Cuba: ¿Contradicciones? o Pura Politiquería

Por José Julián

Siempre he dicho que la política es una ciencia, y que esta ciencia domina al mundo. Resulta increíble la capacidad de metamorfosis que tiene y como un mismo punto de vista en este mundo globalizado puede ser interpretado de formas disímiles. Derechos humanos, libertades sociales, agresión, terrorismo son términos “diferentes” en dependencia del contexto en que se apliquen. Muchas naciones pueden ser condenadas por terroristas en dependencia del sistema político o de gobierno que adopten, mientras que otras tienen el derecho de invadir y sojuzgar a un pueblo siempre que luchen contra ese mismo terrorismo.

Cuba es constantemente demonizada por la violación de derechos humanos -y no entraré en la polémica de que en Cuba existe la educación y salud gratuitas (que son hechos que no se pueden negar)- el objetivo de mi artículo es otro. Hoy quiero desenmascarar y poner sobre el tapete la doble moral con que se convive en el mundo político de los Estados Unidos.

Cuando la Revolución Cubana comenzó su marcha indetenible, en medio de la fría Guerra Fría, esta pequeña gigante isla rompió los cánones latinoamericanos al proclamar su carácter socialista –algo extremadamente atrevido en el traspatio norteamericano- lo cual es y será un derecho de la nación cubana: la autodeterminación. Se agudizó, de esa manera, un diferendo que comenzó en el siglo XVIII y que se extiende hasta hoy, con implicaciones para ambos pueblos.

La prepotencia de los Estados Unidos en el  ámbito mundial, les ha hecho creer que tienen la salvación para Cuba del “engendro comunista” y desde el propio año 1959 nos agredieron, rompieron relaciones diplomáticas, nos bloquearon financiera, comercial y económicamente, nos acusaron de terroristas, nos declararon violadores de los derechos humanos. Siendo ellos “sin querer” los que han incurrido en la falta al desarrollar un Terrorismo de Estado contra nuestro país.

En 1962 el mundo estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial, al producirse la llamada Crisis de los Misiles. En ella estuvieron envueltos Cuba, Estados Unidos y la extinta URSS. Cuba tenía el libre de derecho de armarse para defenderse y los norteamericanos vieron esto como “una evidente amenaza a la paz y a la seguridad de todos los americanos…” Se bloqueó militarmente a nuestro país y se desarrolló un estado de guerra. Anteriormente este pueblo había demostrado en las arenas de Girón su firme convicción de construir el socialismo. Y estaba en marcha -lo que se llamó Operación Mangosta- la más fuerte ofensiva encubierta para destruir la Revolución que incluía todas las formas posibles de agresión: bloqueo económico, aislamiento político-diplomático, subversión interna, intentos de asesinato de líderes cubanos – particularmente el de Fidel–, guerra psicológica e invasión militar. Fue una guerra sin cuartel, sólo porque Cuba decidió darle un rumbo diferente a su sistema social.

No hubo un ataque directo contra la nación y el pueblo norteño. Sólo el interés de un pueblo libre a tener las armas con que defenderse.

En lo que respecta a Cuba, los Estados Unidos no tienen nada bueno que decir. Ahora analicemos la otra cara del asunto.

El más firme aliado de los Estados Unidos, tanto en el ámbito político como militar es la nación de Israel. Este país se ha dedicado desde su nacimiento en 1947, guiados por la ideología sionista, a sembrar el terror y la muerte en una región del mundo donde coexisten muchas culturas y religiones. Han violado la libertad y el territorio de muchas naciones como Palestina, Egipto, Jordania, El Líbano. Han iniciado guerras y mantienen contra el pueblo palestino un sangriento bloqueo que los tiene sumido en la pobreza y la desesperación. Violando los más elementales derechos humanos.

El 8 de junio de 1967, durante la denominada Guerra de los 6 Días, que enfrentó a Israel con varias naciones árabes, el buque de inteligencia electrónica norteamericano USS Liberty que se encontraba destinado en el Mediterráneo fue atacado por aviones de combate Mirage y Mystere, así como por torpederos israelíes mientras se encontraba en aguas internacionales al norte de la Península del Sinaí.  El error, según se dijo entonces, consistió en confundir dicha nave con el destructor egipcio “El Quseir” y todo quedó entre amigos. En la acción  murieron 34 norteamericanos.

Otras suposiciones afirman que el ataque fue premeditado porque se pensaba que el USS Liberty estaba interceptando las comunicaciones israelíes y que dado que la toma de los altos del Golam era inminente, no se quería que los agentes soviéticos infiltrados en la CIA informasen a su país sobre esta circunstancia, ya que se temía una rápida ayuda soviética a Siria. En otras se sostiene que todo fue realizado para que no se supiera de la responsabilidad hebrea en una matanza de presos egipcios ocurrida en la Península del Sinaí. Fosas descubiertas en 1995 y noticia difundida por la CNN, el New York Times y otros medios.

El 31 de mayo de 2010, en horas de la madrugada, comandos especiales de las fuerzas hebreas lanzaron un ataque relámpago contra una flotilla de barcos en aguas internacionales, que viajaban con ayuda humanitaria hacia Gaza. En la acción murieron 9 personas –entre ellas un joven norteamericano de 19 años- y varias resultaron heridas, un clarísimo ejemplo de violación del Derecho Internacional Humanitario y un hecho repudiable y condenado por toda la comunidad mundial.

Claro, muchas naciones han pedido una fuerte sanción a Israel, pero las declaraciones del gobierno estadounidenses se han visto débiles y superfluas, como si de pasar la mano se tratará ante un hecho genocida. El presidente Barack Obama ha dicho que “antes de pronunciarnos necesitamos saber cuáles son todos los hechos”, una clara definición de la “doble” política estadounidense respecto a temas como los derechos humanos, terrorismo, genocidio y otros.

Cuba no le teme al futuro. Puedo afirmar que ya estamos vacunados contra la ignominia y la falacia de unos muy poderosos. Las acciones dicen más que unas fuertes declaraciones en contra de una realidad totalmente opuesta. Es cierto, no se puede negar el desarrollo pero se debe tener una línea ética, un camino moral, una elección. Contra Cuba siempre ha existido una línea fantasiosa, una contradicción en términos políticos o será pura politiquería.

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