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Mi Marx entre el salario real y la nostalgia


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Por: Félix Sánchez Rodríguez [1]

“… el derecho del trabajador a ganar salario

que le habilite para vivir sin sustentos y miserias con el producto

de su labor…”,

José Martí, OC, Tomo IX, p. 281

Cierra un año que ha sido muy importante para mí como celebración personal. Muchos años han pasado ya —nada menos que treinta y cinco— de aquel momento en que tuve la dicha de trabar contacto, por primera vez de manera organizada, con las revolucionarias ideas filosóficas, económicas y políticas de Carlos Marx. Ocurrió en la Escuela Nacional de Cuadros de la UJC, una espaciosa y moderna instalación de prefabricado erigida en Habana del Este, cerca de la costa norte y también de ese marinero pueblecito de Cojímar con su sobrio y vigilante busto de Hemingway.

En aquel Curso Básico, de apenas un año, destinado a los cuadros juveniles de todo el país (se me había incorporado a él por ser Instructor para el Trabajo de la UJC en una Sección Política de Regimiento), recibíamos varias asignaturas de las llamadas políticas. Y de la mano de un brillante profesor, José Ángel Pérez, Pepe, de muy baja estatura, y apasionado y locuaz hasta la seducción —a sus espaldas lo llamábamos “el pequeño Marx”—, que impartía Economía Política del Capitalismo, nos adentramos un poco todos, soñadores y jubilosos, por el ancho mundo de las categorías y las leyes que rigen la producción social.

Para esa fecha ya había publicado yo en una modesta antología de los cuentos que el jurado del Premio David 1975 estimó mejores entre los presentados a concurso, y obtenido premios en los Encuentros Debates Nacionales de los Talleres Literarios, y creo que mi incipiente mirada de escritor aficionado empezaba a prestar más atención a las curiosidades, las paradojas y las metáforas presentes hasta en las ciencias, sobre todo en las humanísticas, que a un aprendizaje mecánico, útil para sumarme debidamente pertrechado y disciplinado a la obra de la construcción socialista. (más…)

Stalin: la perversión de la Utopía (I)


stalinPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

La esclerosis es un síntoma de deterioro del organismo, una enfermedad degenerativa que anuncia una espiral descendente biológicamente hablando. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo algo parecido, bajo la égida de Stalin su objetivo social fue pervertido y llegó a crearse una teoría esclerotizada que en la práctica justificaba el discurso hegemónico de sus dirigentes. Aunque se hiciera alusión constante a las palabras de Marx y Lenin, la filosofía que imperaba era el positivismo y no el Marxismo, el modelo que se creaba era hegemónico y no socialista.

Incluso antes de morir, Lenin presintió la tormenta que se avecinaba sobre la URSS y describió el Estado soviético como un auto que se rehúsa a obedecer a su conductor, “como si estuviera conducido por una mano misteriosa y sin ley”, eran los hilos de Stalin asegurándose el control del Partido. La pugna por ser el sucesor de Lenin duró poco, Trotsky tenía muchos menos seguidores que el georgiano y pronto sería expulsado de la URSS, sería perseguido luego por varios países y terminaría asesinado por el servicio secreto soviético. (más…)

El marxismo en las aulas cubanas


La palabra clave en el marxismo: dialéctica. Toda persona dogmática es, en esencia, antidialéctica.

Por: Harold Cárdenas Lema

La enseñanza del marxismo en Cuba está caracterizada por tres influencias fundamentales, los clásicos del pensamiento socialista (Marx, Engels y Lenin), el pensamiento soviético estalinista en forma de manuales muy difundidos en Cuba, y una última corriente de lo que llamamos el socialismo cubano. Existen discusiones sobre el marxismo occidental pero esto mayormente continúa siendo en espacios académicos y no se refleja en las aulas.

Comienzo recordándoles que en el siglo XX el pensamiento de Marx fue canonizado, el de Lenin domesticado y el de los pensadores marxistas occidentales ajenos a la línea estalinista, fue simplemente ignorado. De esta forma, todavía en muchos centros de educación superior cubanos se estudia un amplio repertorio de  rusos pero faltan Gramsci, Bloch, Lukács o Marcuse.

Como siempre la práctica educativa demora ajustarse a las vanguardias del pensamiento, aunque estas tengan más de medio siglo de creadas. (más…)

¿Por qué fracasó el socialismo del siglo XX?


Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

   En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.

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De la leche y otros demonios.


Por Eduardo

Hay un tema recurrente en estos días, en que casi no he tenido tiempo de escribir algo en serio para La Joven Cuba, el tema de la leche. Parafraseando a Marx, un fantasma recorre el mundo de La Joven Cuba, ese fantasma es un vaso de leche.

Es costumbre por parte de mis habituales contendientes, referirse a este servidor como un bolchevique furibundo, incapaz de hilvanar un pensamiento crítico hacia la realidad cubana, y nada más alejado de la verdad. Yo en lo personal soy muy crítico de algunas, o corrigiendo, de casi todas nuestras debilidades. Lo que pasa es, como ya he dicho otras veces, que la única condición que puse al unirme al equipo de La Joven Cuba, es que nunca bajaría bandera de la Revolución Cubana en Internet. Mis críticas en este blog serán siempre dirigidas hacia las políticas yanquis, y a quienes desde afuera, o desde adentro, las apoyan, ya que estas son la principal causa de los sufrimientos de mi pueblo.

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