A confesión de partes, relevo de pruebas

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Por Tatu

Los grandes medios de comunicación hablan constantemente de los luchadores por los derechos humanos en Cuba y se refieren a ellos como un sacrificado grupo de luchadores que a riesgo de su propia vida, ponen al descubierto las violaciones cometidas en la isla contra los derechos humanos. Estos luchadores hablan todos los días en las emisoras que desde los Estados Unidos dedican miles de horas semanales a la subversión contra Cuba, y sus informes son reproducidos en todo el mundo sin que exista la más mínima verificación sobre su veracidad.

¿Quiénes son esos luchadores? ¿Cuántos son? ¿Son fuentes creíbles?

La respuesta a esas interrogantes está en un informe “Top Secret” que envió en el año 1994, el Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), Joseph Sullivan al Departamento de Estado, al Immigration and Naturalization Service (INS), y la CIA, clasificado bajo referencia H 18422 693-4, concerniente a la “Situación actual del programa para los refugiados cubanos”.

Este documento contradecía totalmente el informe presentado en esos momentos por el Relator Especial de la ONU, Carl-Johan Groth, sobre supuestas violaciones a los derechos humanos en Cuba.

En el procesamiento de solicitudes de visas de refugiados siguen presentándose casos poco sólidos. La mayor ía de las personas presentan las solicitudes, más que por causas de un verdadero temor de persecución, por el deterioro de la situación económica. A los funcionarios de la Sección de Intereses Norteamericana y del Immigration and Naturalization Service les resultan particularmente difíciles los casos presentados por los activistas de derechos humanos. A pesar de que hemos hecho todo lo posible por trabajar con las organizaciones de derechos humanos sobre las que se ejercemos un mayor control en la identificación de los activistas verdaderamente perseguidos por el Gobierno, los casos de derechos humanos representan la categoría menos sólida del programa de refugiados.

Las solicitudes presentadas por los miembros de los grupos de derechos humanos se caracterizan por ser descripciones generales e imprecisas sobre supuestas actividades de derechos humanos, por la falta de pruebas fehacientes de persecución y por no cumplir los parámetros de procesamiento fundamentales que establece el programa. En los últimos meses han persistido las acusaciones de solicitudes fraudulentas por parte de activistas y venta de avales testimoniales por parte de los líderes de derechos humanos.

Debido a la falta de pruebas documentales verificables, como norma, los funcionarios de la Sección de Intereses Norteamericana y los miembros del Immigration and Naturalization Service han considerado los casos de derechos humanos como los más susceptibles a fraude […]

Aunque los funcionarios de la Sección de Intereses Norteamericana han tratado de atender los casos que estén acordes con los criterios del procesamiento, han seguido siendo flexibles ante casos que no cumplen con algunos de los aspectos, pero que resultan de interés para los Estados Unidos.

Ya ha sido reconocido abiertamente por algunos de los ex presos políticos, que se acogen al estatuto de refugiados como vía para escapar de la cada vez más deteriorada econom ía y no a causa de un verdadero temor de persecución u hostigamiento […] Lamentablemente, la calidad de muchas de las solicitudes, en sentido general, es mala. Son pocos los ex presos políticos aceptados como refugiados en la actualidad comparado con los de dicho estatuto años atrás. Como regla, han cumplido sentencias mucho más cortas en comparación con los primeros que ingresaron al programa. La mayoría ha desempeñado papeles de menor peso en los grupos contrarrevolucionarios, se acogieron al sistema de reeducación política para que les rebajaran las condenas y, posteriormente abandonaron las actividades políticas para reintegrarse a la sociedad cubana […]

Se ha registrado un aumento del número de casos de derechos humanos desde 1992. A pesar de ello, este aumento no parte de un mayor nivel en la actividad de derechos humanos, del incremento en su composición ni de la represi ón gubernamental. La mayoría de los casos raramente plantean evidencias fehacientes de persecución y, con frecuencia, sólo ofrecen pruebas mínimas, poco fiables de participación en actividades de derechos humanos.

Los testimonios de los líderes de derechos humanos generalmente contienen descripciones vagas de actividades de derechos humanos como el apoyo moral a las familias de presos políticos. Estas descripciones demuestran con exactitud el poco nivel de las actividades y la actitud de no enfrentamiento de la mayoría de los grupos de derechos humanos con el gobierno cubano […]

La tendencia general ha sido la falta de elementos probatorios de que la persona es en realidad un activista, lo cual deja esta categoría prácticamente abierta a todo el que la solicite. Los jóvenes que han sido sorprendidos intentando salir ilegalmente del país, a partir del colapso económico en 1989, han comenzado a presentar sus solicitudes como activistas de derechos humanos. Los líderes de los derechos humanos le han informado a los funcionarios de la Sección de Intereses Norteamericana que están conscientes de que la mayoría de sus miembros sólo ingresan a los grupos para lograr las ventajas que brinda el programa de refugiados […]

En los casos en que las pruebas testimoniales de los activistas resultan pobres, pero el nivel de compromiso con Estados Unidos está bien definido, los funcionarios responsables de la evaluación preliminar, le conceden al solicitante el beneficio de la duda.

El líder de uno de los grupos dijo que algunos abandonaban su organización cuando se percatan que ésta no les daba aval a sus miembros. Se quejó de las presiones de miembros que demandaban avales convincentes sobre sus actividades de derechos humanos.

El INS en sus últimas visitas ha sido testigo de reiterados incidentes de fraudes y presuntos fraudes cometidos por activistas de derechos humanos […] También se reunió con jefes de organizaciones de derechos humanos para determinar sus objetivos, el número de integrantes y otros aspectos de los principales grupos. La Sección de Intereses Norteamericana limitó la aceptación de testimonios de grupos a los líderes en que confiamos […]

Lamentablemente, estas medidas ni siquiera han impedido los presuntos fraudes ni las amargas recriminaciones entre los altos líderes de organizaciones de derechos humanos.

Poco antes de la visita en diciembre del INS, Gustavo Arcos y Jesús Yanez del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, acusaron a Aída Valdés de vender avales fraudulentos. Ella, a su vez, acusó a Arcos y Yanez de cometer prácticas similares con fines lucrativos.

Esta situación exacerba la preocupación general con respecto al peligro de confiar en la prestación de testimonios.

La profunda rivalidad y las luchas internas entre grupos de derechos humanos hacen simplemente inevitables las repetidas acusaciones de fraude vigentes […]

Durante una reunión con la SINA y el INS, Félix Bonne, jefe del grupo Corriente Cívica, calificó al programa para refugiados de .el objetivo primario de muchos líderes de organizaciones de derechos humanos. […]

Si bien hicimos lo máximo por trabajar con los grupos de derechos humanos para que presentaran los casos más sólidos, las entrevistas, en su mayoría, arrojaron casos no contundentes […] La mayoría de los activistas sólo logran describir vagamente su participación en grupos de derechos humanos […]

Los problemas encontrados al procesar la mayoría de los casos de derechos humanos indican que es necesario que la Sección de Intereses Norteamericana continúe trabajando en estrecha coordinación con el INS para seleccionar casos sólidos.

No obstante, la Sección de Intereses Norteamericana seguir á siendo flexible presentando casos que, si bien no cumplen con todos los criterios, por su naturaleza pueden resultar útiles para los intereses de EE.UU.

Dado los intereses expresos de la CIA en el tema de los derechos humanos, y su creciente participación y mayor conocimiento de los distintos grupos de derechos humanos, sugerimos una cooperación más estrecha con la Sección de Intereses Norteamericana en consonancia con nuestros objetivos comunes.

Más información sobre este caso se puede encontrar en el libro de Hernando Clavo Ospina y Katlijn Declercq, “Disidentes o mercenarios”

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