Fragmentos de la entrevista a José María Vitier en el programa televisivo “Con dos que se quieran”, conducido por el cantautor y animador Amaury Pérez Vidal

Por Edu

Estimados lectores:

El pasado martes 11 de mayo de 2010, se transmitió la entrevista que le realizara el conocido cantautor cubano Amaury Pérez Vidal, a una de las Glorias de la Cultura Cubana, el pianista y compositor José María Vitier, para el programa de la Televisión Cubana, “Con dos que se quieran”. Para los no conocedores de nuestra cultura, José María Vitier, forma parte de una de las familias que más ha aportado al acervo cultural cubano. De la raigambre relación con ellos se habla, entre otras cosas, en la entrevista. Sin embargo, hemos decidido extraer de la misma los planteamientos que Vitier realiza sobre algunos temas, tan llevados y traídos como la Libertad de Expresión y la validez de las ideas que motivan a la mayoría de los cubanos. El que desee acceder a la totalidad de la entrevista, puede entrar al link:

http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/05/11/jose-maria-vitier-no-hay-nada-mas-politico-busqueda-belleza/

Fragmento No. 1

Amaury Pérez: Muy buenas noches. Estamos en “Con 2 que se quieran“, en el corazón de Centro Habana, aquí en Prado y Trocadero, barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC. Hoy tenemos con nosotros en nuestro espacio, a un gran músico, a un gran amigo, a una maravillosa persona, ingeniosa, hábil, locuaz, suspicaz, elocuente. Uno de los seres más virtuosos que tenemos en la música cubana hoy, el maestro, José María Vitier. Bienvenido, Jose.

José María: Una presentación que probablemente me enmudezca en los próximos minutos.

Amaury Pérez: No, te van a enmudecer las preguntas, algunas, por lo menos (risas). La primera; ¿Tú crees en la desaforada e incontrolable libertad de expresión?

José María: ¿La pregunta es exactamente si yo creo que eso es bueno?

Amaury Pérez: Que eso es bueno, que es sano, que es bueno para la sociedad.

José María: Primero hay que dejar bien claro que sin libertad de expresión no tendríamos una cosa tan importante como el arte, por ejemplo. Por lo tanto hay que tener mucho cuidado cuando se habla de esto para dejar bien claro que ese es un logro del ser humano, que hay que aceptar con todos sus riesgos, que hay que asumir con valor y es una meta irrenunciable de la sociedad.

Eso es una cosa. Dicho eso, no cabe duda, como ocurre con cualquier exceso y como ocurre con cualquier descontrol extremo, cuando la persona confunde su libertad de expresión, con el derecho de los demás, o con el respeto a los demás, indudablemente también comete algo indeseable, o sea, ante todo, hay que defenderla y hay que merecerla y hay que asumirla, esa libertad de expresión. Pero también hay que ejercerla con respeto, con responsabilidad y creo que nadie tiene ni siquiera derecho a expresar cualquier cosa que sienta, si esa cosa que siente es algo que daña al resto.

Amaury Pérez: Sí, por eso me refería a desaforada, a fuera de control.

Fragmento No. 2

Amaury Pérez: Tú me has dicho varias cosas que me llevan a pensar, y me voy a la casa y no sobrevivo muchas veces a esas sentencias tuyas. Una de ellas la quiero comentar ahora contigo. “No hay nada más político que la búsqueda de la belleza”.

José María: Me acuerdo perfectamente cuando dije eso y a quién se lo dije y todo. Era una actividad de esas que le llaman… o era la perspectiva de trabajar en una actividad, de eso que le llaman político-cultural.

Yo insistía, no sólo yo, muchos artistas también insistimos en que había que participar en este tipo de actividades con el arte mejor que tú pudieras hacer. No necesariamente un arte que fuera explícitamente portador de un mensaje político, porque en definitiva y, ahí viene la cita, el verdadero mensaje, el verdadero servicio público que hace el arte es enaltecer al hombre, es hablarle de que la belleza es posible y que al final, sin tú proponértelo, y sin tú poner por delante ni siquiera un mensaje ideológico determinado, tú estás creando valores, estás trabajando en la conciencia de las personas y trabajando en el espíritu de las personas, de una manera, según mi opinión, más directa, más eficiente.

Nosotros trabajamos con emociones y las emociones, a veces, juntan a las gentes más que las propias ideas. Las ideas con mucha frecuencia separan a los seres humanos. Las emociones tienden a hermanarnos.

Amaury Pérez: Y la otra sentencia, Jose, es mucho más arriesgada, tú me has dicho: “El Estado se puede equivocar, La Revolución no”.

José María: Sí, hay una cosa que he tenido muy clara siempre y la tengo clara porque me la hicieron ver muy clara también. Es una cosa que yo aprendí con papá y, por supuesto, con mamá también. Hay cosas que son irrenunciables, hay ideales que son irrenunciables; esos ideales, a veces, están cabalmente representados por las personas correctas en el momento correcto, y son las personas que nos representan, que representan la autoridad, que organizan la vida del Estado, pero también puede ocurrir que no. También puede ocurrir que esas personas se equivoquen, que esas personas no sean consecuentes con esos ideales, o que los mal interpreten o que hagan un uso indebido de ellos, y eso no quiere decir que los ideales sean falsos.

Creo que a las personas que hemos estado cerca, por ejemplo, de las creencias religiosas, ese es un pensamiento que nos es muy afín, porque estamos acostumbrados a, sin renunciar a esas creencias, no transigir ante lo que consideramos que son errores, de la propia iglesia, por ejemplo, o de determinadas autoridades. Hay que ver lo que es la historia de la iglesia católica, es una cosa tremenda, es una historia que está plagada de errores graves y de crímenes graves, sin embargo, los mensajes, los principios, son absolutamente diferentes de eso y son absolutamente inocentes de eso y no están comprometidos, desde mi punto de vista.

Igual siento yo con los ideales revolucionarios en el sentido de que yo no siento que estén comprometidos con las actuaciones de tal o más cual funcionario o autoridad.

Yo creo que esas autoridades pueden acertar y pueden también fallar. Lo que no puede fracasar son estos conceptos dentro de uno, inclusive aunque fracasen socialmente. Pero la forma en que uno se formó, las cosas en que uno creyó, las cosas en que uno cree que está cifrado, inclusive, el único futuro posible del ser humano y de la humanidad, esa confianza, esos ideales que son los que para mí encarna la Revolución, eso no fracasa. Eso no puede fracasar. Aunque los hombres a veces hagan lo posible por hacerlo.

Tengo fe en eso sabes, como la vida tampoco es tan larga, no creo que me de tiempo de cambiar estas ideas de una forma significativa, porque son ideas que tengo desde hace muchos años y que la vida lo que ha hecho es reafirmarlas y enriquecerlas.

No confundir, porque no siempre son coincidentes en su accionar, los mecanismos del Estado y los principios de la Revolución. Hay que tratar de que siempre sean, que sean consistentes, que sean coherentes, que sean correspondientes para algún día estar plena y justificadamente satisfechos con la sociedad que tenemos, cosa que no ocurre, por supuesto, todavía.

Amaury Pérez: “Cuba dentro de un piano” es el título de un disco tuyo. Brevemente, ¿por qué no José María dentro de Cuba?

José María: Bueno, tú sabes que sale de un poema de Alberti, con lo cual quisiera redimirme un poco, porque el título parece…. alguien me lo señaló, parece un poco pretencioso. Y yo solamente quise decir un pedazo, una parte de nuestra Cuba a través de una parte también de mi forma de tocar. Ni remotamente se me ocurrió la idea que hay quien ha interpretado que yo pretendía que Cuba estaba toda dentro de un piano, ni del mío ni del de nadie.

Lo que sí reivindico y lo uso muy frecuentemente en mi obra es  el apelativo de cubano cuando hablo de Cuba como el eje de todas las búsquedas y la pasión, así que Cuba por delante, la verdad, siempre esa ha sido mi divisa. De más está decirte que me siento profundamente privilegiado de ser cubano. Y cuando digo Cuba no estoy pensando en una abstracción, estoy hablando de la sociedad y la Cuba concreta que me tocó vivir, con sus luces y sus sombras.

Amaury Pérez: Bueno, Jose, muchas gracias, te despido y despido el programa con el consuelo de ser parte de uno de esos pocos amigos que tienes. Muchas gracias por haber venido.

José María: Sí, sí lo eres, sí, gracias a ti.

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