¿Cambios en Cuba?

cubasi.cu

Por Elsa Claro

Tomado de http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=2377:icambios-en-cuba&catid=4:en-cuba&Itemid=3

Si algo extraordinario no ocurre, bien pronto en Cuba se ampliarán las tan esperadas novedades en busca de refrescar el modelo económico imperante. Casi toda la prensa mundial se refiere al estancamiento gerontocrático en que vive la amenazada Isla, pero no reconocen las pocas y espaciadas transformaciones ocurridas y habrían sido muy publicitados de tratarse de otro sitio. Cierto que las aperturas en torno al régimen de propiedad y amplitud de la tenencia de la tierra son susceptibles de perfeccionar, pero nada imposible será que deje el ritmo de danzón y tome paso de conga.

Las pruebas en barberías y peluquerías liberadas al usufructo de sus trabajadores, ya se hacen extensivas hasta abarcar la casi totalidad de las existentes en el país. Otro tanto y en su propia medida, sucede con las piqueras de taxis que ahora funcionan a cargo del estado y pasan a convertirse en bases operativas al estilo de cualquier pequeña o mediana empresa, con gastos y ganancias propios. Algo similar debe suceder con otras entidades del sector servicios (desde la gastronomía hasta partes y piezas de automóviles, por ejemplo, o los llamados consolidados de reparación de equipos electrodomésticos y similares). La gama de permisos para trabajos por cuenta propia ha sido extendida a la chita callando y se proyecta como una de las fórmulas para absorber al millón de personas que hoy se desempeñan en puestos de labor sin real contenido.

Ese extremo tiene la mayor importancia porque permitirá no dejar desempleado a nadie. Los desactivados tendrán opciones y si algunas les resultan poco atractivas, pueden arriesgarse en empresas propias o cooperativizadas. Ninguna de estas eventualidades requiere de aprobaciones especiales (del Parlamento o del Congreso del PCC) pues tienen base en leyes existentes para cada uno de esos tópicos, requeridos, en todo caso, de regulaciones, organización y, muy importante, de un sistema impositivo que también está, pero escasa y pobremente aplicado. Quizás requiera de algunas cláusulas nuevas, pero tiene fundamentos.

Mientras se cocinan estas y otras variables, que la lógica y la cordura indican deben ser puestas en liza en los próximos meses, se viene experimentando en lo que pudiera llamarse el desmontaje parcial de un sistema excesivo para un país pequeño y no clasificado entre los ricos.

Hace 8 meses fueron cerrados los comedores obreros de 4 ministerios en una experiencia múltiple buscando disminuir esa carga y, de otro lado, buscar fórmulas racionales para cortarle los pies al desvío de productos muchas veces adquiridos en divisas duras.

Alrededor de 2 millones 814 mil trabajadores estuvieron incluidos en la prueba, recibiendo 15 pesos adicionales sobre su salario para compensar el hasta hace poco casi regalado almuerzo. Los resultados: se ahorraron cerca de 3 millones en ese período solo en lo que respecta a la compra de alimentos (en la cifra no están incluidos gastos de transportación, salarios e insumos relacionados con esa práctica). Se pretende economizar otros 3 millones de CUC con la extensión –ya en marcha– del método a empresas y organismos que actúan con esa moneda.

La otra cara de la luna

(…) “los cambios están teniendo lugar y no transcurren necesariamente a la velocidad o el ritmo que quisiéramos”, dijo Rafael Hernández, director de la revista Temas. Sus expresiones –dado el contexto en que fueron dadas (X Semana Social de la Iglesia Católica) pudieron tomarse lo mismo referidas a la lentitud de los cambios operados desde que el general de ejército Raúl Castro asumiera el liderazgo de Cuba en 2007, como en referencia a temas de praxis política superlativa pues el politólogo cubano también hizo referencia al diálogo entre autoridades civiles y eclesiásticas, suceso destacable ante todo debido a su carácter eminentemente interno.

El propio cardenal Jaime Ortega lo reiteró en varios momentos aludiendo al “diálogo entre cubanos”, quizás para remarcar las fronteras entre cuánto y cómo sucede, en contraposición a lo que se empuja desde otras latitudes por actores ajenos a los apuros y holguras de los habitantes de la mayor de las Antillas y sus operadores oficiales.

En lo que pudieran ser considerados ecos de la citada semana laical pueden citarse criterios como los del profesor emérito de la Universidad de Pittsburg, Carmelo Mesa-Lago, quien considera positivas las reformas económicas emprendidas por Castro, según dijo a corresponsales en La Habana, pero deben ser profundizadas y cobrar celeridad, afirmó, repitiendo algo que en cualquier esquina se comenta. Interesante, como sea, que Mesa-Lago admitiera que la crisis mundial no facilita la situación y también el que asegure coincidir en gran medida con los economistas de la Isla, muchos de ellos jóvenes, partícipes del intenso debate interno y de algunas propuestas por igual nacionales. Se les supone, por demás, parte del relevo generacional de la dirigencia, que hasta el mismísimo Raúl Castro admite como necesidad que no debe tardar demasiado en ser satisfecha.

Permitir que los estadounidenses viajen a Cuba serviría para desarmar en pocos meses varias de las medidas que “frenan el desarrollo normal de una economía”, pues se destrabarían limitaciones financieras impuestas por Estados Unidos, indicó Omar Everleny Pérez, uno de los expertos del Centro de la Economía Cubana, cuando fue tratado el tema sobre el cual coincidieron los asistentes tanto de una como de  la otra orilla.

Fuera del ámbito académico o pastoral y sabiendo que no es sencillo suplir un esquema de manga ancha por otro que da amplitudes (descentralización) pero al mismo tiempo trae consigo desacostumbradas exigencias individuales, es preciso que aquello a ser administrado por el Estado tenga mejores controles administrativos y fiabilidad contable.

Hasta aquí los trascendidos. El resto, a pasodoble o conga, también vendrá.

Elsa Claro, periodista cubana, colabora con Progreso Semanal/Weekly.

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