Deja que yo te cuente: apología a la buena crítica

Deja Que Yo Te Cuente
Colectivo del programa

Por: Guiteras

Recuerdo la primera vez que vi el programa Deja Que Yo Te Cuente, no me causó una gran impresión ni nada por el estilo, un programa humorístico más. Poco a poco me empezaron a interesar los comentarios del personaje Mentepollo, que haciendo hincapié en los estereotipos más agudos y visibles de la sociedad cubana, hacía una crítica abierta a conductas negativas y malos procederes que por algún concepto errado, estaban ausentes de la televisión nacional.

Ya cuando salió el personaje de Lindoro Incapaz, debo confesar que me hice adepto del programa y le agradecí un millón de veces a sus guionistas tener el coraje de enfrentarse (como me imagino han tenido que hacer) a cuanto funcionario mediocre existe en el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que creen que defender al país es no tocar temas espinosos y esconden bajo la alfombra nuestros defectos en vez de enfrentarlos de una vez. Lindoro es un personaje real, que existe en muchas empresas e instituciones y con los que en más de una ocasión he tenido que lidiar o escuchar.Pero al fin salen temas polémicos en TV, ya se han abierto los diques (poco a poco) y la mano peluda del dogmatismo entronizado en el ICRT va desapareciendo. La nueva telenovela cubana Aquí Estamos rompe también con otros esquematismos y presenta otras realidades hasta ahora ausentes de la pantalla chica.

La Televisión Cubana tuvo una etapa (recuerdo) de crisis en los programas humorísticos, hasta que aparecieron Jura Decir la Verdad y Punto G, entre otros, a salvar el momento. Estamos actualmente en otra realidad, la TV cubana está cargada de programas humorísticos, de mejor o peor factura, pero que brindan un amplio espectro de opciones a los televidentes. Esa variedad es la que debemos agradecer.

Esta presencia de la crítica, esta polémica social llevada a la pantalla, es expresión de los tiempos que corren, es expresión de una nueva visión sobre la relación TV-espectador, despojada de las limitaciones anteriores. Recuerdo un comentario de alguna de las personalidades nacionales que participaron en el ciclo de conferencias organizado por el Centro Criterios respecto a la política cultural del país, que calificaba históricamente a los funcionarios del ICRT como los más dogmáticos y mediocres. Lo creo perfectamente, desde niño he sido víctima de muchos programas bastante pobres en calidad y si soy revolucionario el día de hoy y tengo un pensamiento crítico coherente, no ha sido gracias a ellos.

Creo que en la actualidad la penetración del modelo capitalista en el país es cada vez mayor, y poco podremos hacer para impedirlo, más aún, no creo que nuestra tarea sea impedirlo, sino preparar a la sociedad cubana a un mensaje que responde a la lógica del dinero, que aunque resulte atractivo, esconde detrás un egoísmo e individualismo tremendo. La TV Cubana debe ponerse en función de ello, convertirla no en debilidad, sino en fortaleza. Ahora, los desafíos que nos esperan para ello: dejen que yo les cuente…

Deja Que Yo Te Cuente
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