Viajar o no viajar ¿Esa es la cuestión?

emba.cubaminrex.cu

Por Tatu

Desde hace cincuenta años los enemigos de la Revolución utilizan las mismas razones para justificar su animosidad con el sistema socialista que existe en la isla.

La Revolución se ha encargado de ir eliminando paulatinamente estas razones, ya los cubanos (que puedan) pueden alojarse en hoteles, comprar computadoras o tener celular, por lo tanto la carta que juegan ahora es la de la libre circulación de los cubanos, o sea su derecho a viajar. Yo opino que en la medida en que los cubanos puedan viajar y conocer la realidad del capitalismo, aprenderán a valorar más las bondades de nuestro sistema.

Esto sería lo ideal sin embargo el tema no es tan sencillo, como en todos los casos, antes de tomar una decisión se debe analizar cómo el enemigo se puede aprovechar de ello. ¿Paranoia?. No, no se trata de eso, veamos algunos ejemplos de los escenarios que se pueden presentar si mañana se toma la decisión de que los cubanos viajen libremente.

Imaginemos que un ciudadano cubano roba un banco o desvía miles de CUC en un hotel o en una TRD. El hombre sale legalmente del país y cuando llega a los Estados Unidos dice que se acoge a la Ley de Ajuste Cubano que en Cuba lo persiguen por sus ideas y que sus compañeros de trabajo son unos chivatos que lo quieren acusar, que él es inocente. Lo mismo puede suceder con un cubano que cometa un asesinato. Existen ejemplos en ese sentido, recordemos a Leonel Macías que asesinó a Roberto Aguilar Reyes para robar una embarcación y está libre en los Estados Unidos.

En ambos caso cuba pediría la extradición de los implicados y Estados Unidos respondería que no porque están acogidos a Ley de Ajuste Cubano y alegarán que en Cuba no recibirían un juicio justo.

En la  Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana se realizan cursos para la formación de “periodistas independientes”, existe un financiamiento del Departamento de Estado para los blogueros de la isla, existe incluso  en Cuba una llamada “Academia Blogguer”.

En las condiciones actuales esas aulas se trasladarían para la universidad de la Florida, adonde acudirían los “disidentes” con los pasajes pagados con el dinero destinado para la subversión. ¿Seguiría en vigor la ley destinada a promover la deserción de los médicos cubanos?

En Arabia Saudita se maltrata a las mujeres y existe la policía religiosa, en Paquistán sucede algo parecido. En Colombia se encontraron recientemente dos fosas comunes con más de 2000 cadáveres y en los últimos años han  sido asesinados más de 600 sindicalistas. Vietnam y China son socialistas. En Europa existen cárceles secretas, donde son recluidas personas que nunca han sido sometidas a juicio.

Pudiera poner cientos de ejemplos de países que incumplen con todo lo que los Estados Unidos le exige a Cuba y sin  embargo su relación con ellos es normal.

 ¿Por qué entonces es diferente con Cuba?

 Algunos plantean que es porque Cuba al triunfar la Revolución nacionalizó las empresas norteamericanas y no les pagó ni un centavo por ello, pero la historia muestra una realidad diferente:

El artículo 2 de la ley del 6 de julio de 1960 comprendía el mecanismo para la compensación a Estados Unidos. Así fue constituido un fondo estatal especial de asignaciones para las necesidades compensatorias a base de los ingresos provenientes de la venta en Estados Unidos de azúcar cubano por encima de los tres millones previstos. El Banco Nacional de Cuba abrió una cuenta especial en dólares para pagar los bienes y empresas de personas naturales y jurídicas de Estados Unidos a razón del 2 por ciento anuales a cancelar durante 30 años.

El 22 de febrero de 1960 el gobierno cubano manifestó: “el gobierno de Cuba comparte el criterio de que las negociaciones de las cuestiones pendientes entre ambos gobiernos se efectúe en una atmósfera adecuada con estricta observancia del derecho internacional y de las respectivas leyes nacionales y dentro del espíritu de la tradicional amistad entre Estados Unidos de Norteamérica y Cuba y la solidaridad interamericana”

La respuesta recibida muestra una falta total de voluntad conciliatoria:

“…el gobierno de los Estados Unidos no puede aceptar las condiciones para las negociaciones…según fue expuesto por el presidente Eisenhower el 26 de enero, el gobierno de los Estados Unidos debe permanecer libre, en el ejercicio de sus soberanía para dar los pasos que considere necesarios, totalmente consistentes con sus obligaciones internacionales en defensa de los legítimos intereses del pueblo. El gobierno de los Estados Unidos cree que estos derechos e intereses han sido adversamente afectados por los actos unilaterales de Cuba… ”

No es esa entonces la razón, pues tuvieron la oportunidad de solucionar amistosamente las diferencias y normalizar las relaciones y no la aceptaron, pues desde entonces ya contaban con varios planes para el derrocamiento de la Revolución.

Mucha más información sobre este tema se puede encontrar en el libro que aborda el diferendo Cuba-Estados Unidos.

Si existe alguna lista donde aparezca el nombre de las personas que están a favor de la libre circulación de los cubanos y que puedan viajar a dónde quieran, me anotan a mí en ella. Los invito a ustedes que se sumen a nuestra lista, respaldada por millones de cubanos que piden que no se aplique con Cuba una política de doble rasero y que se nos permita tomar nuestras propias decisiones, sin presiones externas.