No olvidemos a Haití

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Por: Manuel García Díaz

COLABORACIÓN CON LA JOVEN CUBA

Han pasado algo más de seis meses desde el momento en que ocurrió el terrible terremoto que asoló al hermano Haití, país que antes de ese momento tenía el 70 % de la población por debajo del índice de pobreza, donde menos del 5 % de sus habitantes podía acceder al agua potable, lugar donde no había una sala de terapia intensiva en hospitales públicos y otras desagracias que constituían “un terremoto”  al que la CNN y otros grandes medios no le daban mucha importancia.

 Los cubanos sabíamos de eso porque cuando ocurrió el fatídico suceso que conmovió a todo el mundo, se encontraban ayudando al pueblo haitiano más de trescientos trabajadores de la salud de nuestro país y decenas de otros técnicos apoyando en tareas de la educación, la agricultura y otras esferas de la vida.

 Haití ha dejado de ser prioridad para los grandes medios de comunicación. Ha dejado ser noticia, ya no recibe visita de expresidentes, no se hacen grandes reuniones para “decir” que se va a ayudar a ese país, parece que todo ha vuelto a la normalidad. Pero la realidad es que sólo ha recibido el 2 % de la ayuda prometida a raíz de los sucesos, más de un millón de personas viven todavía  en casas de campaña, millones de metros cúbicos de escombros están sin recoger, casi no hay electricidad, ni agua potable, entre otras desgracias y muchos de los que fueron a ayudar ya regresaron a sus países.

 Hace poco visitó a Cuba el presidente haitiano y se refirió elogiosamente al apoyo que había recibido de los países del ALBA, también hizo referencia a Brasil y a  Namibia.

 El ALBA se propone rearmar el sistema de salud haitiano. En ese sentido se han dado algunos pasos en estos seis meses: la presencia del personal cubano en el sector de la salud se ha multiplicado por tres, son mil diez los médicos y técnicos de nuestro archipiélago que trabajan en ese país en estos momentos; ya funcionan cinco salas de terapia intensiva en hospitales públicos y cinco se encuentran en proceso de inversión; antes del terremoto Cuba se proponía poner en funcionamiento diez hospitales comunitarios de referencia, ya funcionan veintidós de los treinta que se proponen hacer ahora en todos los departamentos del país; no había antecedentes de salas de rehabilitación y se han creado varias; se ha continuado la Operación Milagro y se construye el primer taller de prótesis ortopédica. Todo el mundo se sorprende que ante la situación existente no se hayan desarrollado grandes epidemias, puede ser que haya sido producto del azar, pero es posible que en ello hayan incidido los veinticuatro puestos de higiene y epidemiología que atienden técnicos cubanos en dicho país.

 

Junto al personal de la salud cubano se encuentran médicos de otros países, la mayoría estudiaron en la Escuela Latinoamericacna de Medicina (ELAM), incluyendo decenas de haitianos; ellos ponen de manifiesto la ética conque fueron formados: la atención al ser humano es lo fundamental.

 

Es un crimen abandonar a Haití. Puede ser que en estos momentos no se necesiten otras reuniones de la ONU, ni visitas de expresidentes, ni noticias tan espectaculares; pero sí que se cumpla con la ayuda prometida.

 

Tengamos en cuenta lo expresado por MartÍ: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…”; o a las Sagradas Escrituras que expresan: “Defended al débil y al huérfano; haced justicia del afligido y al menesteroso”.Salmos 82.3

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