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Reestructurar nuestra democracia


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Por: Cubanum

La Constitución de la República de Cuba confiere a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el papel de órgano supremo del poder del Estado, y que expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.

Sobre la Asamblea Nacional recae la legalidad de la Nación, la planificación de sus principales lineamientos económicos, financieros y sociales. A esta instancia tienen que rendir cuenta las instituciones que administran los recursos del país, los dirigentes y todo aquel que incide en los destinos de Cuba.

La República Socialista de Cuba tiene como definición un gobierno unitario donde el poder legislativo y ejecutivo reside en el Parlamento y en una estructura perteneciente a este y elegido por este, el Consejo de Estado. Según los sistemas de gobierno clásicos tenemos aspectos de las repúblicas unipartidistas, donde el Jefe de Estado ha coincidido con el máximo dirigente del partido rector de la estructura política nacional (el PCC), y de repúblicas parlamentarias, donde el Jefe de gobierno es elegido desde el parlamento.

Los miembros de la ANPP (Diputados), en su mayor parte no son políticos profesionales, sino que son miembros de diferentes sectores de la sociedad, por lo que el parlamento en pleno se reúne en dos sesiones anuales. Estas sesiones son dedicadas principalmente al análisis y aprobación de los presupuestos y el seguimiento de la economía. Son pocas las leyes que se aprueban en pleno, la actividad legislativa generalmente está precedida por la discusión de los diputados desde las provincias o de las comisiones populares en dependencia del tipo de ley a aprobar.

La actividad legislativa y ejecutiva entre las dos sesiones anuales es atribución de los Consejos de Estado (CE) y de Ministro (CM). El CE, como se dijo anteriormente, es elegido, por la Asamblea, entre los diputados de la ANPP y el Presidente de este representa al Estado y al Gobierno. Cada Decreto-Ley y decisión que se toma en el CE debería ser luego ratificada o no por las comisiones de la ANPP. Las decisiones en esta estructura estatal son aprobadas por mayoría simple por lo que “por ley” no debe existir preponderancia del voto del Presidente del CE por encima del resto de los miembros.

Una característica legal es que, aunque existe un solo partido, y este es rector de los lineamientos sociales de la Nación, no presenta candidatos partidistas ni elige candidatos de conveniencia. Sin embargo, en la práctica los candidatos siempre pasan por el “filtro” del PCC. Además, también en la práctica, el Presidente del Consejo de Estado ha sido el Primer Secretario del Partido.

En esta época de cambios se requiere avanzar más en el carácter democrático de nuestra sociedad. Los diferentes actores sociales, comenzando por la población en general, buscan involucrarse más profundamente en la conformación de las estructuras dirigentes y en sus decisiones. Involucrarse para asegurar que verdaderamente representen los intereses del proyecto revolucionario nacional. Una de las opiniones que se escuchan seguido en la calle tiene que ver con la elección y conformación de nuestra representación en la ANPP y el Consejo de Estado.

En la práctica, la elección de estos componentes es indirecta, pues los integrantes del Consejo de Estado son elegidos por los asambleístas, al ser una estructura parlamentaria. Sin embargo, teniendo en cuenta que el CE representará a la Nación durante casi todo el período legislativo (debido al carácter temporal de los plenarios de la ANPP), existe la necesidad de llevar a otro nivel el carácter democrático de esta estructura. También se precisa que el parlamento sea más representativo de la voluntad popular dejando un número adecuado para las organizaciones de masa, políticas y personalidades destacadas. Aumentaría con ello la capacidad legislativa, la cual sería la misión primaria de la asamblea.

Por otra parte, debe aumentar los períodos de sesiones ordinarios en las legislaturas aumentando las discusiones en pleno de las leyes fundamentales. Sobre todo, aquellas que complementen los artículos de la Constitución de la República. Es imprescindible la dinamización de la actividad legislativa. Todo el año debe existir una discusión constante, sin estar necesariamente reunidos en plenario, consultando públicamente con el pueblo, con todos los sectores sociales.

La iniciativa de leyes para ser discutidas en la ANPP según la constitución es derecho de múltiples actores, desde las masas populares, las organizaciones de masa, sociales o políticas. Sin embargo, la mayoría de los proyectos de leyes que son promovidos por las organizaciones populares son engavetadas por los diferentes ministerios e instancias por las que tienen que pasar para llegar al parlamento. Han sido muy pocos aquellos que pasan y han sido, principalmente co-promovidos por las instancias políticas. La iniciativa legislativa popular ha sido coartada en la práctica.

Algunas sugerencias para perfeccionar y democratizar el trabajo de las estructuras nacionales legislativas y de gobierno son:

1. La composición de la ANPP y las instancias parlamentarias provinciales y municipales debe ser al menos de un 60% de diputados y delegados elegidos en las bases, preferentemente a partir de los delegados municipales que cuentan con un trabajo reconocido por sus electores. El resto de los componentes deben elegidos por las organizaciones de masa, sociales y políticas en procesos profundamente democráticos desde la base, y no a partir de reuniones a nivel central, donde los directivos deciden quienes serán estos representantes. Ello conllevaría a una verdadera presencia de la “voluntad popular” y su representatividad.

2. En la selección de los candidatos, a partir de su nominación popular, trabajará una Comisión de Candidaturas que no sea interferida por ninguna instancia social o política en sus funciones. Esta solo consultará con los factores necesarios y publicará la selección final priorizando la preferencia del electorado primario. O sea, estarán en la propuesta final aquellos candidatos con mayor posibilidades a ser elegidos sin importar la tendencia ideológica que tuviese este. Serían los propios electores de determinar si es el adecuado para representarlos.

3. Generar las condiciones legales para que los Diputados de la ANPP y Delegados a las instancias territoriales puedan dedicar mayor tiempo a sus funciones de representación popular para los que fueron elegidos. Además, aumentar la autonomía de los delegados de base para actuar, con la autoridad de los representados, en las instituciones de poder. Estos cambios ayudarían a que los ciudadanos perciban que sus representantes son verdaderamente sus ojos, boca y sobre todo sus brazos en (y no ante) las instituciones del municipio, la provincia y el país.

4. Al ser el Consejo de Estado la instancia representativa de la Nación durante la mayor parte del año, y su Presidente el Jefe de Estado y por ende de la República, la elección del Presidente y los Vicepresidentes debe ser por voto popular, a partir de candidatos elegidos entre los diputados. Esa candidatura será también de modo transparente y pública. Al ser elegidos los Diputados, en el transcurso de 15 días estos serán consultados por la Comisión de Candidatura para presentar públicamente candidatos entre los Diputados para estos cargos. La elección será una semana o 15 días después, y los elegidos serían presentados en la constitución de la legislatura de la ANPP. El resto de los integrantes del Consejo de Estado sería elegido por el pleno de la ANPP. El que sean Diputados es necesario por ser una estructura del Parlamento y además da la posibilidad de ser personas con experiencia de trabajo legislativo desde la base. Este proceso aumentaría el carácter democrático de las estructuras de gobierno popular y el ciudadano sentiría que forma parte directa de la elección de sus dirigentes.

5. Es imprescindible la separación práctica del cargo de Presidente del Consejo de Estado y el 1er Secretario del PCC, debido al papel que debe jugar el Partido en la sociedad, en la cual no puede ser juez y parte. A nivel territorial están separados los cargos pues el Partido debe controlar y dirigir los lineamiento sociales pero no puede poseer facultades administrativas dentro del estado. Los cargos de Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministro deben separarse, sino ahora, en un futuro mediato, siendo asumido el segundo por el Vicepresidente del Consejo de Estado en condiciones normales. Esto daría mayor poder de evaluación al Presidente del CE y al 1er Secretario del PCC sobre el gobierno.

6. Las sesiones de trabajo ordinarias por comisiones y plenarias de la ANPP deben ser trimestrales en vez de semestrales como hasta ahora. Le daría una mayor capacidad legislativa a esta instancia para aprobar tanto las leyes complementarias a la Constitución, otras leyes necesarias para el desarrollo de la sociedad cubana, así como discutir los principales problemas y lineamientos para el país. Estas sesiones de trabajo deben ser transmitidas mayormente en vivo, aprovechando las posibilidades de la transmisión digital de TV y Radio en Cuba, tanto de canales presentes actualmente, como otros que pueden ser creados temporalmente para la ocasión.

Estas son alguna propuestas que pueden mejorar el trabajo de las instituciones que dirigen el país y tienen que llevar los lineamientos sociales y económicos de la Nación. Estas propuestas, por supuestos que son perfectibles, adaptables a la circunstancias nacionales e internacionales y además reflejan parte del sentir de buena parte del entorno del autor de este trabajo, así como de otros autores en los que se ha apoyado. No son las únicas propuestas, ni por mucho las más profundas, son unas de las tantas que quieren mejorar la sociedad. Solo aspiran a que la población pueda verse reflejada en las estructuras dirigentes y de gobierno y que transiten por el camino elegido para el desarrollo de la Nación.

Cuba: los peligros de la “nueva clase”


ricos

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Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)
¿Cuán diferente es Cuba de los otros proyectos socialistas nacidos en el siglo XX? ¿Sobrevivirá a los errores de los modelos predecesores? ¿Sus dirigentes mostrarán una entereza superior a la de aquellos que en otras experiencias traicionaron la confianza popular, derivaron en personalismos, abusos de poder y corrupción? Estas son algunas de las preguntas que gravitan sobre el presente y futuro de la isla, en un contexto de cambios en el que un paso en falso puede ser el fin, y este puede venir en la forma de una nueva clase.
Más de medio siglo los cubanos contamos con el liderazgo carismático de Fidel Castro hasta que por razones de enfermedad Raúl asumió la presidencia con un método de dirección distinto, basado en la institucionalización del país y aplicando reformas principalmente económicas. Ambos mantienen una notable influencia en el país, legitimada en los años de lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y su consagración al proyecto nacional, este fue sin dudas uno de los factores que le permitió a la isla sobrevivir el derrumbe del campo socialista. Pero un país no lo sostienen unos pocos sino una estructura compuesta por eslabones civiles y militares, ahí puede surgir el germen de la nueva clase, ha pasado antes y el peligro persiste.
Queda fresco en nuestra memoria lo ocurrido en Europa del Este, cuando la dirección histórica de la URSS cedió el paso a un Stalin que hizo del culto a la personalidad una política de Estado y sembró las semillas de la destrucción. En ese entonces, los que estaban vinculados al poder político construyeron una élite de burócratas que no eran propietarios de los medios de producción pero se aprovechaban de la administración de estos para proporcionarse privilegios y ventajas que eran imposibles para el ciudadano promedio.
Este fenómeno lo describió con mucho detalle el yugoslavo Milovan Djilas, quien fue vicepresidente en su país hasta que comparó la élite burocrática con la antigua aristocracia y describió cómo estos pasaban la influencia adquirida a sus familias y solo establecían relaciones entre sí para garantizar sus privilegios. Como Djilas seguía siendo marxista, denunció el surgimiento así de una “nueva clase” y la traición al proletariado, argumentando cómo los obreros seguían buscando su verdadera liberación mientras estaban bajo la acción de esta.
Por supuesto que estas declaraciones le costaron todo al otrora Presidente de la Asamblea Nacional y luego vicepresidente de Yugoslavia, el luchador antifascista que se veía como sucesor de Tito terminó en la cárcel por su lucha contra la burocracia y excluido de la vida política de su país. Si bien las críticas de Djilas tenían sentido, él que aseguraba haberse equivocado un millón de veces, terminó sirviendo de arma al anticomunismo internacional y murió proscrito en la Yugoslavia del año 1995. Si alguna enseñanza parece dejarnos, es que la lucha contra la burocracia resulta peligrosa para todos y la crítica al extremo termina haciéndole un favor a tus enemigos políticos.
Solo hay algo más peligroso que la hipercrítica y es la ausencia de ella. A pesar de que estos peligros mencionados sean un tema recurrente en sectores que buscan el cambio de sistema en Cuba, renunciar a discutirlos abiertamente sería el peor de los suicidios. Entre muchos de nuestros comunicadores existe la percepción de que asumir un pensamiento crítico respecto a nuestros dirigentes y el Partido podría perjudicar el proyecto social cubano. En lo personal creo que más perjudicial sería establecer un muro entre el pueblo y sus representantes, marginar la crítica en cualquier aspecto o invisibilizar la gestión de nuestros funcionarios públicos, estos fenómenos son muy peligrosos, más en un país que aspira al socialismo.
La Cuba de los últimos tiempos necesita cambiar para sobrevivir y ser aún mejor, pero el cambio también implica desafíos para los que debemos estar preparados. Cuando el 2 de noviembre de 2011 la Gaceta Oficial de la República hizo oficial la compraventa de casas en el país, muchos respiramos aliviados y lo vimos (con razón) como un paso de avance. Se exacerbó entonces la polarización de algunos barrios, principalmente en la capital del país, donde los ingresos son superiores al resto, donde los hospitales y las escuelas ya empiezan a ser diferentes y los códigos sociales cambian. Debe existir un plan para lidiar con esto y mantener nuestras esencias.
Desde que tengo uso de razón en mi país ha existido la diferencia social, unos chicos en la escuela podían darle a la maestra un mejor regalo que yo el Día del Educador, algunas personas con regalos podían acelerar su visita al médico pero al final todos compartíamos escuela y hospital. Los nuevos tiempos amenazan con llevar estas diferencias aún más lejos.
Quizás deberíamos preocuparnos más por aquellos pequeños empresarios que sueñan en convertirse en grandes empresarios y ahora ven su primavera. Quizás deberíamos hacer un ejercicio de empatía y ver también lo difícil que resulta un cargo de dirección en nuestro país. Quizás Cuba no sea tan diferente del resto de los modelos socialistas del siglo XX, pero de seguro tiene unas esencias que vale la pena conservar y luchar por ellas. Estemos alerta para que no surja una nueva clase bajo nuestras narices, ya sea económica o política, ya sea de derecha o con ropas de izquierda.

Publicado en: http://eltoque.com/content/cuba-los-peligros-de-la-nueva-clase

 

El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo


Por: Coronel ® René González Barrios (Presidente del Instituto de Historia de Cuba)

El escenario de la guerra

Para los teóricos del arte militar, el terreno es el gran dictador de la táctica. El espacio físico se convierte, por lo tanto, en el elemento prioritario a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones estratégicas u operativas, para enfrentar al enemigo. El terreno impone la táctica del empleo de las armas y la selección de las fuerzas vivas con que entraremos en acción.

El siglo XXI ha nacido en el esplendor de una vertiginosa y acelerada revolución de la ciencia y la tecnología, en especial en la esfera de las infocomunicaciones. El planeta es el mismo, pero es diferente. La era del Internet, ha cambiado el mundo, al punto, que el gobierno de Estados Unidos, para marcar primero entre las grandes potencias, creó el 23 de junio de 2009, el Comando del Ciber Espacio, institución que según su primer jefe, el general de inteligencia Robert J. Elder, tendría “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial”. [1]

Las nuevas guerras, desde entonces, no se escenifican solo en el aire, el mar y la tierra. El citado Comando, tiene la misión de organizarla y ejecutarla, en los escenarios virtuales. En ese nuevo campo de batalla, las agencias federales de EEUU, con la CIA, la USAID y la NED a la vanguardia, despliegan sus nuevas estrategias para revertir los procesos políticos y sociales que no resulten de su agrado, y subvertir el orden interno de los países objetivos, explosionándolos. (más…)

Los que saben


Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)funcionarios-cuba

Cuba está pasando por el que quizás sea el momento más crucial de sus últimos 50 años. Los cambios que tienen lugar en la isla están condicionados por una doble amenaza: el bloqueo estadounidense y la existencia de una burocracia terca a perder el control de la nación. En este contexto, resulta de vital importancia preguntarse: ¿quién rige los destinos del país? ¿Quién los ha escogido? ¿Cómo se toman las decisiones que afectan a nuestro pueblo? Hoy abordaremos estos y otros temas.

El 22 de febrero de 2014 el actual presidente Raúl Castro clausuraba el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) recordando un discurso de Fidel Castro hace más de 40 años en el que afirmaba que “las decisiones fundamentales que afectan a la vida de nuestro pueblo, tienen que ser discutidas con el pueblo y esencialmente con los trabajadores…”. Me alegra que ese espíritu colectivista terminara dicho congreso, que fue calificado de “magnífico” aunque yo tenga mis reservas al respecto.

A pesar de que las palabras de Fidel transmiten un sentimiento de consenso muy necesario en estos momentos, en el contexto actual resultan insuficientes para los retos que tiene el país. Ya no basta con “discutir con el pueblo”, este tiene que participar activamente en las “decisiones fundamentales” porque la mejor apuesta que se puede hacer es a la inteligencia colectiva, no hay nada más democrático que eso.

Si varias décadas atrás apostábamos a un modelo en el que nuestros representantes decidían cuál era el camino a seguir y consultar este camino con el pueblo era suficiente, ya no es así. Ahora el camino debe decidirse en consenso por las masas y toca entonces a los funcionarios aplicar ese rumbo. Los movimientos sociales en América Latina han cambiado, se han vuelto más activos y participativos políticamente, quizás ya es hora de que el movimiento revolucionario cubano cambie con ellos.

Espero que hayamos dejado atrás esa época en que un grupo de 20 personas podía redactar un anteproyecto (más…)

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