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Cuba es una palabra sagrada!!!!


Pensar-Cuba Emocionante relato de un niño descendiente de cubanos emigrantes que describe la Cuba que jamás ha visto pero que conoce profundamente a través de los ojos, los recuerdos y el amor de toda su familia !!!

Mira, abuelo , tengo una sorpresa para ti, en la escuela me pidieron que escribiera “algo” y yo escribí de tu Cuba . Escucha abuelito: “Cuba es una palabra SAGRADA. Es la palabra que más yo he escuchado en mi vida. Si mal no recuerdo las primeras palabras que escuché al salir del vientre de mi madre fueron las de mi abuelo gritando: “¡Carajooo, llegó al mundo otro cubano!

Cuba es una palabra que cuando el noticiero la menciona yo sé que me tengo que quedar callado y si no me callo tengo que escuchar a toda la familia engañándome y diciéndome: “¡Cállese la boca, muchacho, que están hablando de Cuba!” “Y si en la televisión americana la palabra QUIUBA ya yo sé que tengo que escuchar y estar listo para traducir, porque el abuelo inmediatamente, como un resorte, me va a preguntar: “A ver, a ver, qué están diciendo de Cuba, chico ?” “Pero a mí alrededor Cuba no es una palabra, Cuba es como un credo, como una religión. Tal parece que todos en mi casa tienen a Cuba en un altar. Cuba es una obsesión. Yo me imagino que hasta el agua bendita de las Iglesias debe de venir de algún río de Cuba . Y con lo fuerte que es mi abuelo, con lo mucho que me ha repetido en mi vida que “los hombres no lloran”, él llora cada vez que menciona a Cuba .”

“Cuba es como una sombra que me sigue a todas partes, Cuba está en las conversaciones, en las discusiones, en las fiestas, en los velorios, en los periódicos que lee mi abuelo, en forma de islita en una cadenita que me regaló mi abuelita, y hasta en la fiesta de quince años de mi hermanita se hablo mucho de Cuba .” (más…)

Antonio Guiteras y el Gobierno de los “Cien Días”.


 

 

Antonio_Guiteras Por Edu

Desde que comencé a escribir en mi blog, ha sido una de mis mayores aspiraciones dar a conocer los hechos más significativos de la gloriosa historia de la tierra que me vio nacer. Y hoy, es uno de esos días que el pueblo de Cuba no debería pasar por alto. Un 9 de septiembre, asumía las riendas de la nación el “Gobierno de los Cien Días”; aquel que fue signado por la obra de una de las figuras imprescindibles en el devenir histórico de la Nación Cubana, el bravo Antonio Guiteras Holmes.

Desde que vio la luz en una familia vinculada indisolublemente a la historia de la ciudad de Matanzas, la familia Guiteras – Gener, el pequeño Tony escuchaba a sus mayores hablar sobre el martirologio de su tío José Ramón Guiteras, quien fue fusilado en Matanzas, cuando con solo 18 años, fue apresado por las tropas españolas cuando intentaba incorporarse a las tropas mambisas. También supo que en la lejana Irlanda, un tío abuelo suyo, John Walsh, encabezó un levantamiento en contra de la corona británica.

Aunque nació en Filadelfia el 22 de diciembre de 1906, y su madre Marie Therese Holmes era norteamericana; su padre Calixto Guiteras supo inculcarle el amor a la tierra cubana, de manera tal que Tony nunca se sintió perteneciente como ciudadano a otra nacionalidad que no fuese la cubana. La educación recibida de su familia, trajo como consecuencia que al iniciar el bachillerato, el joven se vinculara a partir de entonces a las luchas por cambiar el estado de las cosas en beneficio del pueblo cubano.

Ya en su etapa de estudiante de la Universidad de la Habana, no le fueron ajenas las acciones de Julio Antonio Mella en relación con las luchas por la reforma Universitaria. En tal sentido, apoyó al líder comunista en su huelga de hambre, y formó parte del movimiento popular que obligó al tirano Gerardo Machado a levantar las falsas acusaciones de terroristas que pesaban sobre Mella.

Su incorporación en 1927 a las filas del Directorio Estudiantil Universitario, lo proyecta como una figura política de relevancia nacional. Durante su enfrentamiento a la tiranía Machadista, fue uno de los jóvenes revolucionarios que se afiliaron a la corriente más antiimperialista dentro de todas las tendencias políticas que luchaban por derrocar al “Asno con Garras”.

Fue partidario decidido del empleo de la lucha armada para alcanzar el triunfo revolucionario. En 1932, decepcionado de los viejos caudillos que manejaban oportunistamente las organizaciones izquierdistas, funda la Unión Revolucionaria (UR), organización que agrupó a los revolucionarios que compartían sus métodos de lucha. Estos, sus compañeros de armas, fueron llamados desde entonces Guiteristas.

Ya fundada la UR, Guiteras redacta el “Manifiesto al pueblo de Cuba”, donde expone su  programa unitario, que pretendía agrupar a todas las fuerzas antimachadistas, en torno al derrocamiento por la vía armada de la tiranía. En un fragmento del Manifiesto, Guiteras expone que: “sólo la fuerza de la unión de todos los hombres —aunque posean diferentes tendencias políticas— envueltos en la lucha, por lograr un régimen de libertad y justicia, podría lograr el triunfo de una verdadera Revolución”.

Al ocurrir la caída del tirano Machado, debido al movimiento militar revolucionario de los sargentos del 4 de septiembre, Guiteras es nombrado, por el gobierno emergido del movimiento militar revolucionario del 4 de septiembre (La Pentarquía), como gobernador de la provincia de Oriente. Pesó en esa decisión el enorme prestigio de Tony como jefe militar y revolucionario.

Pero la apoteosis de su accionar revolucionario tuvo lugar cuando fue llamado para integrar el Gabinete de Ministros en el gobierno de los Cien Días, que sustituyó a la Pentarquía, por una propuesta de uno de los pentarcas, Jose Miguel Irisarri. En el gobierno de los Cien Días ocupó en primeramente el cargo de Secretario de Gobernación, desde el cual adoptó leyes y medidas en favor del pueblo trabajador, que afectaron seriamente los intereses del gobierno norteamericano en Cuba. Posteriormente asumió las Secretarías de Guerra y Marina. Las medidas firmadas por Tony Guiteras desde su posición en el gobierno de los Cien Días fueron:

  1. Creación de la Secretaría de Trabajo.
  2. Implantación de la jornada laboral de 8 horas.
  3. Establecimiento del jornal mínimo.
  4. Depuración de los organismos estatales.
  5. Reparto de tierras y desarrollo de proyectos de colonización
  6. Proclamación de la autonomía universitaria.
  7. Realización de la convocatoria para realizar una Asamblea Constituyente.
  8. Promulgación de la rebaja de los precios de los artículos de primera necesidad.
  9. Reducción del precio de la energía eléctrica.
  10. Intervención y Nacionalización de la Compañía Cubana de Electricidad, empresa de capital predominantemente norteamericano.

Relatan algunos de sus biógrafos que el mismo Guiteras expresó: “… tengo la satisfacción de haber llevado a la firma del presidente Grau, los decretos que atacaban más duro al imperialismo yanqui.”

El gobierno de los 100 días, fue frustrado y derrocado, como resultado de las conspiraciones ejecutadas desde la embajada yanqui, con la complicidad de los altos mandos del Ejército, encabezados por el futuro sátrapa, que llenaría de sangre, horror y muerte el suelo sagrado de la Patria; el sargento devenido Coronel Fulgencio Batista. Surgió en la historia de Cuba, el gobierno conocido como Mendieta (figura decorativa) – Caffery (embajador yanqui) – Batista (hombre fuerte del imperialismo). Guiteras fue obligado a pasar a la clandestinidad, desde donde fundó la organización “La Joven Cuba”, la cual en su programa de lucha proclamaba: “para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo”.

Hasta su caída en combate, ocurrida muy cerca de nuestra Universidad, en el antiguo fortín colonial llamado El Morrillo, el 8 de mayo de 1935, Antonio Guiteras Holmes, luchó con todas las fuerzas de su preciosa existencia, porque nuestra Patria quedase libre de las ataduras imperiales de nuestro vecinos del norte, y que el pueblo cubano alcanzase el estado de bienestar que merecía y merece, por haber luchado tan duramente por su derecho a la felicidad. Que este artículo sea un sencillo, pero sincero homenaje de un cubano de estos tiempos, que se siente heredero de la vida y la obra del héroe inmortal.

Cuba es para todos


Por: Osmany Sánchez

 

 

Mi esposa pensó que estaba loco y hablando solo cuando me escuchó decir un “al fin!!! durante el primer juego del equipo Cuba en el Tercer Clásico Mundial de Béisbol frente al equipo de Brasil. ¿Qué lo motivó? Pues escuchar a Modesto Agüero referirse al jugador del equipo sudamericano Juan Carlos Muñiz como un “cubano formado en la escuela cubana de béisbol que jugó con el equipo de Industriales…”

 

Hace algunos años durante un juego de voleibol femenino los comentaristas se referían a una cubana que jugaba con Italia por su número, jamás mencionaron su nombre. No he escuchado a alguien que se refiera a ese hecho con un calificativo diferente: todos coinciden en que fue una ridiculez.

 

Ver a un atleta cubano competir en un campeonato mundial o una olimpiada por un país con más desarrollo que el nuestro en lugar como una derrota debe verse como una victoria pues es un reconocimiento a nuestro sistema deportivo. Por supuesto que me gustaría que se quedaran en Cuba pero si por algún motivo decidieron emigrar, no debemos “borrarlos” de nuestra memoria. Quizás si la prensa cubana lo entrevistara sus declaraciones sean mucho más positivas de lo que pensamos.

 

Con la cultura hemos visto que funciona diferente. Actores, cantantes, bailarines…aparecen con total normalidad en los espacios televisivos de mayor visibilidad y nos cuentan de los años que estuvieron cumpliendo “compromisos de trabajo” en otro país. Muchos de los que alguna vez “se fueron” ahora regresan, llenan plazas en Cuba y hasta ganan premios en la televisión.

 

El país está cambiando. Las transformaciones en la política migratoria permiten que artistas, deportistas, médicos y científicos que emigraron, regresen a su país de manera normal. Como primer paso está bien pero debemos ir más allá y si tenemos dudas entonces consultemos al pueblo. Un funcionario puede equivocarse y hacer un mal pensando que está haciendo un bien pero el pueblo en este tipo de decisiones no se equivoca y quien lo dude que revise el proceso de consulta de los lineamientos.

 

Hace algunas semanas le preguntaron al comisionado nacional de Voleibol si se estaba valorando la posibilidad de que jugadores cubanos que abandonaron el país y juegan en ligas foráneas, vistan de nuevo el uniforme de las cuatro letras. Su respuesta aunque quizás sincera, no me pareció seria. Según sus palabras eso ni siquiera está en discusión pues no se ha recibido alguna solicitud. Si decimos que se puede hacer, estoy seguro de que serán muchas las solicitudes.

 

Algunos prefieren no ceder y seguir viendo a los que emigraron como traidores o desertores. Creo que en esto se impone un momento de reflexión para preguntarnos si podemos afirmar categóricamente que los que se quedaron y vivieron –y viven- al margen de la ley merecen más que los que se fueron. A los primeros les damos la oportunidad de integrarse a la sociedad y de aportar en la construcción de un país cada día mejor, creo que los segundos merecen ser tenidos en cuenta.

 

Como este es un tema complejo y se presta a las malas interpretaciones quiero dejar claro que en esto incluyo a TODOS los cubanos emigrados, desde el simple emigrante económico hasta al que como integrante de grupos terroristas haya cometido actos violentos contra su país. A estos últimos no les niego la posibilidad de regresar y enfrentar un juicio con todas las garantías procesales. Si son inocentes no tendrán nada que temer.

 

Porqué negar a los cubanos la posibilidad de bailar con Celia Cruz o de reír con Trespatines. Esto no constituye un asunto de seguridad nacional o algo así. Ellos y muchos otros artistas cubanos forman parte de la historia de la cultura cubana y marginarlos sería entonces dar espacio a los que tratan de construir una Cuba paralela, detenida en la década de los cincuenta y edulcorada con una imagen de bienestar y prosperidad.

 

Conozco muchos buenos profesionales que emigraron y lograron encontrar trabajo en su ramo. Es cierto que no será nada fácil convencerlos para que regresen y trabajen en Cuba, aunque sí pueden aportar conocimientos en conferencias e intercambios con científicos y estudiantes cubanos. El objetivo debe ser tratar de que regresen y aporten a su país pero de todas formas, les  confieso que no son ellos en los que primero pienso, sino en esa mayoría que se dejó llevar por los cantos de sirena y terminaron trabajando en empleos que aunque muy dignos están por debajo de su calificación.

 

Permitir que los deportistas de manera ordenada se inserten en ligas profesionales y además de mejorar su economía personal le aporten al estado. Dar espacio a los profesionales que emigraron y que deseen regresar al país. Recuperar el patrimonio cultural de la nación y que algunos han pretendido endosar al “exilio”, son pasos que tenemos que dar para alcanzar un país en el que tengan espacio todos los cubanos.

 

 

Carta de un joven que se irá


Publicado por Vincenzo Basile, autor de Capítulo Cubano

Durante los últimos meses, la blogosofera cubana -y no solo- ha sido encendida por un variado intercambio epistolar entre cubanos diseminados en varios rincones del planeta. En este sentido, el pasado 13 de junio, el blog matancero La Joven Cuba publicaba un artículo titulado Carta a un joven que se va. Días después, el mismo blog divulgaba una réplica titulada Carta de una joven que no se va. Sucesivamente, recorría por la red una Carta de un joven que se ha ido. Y días atrás, finalmente, La Joven Cuba publicaba un texto del bloguero Osmay Sánchez titulado La carta perfecta.

Personas que lamentan que un amigo se va. Personas que enuncian apasionadamente las razones por las cuales se quedan. Personas que han dejado la Patria y hablan de lo bueno que han encontrado afuera. A pesar de la fantasía o de la veracidad de las experiencias contadas en dichas cartas, el lema central es siempre el mismo, es decir, la emigración cubana (analizada bajo distintas perspectivas, por supuesto). El hecho parece tan natural. Cubanos que se quedan, cubanos que se van. Es lógico, una condición casi congénita. Así les han enseñado a ellos. Y asi me han enseñado a mi. El cubano que busca un futuro mejor tiene que irse del país. El cubano que se queda para construir su codiciada utopía tiene que sacrificarse. No se puede escapar de este círculo vicioso.

Reflexionando sobre todo eso, he decidido añadir mi perspectiva (contraria). Yo soy italiano y estudiante. Estudio para graduarme y luego empezar mi vida en Cuba. Quien lea me dirá que estoy completamente loco. Quien me conoce ya lo afirma desde hace tiempo, desde hace cuando empecé a manifestar paulatinamente mi futura intención. Necesito reiterarlo claramente: soy un joven que se irá a Cuba. Yo me iré a Cuba.

Cuando personas -cercanas o lejanas- saben de mi proyecto futuro, en la mayoría de los casos llega el típico sermón. Cuba no es solo baile, fiesta, música y playa. Cuba no es un paraíso. Cuba es trabajo y duro sacrificio. En otros casos, por suerte menos frecuentes, llega la escuálida felicitación, acompañada por la rídicula convicción de que en Cuba viviré como un pashá, rodeado de lindas chicas mulatas que ofrecen sexo y tomando mojitos a la sombra de una palma real.

Aclaramos de una vez. No soy un ingenuo soñador. No soy un rico heredero. En mi decisión soy pragmático y soy consciente de los sacrificios que allí me esperan. Renunciaré a lo que tengo aquí, al nivel de vida al que estoy acostumbrado a conducir. Dejaré aquí mi coche y mi moto (las dos son de mis padres). Renunciaré a mi supercomputadora tecnológica y a una excepcional conección con fibra óptica sin límites diarios. Tal vez usaré una bicicleta, con mucho sacrificio incial, o aprenderé a entender el funcionamiento del asfixiante transporte público y a gritar “¿el último?”. Estoy seguro de que echaré de menos mi silencioso aire acondicionado en las calurosas noches isleñas. Volveré al viejo ventilador de los años noventa. Quizás una o dos veces al mes podré conectarme a internet a una velocidad de tortuga. Ni hablar del móvil. Olvidaré el gran televisor de plasma y los casi mil canales satelitares y me acostumbraré al viejo tubo de rayos catódicos que caracterizó mi transitoria niñez. Me enfrentaré a una angustiosa burocracia. Haré horas de colas y más colas buscando papeles y documentos. Me perderé en los largos pasillos de los despachos públicos buscando mi incierto destino. El salario no alcanzará para nada. El arroz se convertirá en mi mejor amigo. La carne de res será un recuerdo lejano. Pero, por fin, estaré en Cuba. No puedo aquí imaginar precisamente como será mi vida en Cuba. No puedo saber exactamente lo que voy a encontrar. Pero es un reto que acepto, que ya he aceptado desde hace unos años. No quiero resultar arrogante y afirmar, desde aquí, que seguro lograré este propósito. Tal vez fallaré y volveré a mi país. Pero es algo que tengo que intentar. Es algo que debo hacer para poder un día vivir sin remordimientos.

Dejaré la vieja Italia, esta señora moribunda que creo que nunca va a despertar del coma profundo en el que se encuentra desde hace décadas. Por supuesto no hablo (solo) de economía. La crisis aquí es muy grave, pero por el momento el llamado joven italiano medio sigue conduciendo una vida sin muchas renuncias, con sus necesidades y vicios. Yo estoy en este grupo. No me iré por razones económicas. Sería absurdo pretender vivir materialmente mejor en un país del tercer mundo como Cuba. Me iré por una crisis generalizada que afecta a nuestra juventud. En un preciso momento de nuestra vida, la sociedad nos impone tácitamente una elección. Debemos decidir si vamos a formar parte de la buena Italia, trabajadora y consumidora, divertida y fútil, desinteresada, indiferente, o si seremos miembros de la minoría extraña, de los antisistémicos, de los que se acostumbran y al mismo tiempo se quejan. El resultado sustancial, finalmente, no cambia. Yo he decidido pertenecer a ninguna de esas dos eternas facciones. No puedo ser un indiferente, pero al mismo tiempo no quiero pasarme la vida quejándome de lo que me rodea, tras aceptarlo tácitamente.

No quiero y no puedo hacer una lista de los males materiales que afectan a mi sociedad (italiana, europea y occidental). No son esos males que principalmente me llevaron a tomar esa decisión. Por supuesto, Italia me queda muy estrecha en este momento, pero se trata de un conjunto de sensaciones, de sentimientos, de pasiones, de valores. Las palabras nunca podrían exteriorizar completamente lo que llevo dentro, mis deseos más entrañables. Lo que más se acerca a mi pensamiento es una citación que me guía desde hace años:

He vivido muchas cosas, y creo que ahora sé lo que se necesita para ser feliz. Una vida tranquila y alejada en el campo, con la posibilidad de ser útil para otras personas con las que resulta fácil hacer el bien y que no estan acostumbradas a que las ayuden. Quizá un trabajo que sea de algún provecho, y luego descansar, la naturaleza, libros, música, el amor al prójimo… Esa es mi idea de la felicidad. Y para culminar todo lo anterior, que usted fuera mía, y que tuviéramos hijos tal vez. ¿Qué más puede desear el corazón de un hombre? [León Tolstói, La felicidad conyugal]

Texto publicado también en Cubainformación.tv

Una ofensa a la Virgen de la Caridad del Cobre


 

La_Caridad_del_Cobre Por Eduardo

Desde la semana pasada, he estado buscando un pequeño espacio de tiempo para sentarme a escribir algunas líneas relacionadas con el acontecimiento más importante ocurrido en la isla por estos días; la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI. Creo que la cobertura mediática del suceso, que abarcó la casi totalidad del programa elaborado por la Santa Sede, y en la cual participaron una considerable cantidad de medios de prensa y profesionales de la noticia, me deja bien poco que aportar en el campo noticioso. Sin embargo deseo reflexionar un poco y expresar mi opinión acerca de un suceso aislado, al cual los medios de desinformación, y la blogosfera contrarrevolucionaria al servicio de los Estados Unidos de Norteamérica le han tratado de asignar un protagonismo superior al de las exitosas jornadas de la visita pastoral efectuada por el Santo Padre en nuestro verde caimán.

Durante la Santa Misa efectuada en la Plaza de Revolución “Antonio Maceo” en Santiago de Cuba, un nematelminto de la fauna intestinal del monstruo norteño, saltó el cordón de seguridad gritando: ¡Abajo el Comunismo! Un cubano con toda la dignidad que le asiste a los defensores de la Revolución, ante la provocación no pudo contener su indignación con la mesura necesaria, y la emprendió a golpes con el sujeto. Los miembros de la seguridad asignada al evento intervinieron para mantener el orden y el contrarrevolucionario fue retirado de la Plaza.

Por extraña “casualidad”, el altercado fue filmado y transmitido inmediatamente a todos los canales de televisión de Miami, y reproducido por la blogosfera contrarrevolucionaria con el avieso propósito de convertir un suceso aislado en

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