas.
La agricultura en los últimos años alcanza crecimientos del 7%, lo cual se está reflejando en la canasta básica del cubano. Ningún país del mundo ha logrado desarrollar un Programa tan importante como la Revolución Energética cubana, que ha permitido ahorrar más de 3000 millones de dólares en portadores energéticos desde que se viene aplicando con medidas tan simples, entre otras, como las de cambiar los bobillos incandescentes por fluorescentes ahorradores. Nuestra capacidad de generación eléctrica se duplicó. Se han cambiado miles de kilómetros de líneas eléctricas. En estos días se inicia la reparación general del Ferrocarril Central. Y para que hablar del incremento del Turismo, que ya no son capaces de negar ni nuestros enemigos más furibundos.
Nuevas medidas han sido anunciadas por nuestro Presidente, en la última sesión del Parlamento, que permitirán hacer un uso más eficiente de la fuerza laboral, y elevar la productividad del trabajo, que ya viene incrementándose en los últimos meses.
No se puede hablar de nuestros crecimientos económicos sin mencionar a los planes de integración con el resto de los países del ALBA, fundamentalmente con Venezuela, los cuales se basan no en la competencia, sino en la complementariedad. Todos esos logros han sido logrados, a pesar de que con la crisis económica han caído los precios de algunas de nuestras principales exportaciones, como es el caso del níquel. Amel, cuando Raúl hable no dejes de oírlo, que el General se caracteriza por no tapar nada malo, y hablar con objetividad acerca de nuestros avances, sin caer en falsos triunfalismos.
Me hablas de la destrucción de la ganadería. Que yo sepa, los planes genéticos lecheros y de carne, como Valle de Picadura, Rosafé, Santa Gertrudis, y muchos otros regados por todo el país, fueron el resultado de la obra de la Revolución. Y no solo de ganado vacuno, sino de aves, porcino, caprino y de cuanto animal se crió en Cuba entre los 60 y los 90. Cuando yo era más joven un litro de leche se compraba en el mercado paralelo, las cafeterías y restaurantes a 80 centavos.
Recuerdo que en la cafetería de la universidad, cada vez que merendaba me tomaba un litro de leche, o un litro de yogourt que costaba un peso (entrenaba fuerte en aquella época). Esa producción lechera, así como la que garantizaba que los huevos se vendieran a 10 centavos por unidad, eran producto de nuestros programas de incremento de las producciones de carne leche y huevo. Todos esos planes se vinieron abajo cuando llegó el Período Especial.
¿Qué pasó con la enorme cría de cerdos del país en los años 70? ¿O me vas decir que es un cuento mío lo que revelan los documentos desclasificados de la CIA, donde se revela la introducción de la fiebre porcina africana? Y ya que abordas la economía cañera, debieras mencionar la destrucción de nuestras variedades de caña más productivas como la Barbados y la Puerto Rico, por la introducción por parte de los mismos “amigos nuestros” mencionados con anterioridad de la Roya de la Caña, que prácticamente nos dejó en crisis los cañaverales, y su sustitución por otras de menos rendimientos pero que fueron resistentes a la plaga, como la Jaronú, y la Cuba. Si a eso sumas el recrudecimiento del bloqueo, que dificulta la compra de herbicidas, fertilizantes y otros insumos necesarios a la agricultura cañera, el asunto se dificulta bastante.
Mira vamos a hacer una cosa, yo te propondría que, en el hipotético caso de que tú fueras el ministro del azúcar en Cuba, pienses si eres capaz, de ofrecer una solución viable al problema de la agricultura cañera en Cuba, ahora que el cambio climático nos provoca sequías, y lluvias fuera de fecha. Estoy seguro que no serías capaz ni de acercarte al problema, porque una cosa es con guitarra y la otra es con violín, y no es lo mismo creerse que uno lo domina todo, a ser mínimamente conocedor de un asunto por sencillo que este sea.
De la industria azucarera recuerdo que cuando hice prácticas de producción en 1982 en el Central Granma de Coliseo, pude ver que la maquinaria del mismo, había sido fabricada en 1896, lo cual incluía las máquinas de vapor, el tándem, los evaporadores, y otros. Solo se cambiaban las masas de los molinos, los revestimientos de los tachos, y algunas piezas desgastadas o rotas. En ese central la única inversión que el estado pudo hacer en 30 años fue la compra de unas centrífugas checas. ¿Qué empresa con más de 100 años de explotación de su equipamiento puede ser eficiente? Se construyeron centrales nuevos, muy eficientes, como el Mario Muñoz de Arabos, a otros se les electrificaron los tandems, pero el país nunca tuvo los fondos para acometer la inversión general de la industria azucarera en su conjunto.
El mal estado de nuestras fábricas, hacía que nuestra azúcar fuese la más costosa en cuanto a costo de producción del mundo, la cual dificultaba que nuestros centrales, fuesen rentables. Eso sumado a la carga enorme que implicaba el mantenimiento de la fuerza de corte cañero (a pesar de que gran parte de la cosecha, se hacía mecanizada), la cual requería condiciones de alojamiento, alimentación, aperos de labranza, y otros insumos, que a diferencia del capitalismo, costeaba el estado, elevaba el gravamen del costo de una zafra azucarera. Esto lo sé de primera mano, porque fui machetero voluntario permanente por la UJC, en la Zafra de 1991, la última en que hicimos 8 millones de toneladas. Ese fue el año en que Mandela nos visitó, a Matanzas, y a nuestra Universidad.
Asumes que fueron nuestras erradas políticas económicas e ineficiencia la causa del cierre de los centrales azucareros irrentables, y como casi siempre caes en el desconocimiento, mal intencionado en mi opinión, de los efectos que sobre nuestra macroeconomía tiene el brutal bloqueo económico yanqui. Yo pudiera pensar que no estás hablando con conocimiento de causa, y que tu ingenuidad te lleva a repetir los mismos parlamentos elaborados en las matrices de opinión elaboradas por la CIA, para estructural sus ataques mediáticos a Cuba, sin embargo estoy casi seguro, que el ignorar algunos de estos aspectos que te he mencionado, responde a la intención de sumarte a los corifeos y las plañideras que rezan por vernos derrotados. No porque tú quieras demostrar la ineficiencia del socialismo, te sirven todos los casos.
Quizás el socialismo en la URSS y los países del Este Europeo, falló por sus errores económicos, políticos, y de todo tipo. Sin embargo en muchas de tus intervenciones, cometes el error de extrapolar tus conclusiones acerca de esas experiencias al caso nuestro en particular. Eso en política se llama mecanicismo, y es una de las debilidades yanquis en política exterior. Amel, trata de apartarte de lo que te dan a cucharita en yanquilandia. Te están pasando tus asesores, una telenovela vieja. Como casi siempre, los gringos se dan cuenta de que los cubanos nos escapamos de sus redes, una vez más, cuando ya el perro dobló la esquina.
Como casi todos los que entran a Joven Cuba con el fin de demeritar los avances del pueblo cubano, acabas por desconocer cifras, datos, resultados que hasta mi barbero, un experto en análisis económico nacional como ya quisieran pocos, el sábado me comentaba. Compadre, como están apareciendo los productos en los mercados, me decía, y agregaba, y en todos los barrios de la ciudad. Por cierto que desde hace dos años, en la época de lluvia, cuando la producción de leche normada en Matanzas tiene sobrecumplimientos se la ofertan a los niños hasta 16 años en sustitución de yogourt de soya (la leche normalmente se oferta por la libreta, un litro diario hasta los 7 años, a todos los niños cubanos). Hace más de un mes que esa leche la estamos en casa convirtiendo en batidos, porque se ha sumado a la que le compramos al niño en la TRD. Así que no importa que sigas en los 80, donde pocos pueblos en el Tercer Mundo, vivieron con los niveles de vida que los cubanos de aquella época, como dice la canción, “a pesar de los pesares; ¡Cuba Va!”

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