La increíble mentira de Oscar Peña

Por José Julián

Cuando los argumentos que enarbolan un grupo de personas carecen de sentido y resultan incapaces de convencer, puede rozar el ridículo cualquier declaración.  El tema “Cuba” en la prensa mundial acapara cintillos y titulares, tratando de desvirtuar una realidad muy diferente a la que promulgan. Siempre va a existir algún personaje que –dinero por medio- acepte “informar y opinar” sobre la realidad de la isla.

Esta vez le ha tocado poner la cara al señor Oscar Peña, presidente del llamado Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), en un artículo titulado El Legado de Fidel Castro publicado en el New Herald de Miami. En él se lanza una vez más, como tantos otros lobos hambrientos, a denigrar la estatura política y moral del forjador y líder del proceso revolucionario cubano.

Es una total farsa comparar a las dictaduras de Augusto Pinochet, en Chile, y la de Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, –dándoles, incluso un carácter benévolo en el campo económico- con el proceso de gobierno desarrollado por Fidel en la Cuba socialista. Es absurdo comparar los ideales, las convicciones que mueven a Fidel con los sátrapas militaristas latinoamericanos que defiende Peña en su artículo. Es indignante y hasta irritable como una gran mentira como esa puede circular por los canales de la prensa mundial.

Califica a Fidel como un permanente líder vitalicio implantado al pueblo de Cuba por más de medio siglo, sin tener en cuenta que ese mismo pueblo oprimido gritó y grita su nombre como una inspiración, como un ejemplo de lucha y resistencia. Nos lo presenta como un vendedor de sueños; siendo Fidel más que un hacedor de sueños, no sólo para Cuba sino para toda la Patria Grande latinoamericana. Fidel rompió con los estereotipos del líder latinoamericano de la época -politiquero, pro imperialista, demagogo- convirtiéndose en una figura de alcance mundial para el movimiento de izquierda.

Peña asume que el cubano está hastiado de Fidel, que esperamos ansiosos su velorio para enterrar sus caprichos y “su vieja carpintería” de fastidiar al cubano. Nada tan paradójico e incoherente. Los caprichos de Fidel –como él los llama- han hecho de este país una de los más desarrollados en la salud, la educación, las investigaciones biotecnológicas. Han hecho, los caprichos de Fidel, que la esperanza de vida del cubano sea una de las más altas del planeta, sólo comparadas con países del primer mundo. Ha causado que miles de médicos, maestros, ingenieros cubanos brinden su ayuda solidaria en países subdesarrollados.

Equivocadamente afirma que los cubanos se conformarían sólo con regresar a tener las calles, los edificios y las casas de Cuba como en 1959. Sí, a los cubanos seguro les encantaría un país lleno de terratenientes, dueños de las tierras, la banca, las industrias, el transporte. Un país donde los políticos se turnen en el poder para robar los fondos públicos, donde la guardia rural envíe al campesino al camino real. Un país que los Estados Unidos consideren su traspatio y sus capitales se inviertan con facilidad. Una Cuba del 59 donde los gángsteres de la droga y el juego vivan como en el paraíso. Esa es la Cuba que no esperan los cubanos cuando muera Fidel.

Somos un pueblo enfermo de enajenación expone en su artículo sin observar que el pueblo cubano avanza unido en todos los ámbitos. Recientemente se realizaron las elecciones en el país, dando por sentado que más del 94% de un pueblo enajenado no acude a las urnas. El próximo sábado 1ro de mayo será la fiesta de los trabajadores a nivel mundial y el “enajenado” pueblo obrero de Cuba marchará masivamente en todas las plazas y parques de la isla.

La agresión personal con la palabra vacía, el texto fácil, sin argumentos no pueden ser armas a empuñar contra Fidel. Corren el riesgo de estrellarse contra el muro de su solidez moral y política. Contra su imagen de líder mundial. Y la palabra pude ser usada como boomerang ya que cabría la pregunta de ¿Cuál fue el legado dejado por George W. Bush como presidente de los Estados Unidos de América? ¿Cuál será el legado del presidente Barack Obama después de sembrar tantas expectativas en el pueblo norteamericano y en el mundo? Son preguntas que le hago al señor Oscar Peña. Va y en sus respuestas no dice tantas increíbles mentiras.

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