Crisis ecológica: El capitalismo nos conduce a la catástrofe

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Por El Estudiante Revoltoso

Estos días en los que se acerca el fin del curso escolar son excelentes para reflexionar. Precisamente, para un trabajo de curso de la asignatura Teorías del Desarrollo, he estado indagando sobre la crisis ecológica que enfrenta la especie humana.

Para empezar, debemos considerar que la lógica esencial del sistema capitalista es la maximización de la ganancia. Bajo este prisma todo es posible. No importa si en ello se empeña la vida del trabajador que cayó exhausto en una mina chilena, o si una familia debe sufrir las consecuencias del envenenamiento por mercurio. No importa si millones de hectáreas de bosques deben ser taladas, o si se emiten gases de efecto invernadero hasta comenzar a cambiar el clima de la tierra. El lucro es lo más importante.

En lo personal, me gusta mucho una idea que nos adelantaba el profesor Claudio Katz, quien clasificaba a la crisis ambiental como la “crisis histórica del capitalismo” en alusión a los efectos acumulativos que ha tenido este fenómeno a lo largo de la historia humana. Las actuales generaciones debemos enfrentarnos a ese legado que nos anuncia un futuro donde el cambio climático nos llevará a cambiar nuestra forma de vida.

Por unos instantes pienso en los más de 200 millones de refugiados climáticos a los que se espera llegar, en el derretimiento de los casquetes polares, en el aumento sostenido de la temperatura, en la pérdida acelerada de especies animales, en los efectos cada vez más devastadores de fenómenos climatológicos como los huracanes y me sorprende la enorme pasividad con la que los países más ricos están respondiendo a las exigencias del momento.

La Cumbre de Copenhague pasó a la historia como uno de los actos de mayor irresponsabilidad histórica que han cometido los países desarrollados. Ellos se empeñan en no aceptar su papel como los principales contaminantes de nuestro ambiente, y de paso les niegan a los países subdesarrollados los recursos financieros necesarios para enfrentar los efectos del cambio climático.

El Congreso de los Estados Unidos es el campeón en el desconocimiento de la situación actual del clima.

Al capital no le conviene a corto plazo actuar para paliar los efectos de la huella ecológica que va dejando la actividad humana sobre el planeta. Hacerlo equivaldría a emplearse en una actividad irrentable y perder con ello la posibilidad de seguir acrecentándose. De esta forma nos condena.

Pero no todo está perdido. Por doquier se levantan millones de voces para alertar y luchar contra el capitalismo que nos conduce a la catástrofe. Tengo fe, como José Martí, en el “mejoramiento humano”. En que sabremos cambiar el estatus quo del sistema irracional y explotador, hasta hacerlo desaparecer definitivamente.

 Mientras tanto recuerdo las palabras del eminente intelectual belga, Françoise Houtart quien al ser convocado por las Naciones Unidas para tratar el tema de la crisis económica expresara: “La humanidad que renuncia a la razón y abandona la ética, pierde el derecho a existir”