El debate en los medios de prensa cubanos

cubasi.cu

Por Tatu

Este es el debate que nos interesa, el que es crítico con lo mal hecho pero propone soluciones para resolver los problemas. A diferencia de los “periodistas independientes” que se pasan la vida quejándose en Radio Martí, Mambí y la comparsa de la Florida, estos criterios se emiten en la prensa nacional.

Claro para ustedes esto no sirve porque no cuestiona el sistema, es decir el objetivo es actualizarlo no destruirlo…sigan soñando

Violaciones de tarifas en el transporte de pasajeros en Holguín
Soy de la provincia de Holguín y a menudo viajo en camiones particulares que transportan pasajeros, sobre todo en las rutas de Holguín-Buenaventura y Holguín-Las Tunas. Ocurre que desde hace un tiempo (ahora generalizado) estos vehículos están cobrando en esos recorridos 5 pesos por persona, en una distancia en la que está establecida la tarifa de 2 ó 3 pesos. En un inicio solo cobraban esas tarifas fuera de las terminales, es decir, en los tramos y cruces de la carretera central donde no se controla (aunque hay inspectores). Pero me he percatado que en los últimos meses ya lo hacen también en la terminal interprovincial, en este caso: La Molienda, el sábado 29 de mayo fui testigo de esta violación con presencia del señor o señora que recoge los comprobantes, a todos los pasajeros que íbamos a montar en el carro nos exigieron los 5 pesos, en franca complicidad con el trabajador de la terminal. Los que intentamos protestar fuimos amenazados con no montar en el carro. Es decir, pagas o te quedas en el camino.
La mayoría de los que empleamos estos transportes somos trabajadores de medios o bajos ingresos económicos, sobre todo obreros, una gran parte de regiones rurales que viajan a la ciudad a resolver necesidades personales; ese dinero no es poco, sobre todo si andas con más de un familiar y debes viajar con frecuencia.
¿A quién podríamos acudir para que vele por nuestros derechos, si en la misma terminal son cómplices? ¿Cómo enfrentar a un chofer que es dueño del carro y te amenaza con no montarte si no le pagas lo que pide? ¿Hasta qué precio llegarán las tarifas si no le ponemos frenos?
Es oportuno sacar a relucir lo que pasa en mi provincia, pues puede ser que ocurra el mismo problema en otros sitios, pero además, hoy que se debate sobre el tema de la privatización como una vía de solución a los problemas económicos, deberíamos reflexionar y ver este simple ejemplo. ¿Qué pasará cuando nos quieran cobrar, en una institución gastronómica, por ejemplo, un precio superior y no haya nadie para regular esos precios y defender al cliente? Serían lamentables las consecuencias que esto podría traernos, sobre todo con el hecho de que el dueño de los medios, ya sean de producción o de servicios, se creen “todopoderosos” e imponen sus propias reglas en función de la plusvalía. ¿Y los inspectores para qué están? pues no todos responden dignamente con su trabajo y sí a sobornos bochornosos.
Y. Pupo González

No hay control sobre los consultorios cerrados
Desde hace más de 20 años se creó en el país el Plan del Médico de la Familia, construyéndose los consultorios médicos y sus viviendas, añadiéndose posteriormente la vivienda para las enfermeras que complementan el servicio que allí se brinda.
Considero que dicho plan fue muy bien concebido y ha brindado sus frutos a toda la población, no sin deficiencias por diferentes causas, parte de ellas por falta de exigencia, tanto como reiteradas ausencias de los médicos, carencia de medicamentos y utensilios de primeros auxilios, etc., pero con innegables buenos resultados generales, tales como campañas de vacunación, atención diaria y cercana a la población. Sin embargo, desde hace ya bastante tiempo, en la práctica no se han continuado realizando algunos servicios que originalmente se ofrecían, como visitas a pacientes hipertensos, diabéticos y ancianos que no pueden acudir con frecuencia a las consultas. Ello se ha dejado a la voluntad de los pacientes que, en muchos casos, por dejadez o tal vez por vivir solos, no son atendidos como debieran.
Desde hace aproximadamente tres años, al menos en mi municipio, se repararon varios consultorios y sus viviendas pero otros, con menos suerte, o presupuesto, no fueron reparados. Posteriormente fueron seleccionados algunos (27 en mi municipio: Guanabacoa ), sobre todo aquellos que se habían reparado, para que continuaran con su labor médica. El resto ha permanecido sin uso, deteriorándose y sufriendo el “canibaleo” de todo el que puede y no tiene la conciencia de respetar lo que no le pertenece.
Pongo un ejemplo: el consultorio donde era atendida mi familia no fue reparado y, por tanto, no resultó seleccionado para continuar brindando sus servicios. Lo visito siempre que se realizan elecciones del Poder Popular pues se utiliza como Colegio Electoral, donde brindo mi aporte como miembro de la mesa electoral. Este local, ahora habitado en la planta alta por un médico que ejerce otras funciones dentro del sistema de Salud Pública, presenta con un fuerte deterioro en los muebles que aún conserva, paredes, techo, ventanas, servicios sanitarios, etc. Al concurrir el pasado 24 de abril para preparar el local (limpieza y habilitación de teléfono y luces en San Sebastián y Concha), me percaté que habían desaparecido las mesas (del médico y la enfermera), sillas, estante para medicamentos, lámpara con pedestal, bancos, etc. Nada de elementos eléctricos como sockets, tomacorrientes, interruptores de luz. Solamente quedaban dos camillas metálicas en mal estado, un archivo metálico lleno de documentos y una pesa rota. Además, el fregadero había sido separado de la meseta, desprendido su desagüe y sin su llave de agua. Imposible de utilizar. En el baño habían roto el tanque del inodoro, al parecer tratando de desprenderlo, y la tubería del drenaje del lavamanos había desaparecido.
Todo lo antes expuesto es una simple muestra de lo que pudiera estar sucediendo en otros consultorios cerrados y que demuestra que no se ejerce control alguno sobre los mismos.
Por tales razones me permito sugerir que estos locales cerrados sean reparados en forma progresiva y utilizados nuevamente para lo que fueron inicialmente destinados: la atención primaria a los pacientes, de lo que tanto siempre se ha enorgullecido nuestro país. No puede aducirse falta de médicos y elementos técnicos y con ello permitir la decadencia manifiesta de un sistema que es un privilegio que tenemos todos los cubanos.
Aprovecho, además, la oportunidad para referirme a la carta publicada el pasado 9 de mayo, firmada por I. C. Medina Fundora, donde se explicaba que a los médicos internacionalistas a quienes no habían podido construirles casas, según un Plan de Estímulos, debían entregarles, con carácter definitivo, las casas que habitan en los altos de los consultorios donde laboran y llevan años haciéndolo, pero que ahora están en otras funciones relacionadas con el sector pero no con el plan.
Estimo que dichas casas nunca deben ser entregadas con carácter permanente pues ello limitaría entregarlas a otro médico que, en el futuro, brindara sus servicios en ese consultorio; ello provocaría lo que el Plan del Médico de la Familia quiso evitar desde el principio: que un médico esté distante de sus servicios fuera del horario laboral para casos de urgencia plenamente justificados.
N. Ramos Díaz

Ahora se pierde más agua que antes de iniciar la modernización
En San Antonio de los Baños se iniciaron los trabajos de modernización de la red hidráulica con la tecnología más actual a nuestro alcance, pero el resultado no ha sido el mejor al no aplicarla con todo rigor. Debido a esto, ahora se pierde más agua por nuestras calles que antes de iniciar dicho trabajo. El mismo quedó inconcluso al no colocar todas las conexiones, en especial las llaves de paso y los relojes contadores, de mucha necesidad las primeras pues al contar con instalaciones internas muy deterioradas por el tiempo, la fuerza que se dispone en estos momentos, en ocasiones, daña las mismas y no se puede controlar la entrada de agua a la vivienda, con el consiguiente gasto, o en otros casos no se cuenta con el flotante necesario, tanto en cisternas como en tanques elevados, con el mismo resultado al no poder cerrar la entrada de agua.
Lo peor de todo esto es la queja de la población al ver cómo se pierde el líquido y, en varias viviendas, se recibe menos cantidad que antes de iniciar la nueva instalación. La tecnología es magnífica pero, como dije al principio, no se utilizó como es debido ya que al romper las calles y no conocer los vecinos por dónde corría la tubería vieja, los equipos de perforación rompieron aquella red y, al inicio del bombeo del agua y comenzar los enormes salideros, solo apisonaron la tierra, echando hormigón posteriormente para dar por terminado el trabajo.
¿Resultado final? En estos días ha aumentado el escape de agua, por contar con más horas de suministro en casi toda el área con la nueva red hidráulica. Aprovecho para sugerir que no se continúe en otros municipios sin terminar lo iniciado en uno, ya que se generalizan las dificultades por la falta de piezas, así como que se debe capacitar al personal que laborará en esa actividad para no dilapidar los pocos recursos de que disponemos, ya que de seguro esta tecnología debe ser costosa.
J. González Martínez

Hay que hacer cosas nuevas, pero mantener las cosas buenas
El que subscribe es un viejo revolucionario que tenía apenas 15 años cuando triunfó la Revolución. Desde entonces he dado de mí lo mejor que he podido, no quiere esto decir que no hubiera podido hacer más. Cuando recuerdo los tiempos pasados me chocan las opiniones que se vierten en relación con la Revolución y los cambios a realizar. No es que no comprenda que, aplicando la dialéctica, se vivan cosas nuevas o se hagan cambios necesarios, pero nunca me imaginé que se permitiera publicar en el órgano del Partido opiniones que niegan todo lo que hasta ahora se ha hecho, incluyendo el papel que jugaron los compañeros que desde el 1º de enero, y muchos hasta la actualidad, luchan de forma denodada, sin ambiciones y con todos sus deseos porque la Revolución y nuestro pueblo tengan lo que necesitan.
En el plano material existen muchas dificultades, somos un país pequeño, con pocas riquezas naturales, expuestos a continuos ataques que nos han hecho invertir tiempo y recursos en la defensa a ultranza de la Revolución. Considero que muchos de los que han escrito y se han publicado sus trabajos, detrás de la palabra “revolucionarios”, esconden sus deseos de que desde adentro se destruya la Revolución. Ahora se niegan hasta las ideas y las ansias de mejorar nuestro país de los hombres que prácticamente desde su nacimiento han luchado por el bienestar, se da el caso de que ahora todo es malo. Pero no se dicen cosas que ratifiquen que a pesar de todo Cuba ha avanzado en relación con lo que existía en el capitalismo, y solo desean contribuir con su granito de arena a que regrese el capitalismo a Cuba y vuelvan de nuevo los campesinos a no tener tierra, los obreros a no tener trabajo y no sentirse un ser útil en una sociedad donde sus derechos y deberes se reconocen. Y yo me pregunto, ¿en realidad todo es malo o los malos somos nosotros?
En estos tiempos se habla de política, de privatizaciones, de que los mercados agropecuarios de oferta y demanda son lo ideal; de si crear cooperativas u otro tipo de organizaciones dentro de los sectores de los servicios y la gastronomía es la solución a muchos problemas. En lo personal pienso que eso es un retorno al pasado y detrás de muchas de estas opiniones se esconde la mano peluda de los que quieren restarle crédito al trabajo y hacer resaltar todas las cuestiones negativas que existen.
En cuanto a los mercados de oferta y demanda: ¿quién los sostiene? De todos es sabido que está la mano de los intermediarios, de “ilustres productores” que son dueños de la tierra en que se produce. El concepto que se manejó para la creación de estos mercados era partir de la obligación que tenían los productores de contratar el 85% de la producción planificada para el año y que se vendiera en estos lugares el 15% restante. Para ello debían estar acreditados, saber a qué CSS, CPA o empresa estatal pertenecían y al llegar al mercado podían comercializar la mercancía que en aquellos tiempos era un alivio, porque en realidad se pagaban precios por los productos agrícolas realmente abusivos.
Estas cosas no se toman en cuenta en la actualidad, y todo el mundo sabe, y lo he visto personalmente en el mercado de La Lisa y en el de La Palma, después de las cuatro de la mañana se descarga mercancía incluso de las provincias orientales.
La Empresa de Acopio en Pinar del Río, en un año, ya con los cambios de precio de los productos agrícolas, compró una cantidad de frijoles que resultó superior a la salida que tenían los mercados. Se hicieron gestiones para pasarlas al balance nacional, pero, por limitaciones económicas, no se quedaron con el frijol porque debían asumir las pérdidas.
Para que no se echaran a perder se hicieron gestiones de venta incluyendo a la capital, y cuando se llegaba a los mercados tratando de alquilar una “tarima” se planteaba que no había capacidad para vender, ¿por qué? sencillamente: están los administradores y los vendedores en contubernio para que no haya otros vendedores que puedan bajar los precios. Si no se conoce, jamás habrá tarima libre, existe una complicidad con los administradores del 10% de las ventas diarias en inventario para garantizar la continuidad del día siguiente, aunque desde horas tempranas no exista mercancía.
Estamos seguros de que jamás en los mercados de oferta y demanda un campesino poseedor de alguna producción ha ido a vender. El campesino prefiere entregárselas a estos vendedores para no buscarse problemas de comercializar las producciones. Por tanto, ¿cuál es la fuente de los mercados? Productores que comprometen su trabajo con este tipo de individuos que compran a intermediarios con las condiciones necesarias de transporte. Cada vez que pasan los productos de mano en mano la población paga el encarecimiento.
En cuanto a las “privatizaciones”, ¿quién se atreve a decir que en un hospital provincial podrá mantenerse las 24 horas del día la oferta para que a los acompañantes de enfermos (en las provincias se acostumbra que toda la familia espera en el hospital ante casos de gravedad) les brinden un servicio que contenga la nobleza en la concepción de la idea?
Para mí muchos de los que han escrito se esconden en la fachada de revolucionarios y en realidad ni lo sienten ni llevan en el corazón las verdaderas enseñanzas que a través de los años hemos recibido.
Pienso que sí, hay que hacer cosas nuevas, pero debemos tener claro que hay que mantener las cosas buenas y que hay que abarcar a la totalidad de la población. Hay que proponer ideas puestas en razón, en beneficio de todo el país, en interés colectivo y con fines realmente sociales.
Yo sé que si esto se publica habrá muchos que de inmediato me atacarán y buscarán los calificativos para argumentos negativos, me dirán extremista. Para mí sería un orgullo que me tilden de extremista de izquierda.
Pienso que hasta mi muerte voy a estar del lado de las cosas que considero justas sin dejar de criticar las malas.
Esto que le escribo no tiene pretensiones, si no lo estima que no se publique, solo sentí los deseos de expresarlas porque no soporto la hipocresía, sobre todo que utilizan en “artículos” donde se expresan ideas que aparentemente son verdades absolutas, pero siempre tratando de decir que en 52 años no se ha hecho nada bueno.
J. Román Rodríguez

Los tiempos exigen mayor rapidez en la toma de decisiones
Me he motivado a incorporarme a este debate semanal, esta vez trayendo un solo tema, mi desacuerdo con todas las personas que plantean la necesidad de hacer los cambios o estudios necesarios de una manera lenta, algo así como para no cometer errores. Por lógica, me solidarizo con todos los que exigen más rapidez en la toma de decisiones.
Considero que despacio y bien no siempre andan juntos, eso está demostrado. No porque se medite mucho, ni porque se estudie mucho una decisión a tomar, quiere decir que será buena al final. Es más importante que llegue justo a tiempo, antes que sea muy óptima, pero tardía.
Pienso que vivimos momentos determinantes para nuestra Revolución y nuestro Socialismo. Con situaciones sociales, generacionales y de condiciones sociales y económicas de todo tipo, diferentes por completo a las de las décadas de los años 60, 70 y 80. Respetando la libertad de criterios, pero lamentablemente hay algunos compañeros que en sus escritos publicados por este diario, demuestran no entender las realidades actuales. Siguen acampados en mantener un socialismo estancado y sin cambios, siguen enarbolando consignas y lemas que ya necesitan hechos. Ellos, inconscientemente con esa forma de pensar y actuar, perjudican el desarrollo de nuestro sistema social. Pienso que son necesarios, como escribió J. Rodríguez Pérez el 7 de mayo en esta misma sección: “los defensores dialécticos y confesos de un socialismo dinámico, cambiante, evolutivo como la vida misma, los defensores de un socialismo no ajeno a que llevamos mucho tiempo diciendo lo mismo sin resolver casi nada, por lo que se proyectan hacia la búsqueda de nuevas formas y métodos, siempre dentro del socialismo, para nuestras viejas deficiencias”.
Hace varios años se realizaron asambleas abiertas donde el pueblo planteó cientos de interrogantes y problemas. Aún, muchos de los planteamientos e inquietudes siguen pendientes de respuesta. Cada cola, cada parada de guagua, cada mercado, cada establecimiento de servicio, en fin, cada lugar donde se agrupen más de dos personas, casi hoy día se convierte en una espontánea asamblea de debate de problemas que afloran por sí solos, con una interrogante común, ¿Hasta cuándo va a ser esto?
Pienso que es urgente por parte de las altas instancias del Partido y Gobierno, la toma de decisiones que hagan realidad el concepto de Revolución, en lo que respecta a la frase de cambiar todo lo que deba ser cambiado. No debemos convertir ese concepto en una simple proclama, en un simple lema que ya aparece a diario en la TV, en carteles, en la prensa, en los discursos, pero que al final, muy pocos cambios se ven en la realidad. Debemos ser coherentes con ese concepto.
Cuántas prohibiciones aún existen y que el pueblo pide cambiar, cuántas medidas organizativas y burocráticas se mantienen, cuántas ineficiencias e insuficiencias se siguen cultivando por falta de toma de decisiones, cuántas cosas se han demostrado que necesitan ser cambiadas, pues no se ajustan a nuestros tiempos. Cuántas indisciplinas y violaciones cobran cada día más fuerza en la sociedad, muchas veces provocadas por no tomarse las medidas necesarias para evitar los hechos derivados de esas conductas. Cuántas cosas se vienen señalando y analizando año tras año, sin lograr una solución. Cuántas violaciones provocan algunas leyes o normativas por no ajustarse a una realidad. Nos hemos acostumbrado a combatir la enfermedad y no la causa que la provoca.
En la prensa escrita, la radio, la televisión, etc., se señalan frecuentemente los mismos problemas y preocupaciones del pueblo. Sin embargo, se ven pasar los días, las semanas, los meses y los años y casi nada cambia, se comienza a desarrollar la doble moral de la cual ya se ha hablado bastante y que hoy tiene tremenda presencia. En fin, no son tiempos de andar despacio, son tiempos de pensar y meditar rápido, pero además hacerlo bien y tomar las decisiones correspondientes. Talento y experiencia existe en nuestros dirigentes para ello. Desde la marcha cotidiana es necesario ir transformando la vida del país.
G. M. Blanco Pérez

¿Por qué nos metemos tantas mentiras?
En mayo del 2008 escribí a esa sección sobre mis vivencias, denuncias y sugerencias para contribuir al orden y el control en el servicio de ómnibus urbanos de Ciudad de La Habana, fundamentalmente.
El 2 de junio de 2008 fui citado al Ministerio del Transporte por el compañero Oscar A. Carvajal Serrano, director de Transportación de Pasajeros, el que receptiva y cordialmente me recibió y atendió. Allí, en su despacho, verbalmente le expusimos nuestras experiencias y de nuestro noble y revolucionario pueblo con respecto a los absurdos que a diario sufrían e irritaban a los capitalinos.
Le entregué y fotocopiaron mi tesis de curso del ISDE (Instituto Superior de Dirección de la Economía) titulada “Los inspectores populares del transporte automotor como forma de participación de las masas en la dirección”, teniendo como fundamento el certero enunciado expresado por nuestro querido Comandante en Jefe: ¡ningún problema se resuelve sin la participación activa de las masas!
Hoy, 2 de junio de 2010, se cumplen dos años de mi entrevista con los directivos de Transporte, y pese a mis reiterados llamados han hecho caso omiso hasta de la más simple recomendación de mi tesis (realizada durante 3 meses en paradas, ómnibus, terminales, en “horario pico”, de madrugada, etc): situar los números de quejas y sugerencias en el interior y exterior de cada uno de los ómnibus urbanos. Al respecto, se me dijo que en días, o en dos o tres meses se iba a resolver este vital aspecto mediante una pizarra nueva  ¿?
Evidentemente, la indolencia y la inercia corroen esta obra de gigantes.
P. Siro Leyva

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