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Cuba tendrá nueva Ley Electoral ¿Otra actualización del modelo?


vallas-elecciones-cuba-2015Por: Javier Ortiz (Especial para La Joven Cuba)

La noticia de la futura puesta en vigor de una nueva Ley Electoral es una sorpresa a medias. Quienes entienden los mecanismos formales de la política cubana sabían desde 2013 que para colocar a la Asamblea Nacional del Poder Popular en uno de los hemiciclos del Capitolio, había que reducir el número de parlamentarios, actualmente 605.

Esa cantidad lo convierte en el mayor legislativo unicameral del Hemisferio Occidental. El total de sus integrantes supera incluso al conjunto bicameral de los senadores y representantes que componen el Congreso de los Estados Unidos (535).

Una modificación se veía en el horizonte, pero la redacción desde cero de una nueva legislación genera otro tipo de sospechas. Si la nueva Ley de la Inversión Extranjera supuso un cambio en la política hacia el capital foráneo y la reciente Ley Tributaria estrenó un novedoso sistema de impuestos, ¿será la próxima Ley Electoral la premisa para una actualización del modelo político cubano?

Otros hubiesen escrito ‘reforma’ en lugar de ‘actualización’, pero el entusiasmo en el uso de los conceptos suele superar la profundidad real de algunas transformaciones.

El General de Ejército Raúl Castro despidió cualquier chance de pluripartidismo en 2012[1], en su discurso de cierre ante la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista. “Defendemos el sistema del partido único frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política. Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único…”

¿Por qué tanto alboroto por otra Ley Electoral en Cuba? Pues la ahora vigente, aprobada en 1992, regula en sus artículos el procedimiento formal para la elección de los diputados nacionales, la selección de los miembros del Consejo de Estado y de su presidente, quien a la vez, es el jefe de Estado y de Gobierno de la República de Cuba.

Ante la falta de mayores detalles, una pregunta: ¿para qué hace falta una nueva Ley Electoral?

Hay que recordar que antes de 1992, los diputados de la Asamblea Nacional no eran elegidos por voto directo, sino a través de segundo grado, por medio de los delegados municipales. Casualmente, la creación de la actual ley electoral coincidió en tiempo con la reforma constitucional de ese año, que modificó gran parte de la Carta Magna de 1976.

El General de Ejército Raúl Castro anunció en febrero de 2013 un próximo cambio en la Ley de Leyes. “Al propio tiempo, no resulta saludable estar reformulando continuamente la Carta Magna de la Nación y como quiera que efectuar una reforma constitucional nos tomará necesariamente un tiempo prudencial.”

El último artículo de esa misma Constitución [2] ordena que, cualquier cambio de importancia al Parlamento, se requiere “la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos con derecho electoral, en referendo convocado al efecto por la propia Asamblea.”

Un detalle que no olvidó el Presidente de Cuba: “Algunas cuestiones pueden modificarse por el propio Parlamento, otras más importantes requieren además la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos en referendo.”

 Javier Ortiz es periodista de la Televisión Cubana. Colabora en los sitios Cubadebate[3] y OnCuba[4].

 [1] http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2012/esp/r290112e.html

[2] http://www.cuba.cu/gobierno/cuba.htm

[3] http://www.cubadebate.cu/autor/javier-ortiz-autores

[4] http://oncubamagazine.com/author/javier/

Altas expectativas con nuestro Parlamento


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Por: Roberto G. Peralo. (roberto.peralo@umcc.cu) @RobertoPeralo

 El día 5 de julio se reúne la Asamblea Nacional. Son altas mis expectativas con respecto a tan importante evento. Estoy convencido que la prensa dará una cobertura similar a la realizada para la cumbre de la CELAC. Será trasmitida minuto a minuto y en vivo cada una de las intervenciones de los diputados.

Los informes y documentos que serán puesto a consideración de los diputados van a ser socializados con toda la población. Si no pueden publicarse en tabloides por problemas de presupuestos van a compartirse en el sitio oficial de la Asamblea Nacional para que el ciudadano interesado -y tenga la posibilidad- lo pueda descargar.

Estoy ansioso por ver la rendición de cuenta de la Contralora General de la Republica, donde de seguro explicará el comportamiento de las indisciplinas, ilegalidades y hechos de corrupción administrativa en el año 2013. Precisará sobre quiénes son los implicados y cuáles fueron las sanciones aplicadas. Dará información pormenorizada sobre las causas y condiciones que provocaron que altos funcionarios del gobierno fueran fácilmente corrompidos por un empresario canadiense.

Sobre este tema de seguro varios diputados darán sus criterios sobre las políticas de promoción a los dirigentes y como los bajos salarios y la alta responsabilidad de muchos directivos provocan que el Estado, a espalda de la opinión pública, tenga que permitirles un grupo de privilegios y benéficos que rosan con la ilegalidad.

Voy a escuchar a un diputado preguntarle al Ministro de Economía, si el objetivo de inflar los precios de los autos era que las ventas de estos se limitara solo a 50 en 6 meses. Intervendrá un Diputado en representación de los miles de cubanos que después de años esperando para obtener la famosa Carta, vieron desvanecer su sueños, se cuestionará tal medida. Algún diputado preguntará a Marino Murillo la causa por la cual, una vez más, vuelve a posponerse la generalización del experimento de la nueva forma de gobierno. (más…)

Escamotean voluntad del Parlamento en nueva ley laboral


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Por:  Francisco Rodríguez Cruz  Tomado de su blog paquitoeldeCuba

Estoy indignado porque ocurrió lo que no debía suceder. El nuevo Código de Trabajo acaba de ser publicado, sin incluir de forma explícita a la identidad de género como uno de los motivos para no discriminar, dentro de los principios fundamentales que rigen el derecho al empleo.
Aunque quedó expreso el rechazo a la discriminación por orientación sexual, que estaba en el proyecto que discutió el Parlamento en diciembre último, y le añadieron la discapacidad como fruto del debate entre los diputados, la propuesta de Mariela Castro Espín sobre la identidad de género, apoyada en el plenario por varios integrantes del máximo órgano legislativo, fue desconocida por la comisión que tuvo a su cargo la redacción final de la ley.
El asunto es muy grave. Pone en entredicho los métodos y formas de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el cumplimiento de los procedimientos legislativos por parte de la dirección del máximo órgano del Estado y la transparencia en la toma de decisiones a partir de la voluntad de los diputados y las diputadas, los únicos que pueden ejercer el derecho de aprobar o modificar leyes en representación del pueblo cubano.
Como recordarán, la inclusión del tema de la identidad de género solo tuvo el rechazo público en el Parlamento del secretario del Consejo de Estado, quien a pesar de confesar que no dominaba el asunto, tomó partido en contra desde su desconocimiento.
También presentó sus reservas hacia las propuestas de la diputada Mariela, el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, quien fue encargado para dirigir la comisión que concluiría la redacción del cuerpo legal.
No fue atendida ni siquiera la sugerencia del primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien medió en la discusión y abogó por tener en cuenta lo allí planteado por Castro Espín.
O hay mucha ignorancia en una parte decisoria de la dirección de este país sobre las teorías más contemporáneas sobre género, o sencillamente existe un empecinamiento sobre la base de prejuicios transfóbicos, para no aceptar algo tan elemental y científicamente fundamentado. O quizás sean ambas cosas juntas.
Para la ciudadanía y sus representantes en el Parlamento, la lección tiene que quedar muy clara: no es posible en lo adelante dar votos de confianza a comisiones ni mediaciones fuera del ámbito democrático de la Asamblea. Eso no es constitucional ni ético.
Si hay que discutir cada letra de una ley, tendrán que hacerlo. No son posibles los conformismos ni las presiones a partir de los restringidos tiempos parlamentarios de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional. Las exhortaciones a la polémica y a las decisiones sobre la base del debate colectivo no pueden ser de mentiritas.
El Parlamento tiene que sesionar las horas y los días que sean necesarios hasta que haya una votación sobre textos y principios definitivos. No es admisible que nuestros diputados y diputadas otorguen un cheque en blanco a ninguna persona o grupo de personas para que determinen sobre cuestiones sustantivas de derechos con posterioridad al ejercicio del voto.
Solo así conseguiremos que haya respeto a las políticas aprobadas y a la voluntad expresa del Partido Comunista de Cuba en sus documentos rectores, sin que nadie se arrogue la potestad de interpretarlos y adoptar decisiones sobre la base exclusiva de su conveniencia o sus limitaciones culturales o de otro tipo.
Como militante comunista y ciudadano cubano, lamento y repudio la omisión de la identidad de género como una posible causa de discriminación en el ámbito laboral en la Ley 116/2013 Código de Trabajo, sean quienes sean los responsables de esa antidemocrática exclusión.
Es muy triste que ignorar esta mención de elemental justicia ensombrezca todo el proceso de consulta popular que previamente tuvo lugar entre los trabajadores cubanos para poner a punto el proyecto de Código, así como el espíritu más avanzado y el carácter imprescindible de nuestra nueva Ley.
TEXTO FINAL DEL INCISO b) DEL ARTÍCULO 2 DE LA LEY 116/2013
ARTÍCULO 2.- Los principios fundamentales que rigen el derecho de trabajo son:
b) igualdad en el trabajo; todo ciudadano en condiciones de trabajar tiene derecho a obtener un empleo atendiendo a las exigencias de la economía y a su elección, tanto en el sector estatal como no estatal; sin discriminación por el color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial, discapacidad y cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana.

Cuba: ¿tiempo para una nueva Constitución?


portada_constitucion_cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

En el profundo proceso de cambios que vive Cuba la Constitución se ha vuelto cada vez más obsoleta, se hace necesario sustituirla por una nueva que sea adecuada no solo en su contenido sino también en  la forma que se elabore. Pero… ¿acaso somos una sociedad empoderada, horizontal y participativa para lograr esto? Hoy hablaremos sobre el cambio de la Constitución cubana y los desafíos que esto implica.

En mi país para nadie es un secreto que muchos cubanos nos hemos conformado con vivir al margen de la Constitución, es una contradicción real que con el alto nivel de instrucción existente en el país, sepamos menos de derechos y deberes que otros pueblos de la región con menor escolaridad. Buscando superar esto, en los últimos tiempos se escucha cada vez con mayor atención un llamado a cambiar la Constitución de la República de Cuba y lograr también así un empoderamiento sociopolítico que todavía no existe.

La pregunta que pudiéramos hacernos los cubanos es: ¿lo hacemos mediante asamblea constituyente o reforma constitucional? En realidad lo importante no es que sea de una u otra forma sino que en cualquiera de estos casos se cuente con la participación ciudadana desde el inicio hasta el final de la misma. (más…)

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