Apología del joven cubano

Tomada de juventudrebelde

Por José Julián

La pérdida de valores en la juventud cubana es un tema recurrente en el discurso esgrimido, con toda energía y desespero, por los exiliados políticos miamenses. Es un tema manoseado y grotesco: al desaparecer la dirección histórica de la Revolución Cubana, comenzará la debacle de ésta. Debido a que los jóvenes de hoy, en la Cuba Socialista, no se hayan identificados con el proyecto, que sus valores no son los que promulga la prensa “oficialista”, que los símbolos que esgrimen los “comunistas” no tienen connotación para ellos.
Es cierto que la juventud cubana de hoy no recurre, en su totalidad, a los postulados de los fundadores de la Revolución; pero de ahí a afirmar que está destinada a destruir, a detener la marcha del socialismo en nuestro país cabe un enorme océano. Hay muchos puntos en común, hay acciones que realizar. Este es un sistema en construcción, sujeto a cambios y perfectible. Nunca será para atrás, que los jóvenes transformarán la Cuba actual. El mundo cambia. Las relaciones sociales y culturales se estrechan a medida de que la información circula como mercancía incontenible, y Cuba no es ajena a este proceso. La juventud de hoy, luce más alegre y despreocupada; parece un poco apolítica pero nada más alejado de la realidad.
Resulta gracioso y, les confieso, estimulan a escribir tales declaraciones, por demás absurdas y sin sentido. La juventud cubana está inmersa en la construcción de un sistema social y político muy superior al que defienden con uñas y dientes (y billetes verdes) los señores de Miami. Esta juventud tiene la suficiente cultura política y preparación cultural para evitar, con ideas y acciones, un regreso indeseado a la democracia “made in USA”, donde ningún hijo de campesino sería ingeniero, o doctor, o periodista; o donde 5 o 6 ricachones controlen el 50% de la economía dejando unas pequeñas migajas para el resto del pueblo. Faltos de valores, ilusos y hasta utópicos ellos, al pretender que un cambio de sistema en Cuba, derivará en un capitalismo como el de Suiza, Holanda o los Estados Unidos, sin imaginar que seríamos una “república bananera”: una insustituible fuente de materias primas y recursos esenciales para exacerbar y mantener el consumismo de esa nación.
Romperé algunas reglas del periodismo, y personalizaré, puesto que es mi comentario. Soy un joven estudiante universitario cubano. Por demás bailador, choteador, chismoso y bebedor. Soy consciente de que en mi país se han cometido errores, no de concepto ni de tesis, sino errores humanos, donde el individuo ha jugado un papel retrógrado en el desarrollo de la sociedad; pero esto no quiere decir que esté en desacuerdo con lo que defendemos la mayoría de nosotros: un sistema que prioriza los intereses colectivos, y propicia el logro de las aspiraciones individuales de formación e intelecto. No estoy ajeno a lo bueno que encierra el capitalismo, pero esto también es posible en el socialismo. Me gusta el son, pero también el rock. Amo el Habana Club, pero no desdeño un buen whisky. A lo que quiero llegar, no por ser socialista se es un ente extraño en el planeta, ni se deja de ser cubano y mucho menos joven.
Los defensores de la Cuba “democrática” aspiran, y promulgan que existe, una juventud reaccionaria. Una juventud que no quiere vivir aquí. Y un joven cubano, por demás campesino y padre de familia, acaba de rechazar el american way of life, millones de dólares, casa y trabajo en los Estados Unidos tan solo por regresar a este país acompañado de su hija, a la cual recuperó en un largo proceso judicial.
Rafael Izquierdo Portal tiene 35 años, vive en Cabaiguán, Sancti Spíritus y por estos días resulta el más claro ejemplo de cómo la juventud cubana es un bastión consecuente ante toda manipulación. Para Rafael, el año 2005 resultó el comienzo de un  calvario que finalizó en mayo de 2010. Quiso arrebatarle su hija, una familia adinerada de Miami (los Cubas) y él no podía quedar de brazos cruzados ante la injusticia. “Y ahora está de vuelta con ella, en este rincón del mundo donde mejor se está: el centro de Cuba, allí donde reinan la familia, los amigos, el barrio, las leves y poderosas costumbres.”
El 22 de marzo del año 2005, la niña junto a su hermanito, su madre y su padrastro partieron hacia Miami. Al llegar, el padrastro abandona a la madre con sus hijos, y por cuestiones de la vida la madre sufre un desenlace nervioso, que dejó a los niños, por ironías de la vida al cuidado temporalmente de unos familiares del ex padrastro. Nuestro protagonista expresó que en ese momento era «un desquiciado que sin saber por qué camino empezar, lo único que sabía era que traería a la niña de vuelta, fuera como fuera».
Comenzó así una carrera desesperada y desconocida para el guajiro. Abogados, cortes judiciales, Miami, eran cosas en las que jamás se imaginó Rafael envuelto. A través del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano pudo presentarse en Miami, junto a sus abogados Magda Montiel e Ira Kurzban, ambos residentes en Miami quienes a capa y espada defendieron el derecho del joven a regresar a su país acompañado de su niña.
El sector reaccionario, busca en todo momento donde hacer política, porque a través de ella es que cobran (¡pobrecitos!). Habían jugado con que ese cubano no tendría la posibilidad de participar en el juicio; obviaron muchas razones, entre ellas, “que en la Isla se hizo una Revolución que jamás daría la espalda al desespero de un joven padre.”
Quisieron comprarlo, condicionarlo. Miles de maneras usaron para que el muchacho desistiera o se quedara en Miami. Nunca pudieron con su convicción y sus deseos de regresar aquí, su tierra: “nunca me pudieron comprar, nunca me pudieron quitar mis ideas, mis principios. Nunca fallé. Y tengo mucho que agradecerle a todos: a Cuba, a la Revolución…”

Más información en:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-29/en-nombre-del-padre-2/
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-22/el-rescate-de-una-princesa-parte-i/
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-25/de-nueva-york-a-cabaiguan-boleto-a-la-justicia/

La pérdida de valores en la juventud cubana es un tema recurrente en el discurso esgrimido, con toda energía y desespero, por los exiliados políticos miamenses. Es un tema manoseado y grotesco: al desaparecer la dirección histórica de la Revolución Cubana, comenzará la debacle de ésta. Debido a que los jóvenes de hoy, en la Cuba Socialista, no se hayan identificados con el proyecto, que sus valores no son los que promulga la prensa “oficialista”, que los símbolos que esgrimen los “comunistas” no tienen connotación para ellos.

Es cierto que la juventud cubana de hoy no recurre, en su totalidad, a los postulados de los fundadores de la Revolución; pero de ahí a afirmar que está destinada a destruir, a detener la marcha del socialismo en nuestro país cabe un enorme océano. Hay muchos puntos en común, hay acciones que realizar. Este es un sistema en construcción, sujeto a cambios y perfectible. Nunca será para atrás, que los jóvenes transformarán la Cuba actual. El mundo cambia. Las relaciones sociales y culturales se estrechan a medida de que la información circula como mercancía incontenible, y Cuba no es ajena a este proceso. La juventud de hoy, luce más alegre y despreocupada; parece un poco apolítica pero nada más alejado de la realidad.

Resulta gracioso y, les confieso, estimulan a escribir tales declaraciones, por demás absurdas y sin sentido. La juventud cubana está inmersa en la construcción de un sistema social y político muy superior al que defienden con uñas y dientes (y billetes verdes) los señores de Miami. Esta juventud tiene la suficiente cultura política y preparación cultural para evitar, con ideas y acciones, un regreso indeseado a la democracia “made in USA”, donde ningún hijo de campesino sería ingeniero, o doctor, o periodista; o donde 5 o 6 ricachones controlen el 50% de la economía dejando unas pequeñas migajas para el resto del pueblo. Faltos de valores, ilusos y hasta utópicos ellos, al pretender que un cambio de sistema en Cuba, derivará en un capitalismo como el de Suiza, Holanda o los Estados Unidos, sin imaginar que seríamos una “república bananera”: una insustituible fuente de materias primas y recursos esenciales para exacerbar y mantener el consumismo de esa nación.

Romperé algunas reglas del periodismo, y personalizaré, puesto que es mi comentario. Soy un joven estudiante universitario cubano. Por demás bailador, choteador, chismoso y bebedor. Soy consciente de que en mi país se han cometido errores, no de concepto ni de tesis, sino errores humanos, donde el individuo ha jugado un papel retrógrado en el desarrollo de la sociedad; pero esto no quiere decir que esté en desacuerdo con lo que defendemos la mayoría de nosotros: un sistema que prioriza los intereses colectivos, y propicia el logro de las aspiraciones individuales de formación e intelecto. No estoy ajeno a lo bueno que encierra el capitalismo, pero esto también es posible en el socialismo. Me gusta el son, pero también el rock. Amo el Habana Club, pero no desdeño un buen whisky. A lo que quiero llegar, no por ser socialista se es un ente extraño en el planeta, ni se deja de ser cubano y mucho menos joven.

Los defensores de la Cuba “democrática” aspiran, y promulgan que existe, una juventud reaccionaria. Una juventud que no quiere vivir aquí. Y un joven cubano, por demás campesino y padre de familia, acaba de rechazar el american way of life, millones de dólares, casa y trabajo en los Estados Unidos tan solo por regresar a este país acompañado de su hija, a la cual recuperó en un largo proceso judicial.

Rafael Izquierdo Portal tiene 35 años, vive en Cabaiguán, Sancti Spíritus y por estos días resulta el más claro ejemplo de cómo la juventud cubana es un bastión consecuente ante toda manipulación. Para Rafael, el año 2005 resultó el comienzo de un  calvario que finalizó en mayo de 2010. Quiso arrebatarle su hija, una familia adinerada de Miami (los Cubas) y él no podía quedar de brazos cruzados ante la injusticia. “Y ahora está de vuelta con ella, en este rincón del mundo donde mejor se está: el centro de Cuba, allí donde reinan la familia, los amigos, el barrio, las leves y poderosas costumbres.”

El 22 de marzo del año 2005, la niña junto a su hermanito, su madre y su padrastro partieron hacia Miami. Al llegar, el padrastro abandona a la madre con sus hijos, y por cuestiones de la vida la madre sufre un desenlace nervioso, que dejó a los niños, por ironías de la vida al cuidado temporalmente de unos familiares del ex padrastro. Nuestro protagonista expresó que en ese momento era «un desquiciado que sin saber por qué camino empezar, lo único que sabía era que traería a la niña de vuelta, fuera como fuera».

Comenzó así una carrera desesperada y desconocida para el guajiro. Abogados, cortes judiciales, Miami, eran cosas en las que jamás se imaginó Rafael envuelto. A través del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano pudo presentarse en Miami, junto a sus abogados Magda Montiel e Ira Kurzban, ambos residentes en Miami quienes a capa y espada defendieron el derecho del joven a regresar a su país acompañado de su niña.

El sector reaccionario, busca en todo momento donde hacer política, porque a través de ella es que cobran (¡pobrecitos!). Habían jugado con que ese cubano no tendría la posibilidad de participar en el juicio; obviaron muchas razones, entre ellas, “que en la Isla se hizo una Revolución que jamás daría la espalda al desespero de un joven padre.”

Quisieron comprarlo, condicionarlo. Miles de maneras usaron para que el muchacho desistiera o se quedara en Miami. Nunca pudieron con su convicción y sus deseos de regresar aquí, su tierra: “nunca me pudieron comprar, nunca me pudieron quitar mis ideas, mis principios. Nunca fallé. Y tengo mucho que agradecerle a todos: a Cuba, a la Revolución…”

por: José Julián.

Más información en:

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-29/en-nombre-del-padre-2/

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-22/el-rescate-de-una-princesa-parte-i/

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-25/de-nueva-york-a-cabaiguan-boleto-a-la-justicia/