Inicio » Posts tagged 'Bolivia'

Archivo de la etiqueta: Bolivia

Por el ojo de una aguja


 

 Majestuosa y difícil geografía, condiciones sociales diferentes a las de la Isla y competencias entre los diferentes medios de prensa extranjeros, fueron algunas de sus experiencias.

Después de concluir su labor como corresponsal de Cuba en Bolivia, el reportero Yordanis Rodríguez conversó con nosotros.

Por Liudmila Peña Herrera       Tomado del blog:  Isla de la Poesía.

Acaba de regresar de Bolivia. Anda de aquí para allá, concretando planes y poniéndose al día en los asuntos de la provincia de Holguín. Ya ha compartido sus experiencias con unos cuantos, sobre todo con los que le llaman aparte para que nadie moleste cuando cuenta. Entre ellos, nosotros,que preferimos alejarnos de los estudios y las cámaras para sentarnos a conversar en un banco de la ciudad.

No es muy alto este muchacho de 29 años. Algunos confiesan que lo que más le admiran es su capacidad de “colarse por el ojo de una aguja” para conseguir la información que precise. Muchos quieren saber si por fin Yordanis Rodríguez Laurencio se casó en el aeropuerto, como habían sugerido en la calle, o si en este año le nace el hijo, pero nosotros preferimos que nos cuente de esa experiencia que no todos los reporteros viven durante su carrera profesional.

¿Cuán difícil es ser corresponsal de Cuba en un país extranjero como Bolivia?

Es la gran competencia entre los medios. Llegas a una cobertura y tienes que “luchar” la ubicación. Es difícil “colarse” porque no es como en Cuba, donde no luchamos entre nosotros. Allí todo el mundo quiere una exclusiva con el presidente o el vicepresidente.

Tuvimos la oportunidad de formar parte del grupo de apoyo de la prensa cubana al presidente Evo Morales. Una equivocación allá tenía una gran repercusión, pues era la cara de Cuba en aquel país. Tal vez una aquí en Holguín era perdonada, pero allá no.

¿Y cómo llegaste a ser parte de ese grupo de apoyo al presidente?

Hicimos un trabajo sobre una joven médico de familia para el Comandante, por encargo de la embajada de Cuba. El embajador le entregó ese trabajo al presidente Evo Morales y a partir de ahí comenzamos a trabajar con ellos. Teníamos acceso a las coberturas que se hacían en Palacio, a visitas oficiales, como la del presidente de Irán. En esos días, la ministra de comunicaciones nos invitó a participar en ese grupo de apoyo.

¿Cómo fue para ti, que nunca habías tenido acceso a un presidente, entrevistar a Evo Morales? ¿Cuáles fueron tus sentimientos, tus miedos, tus recelos?

El primer contacto ocurrió durante la cobertura de la llegada del presidente de Irán. Allí aproveché para pedirle una exclusiva con él. A la semana, a las nueve de la mañana, nos avisaron que a las seis de la tarde nos iba a recibir el presidente en su casa.

Pero tú no te habías preparado para ese momento…

Yo no me había preparado. Incluso, no tenía ni chaqueta. Tuve que salir a buscarla, porque allá la imagen vale mucho. A esa hora tuve que ponerme a montar tres buenas preguntas. Evo es una gente muy sencilla. Tiene la virtud de gobernar y de hacerlo bien. Llegó a su casa, nos invitó a una merienda, una tucumana, que es un plato típico de Bolivia. Conversamos sobre Fidel, Chávez, sobre la unidad latinoamericana.

¿Cómo te sentías tú?

Imagínate, chiquitico con Evo Morales al lado. Jamás pensé entrevistar a un presidente. No me sentía preparado para irme a Bolivia, una misión muy difícil. Yo no estudié Periodismo, así que la gran escuela fue aquí en las montañas.

¿Y por qué no estudiaste Periodismo si tanto te gustaba desde pequeño?

Desaprobé la prueba de aptitud de Periodismo. El jurado entendió que no tenía las aptitudes para ser periodista, por cultura general, por conocimientos de Geografía… De pequeño había estado vinculado al noticiero juvenil, a Ponte al Día. Pero estudié Historia del Arte. Ya después empecé a trabajar en Telecristal.

¿Cómo valora el periodismo que hacemos hoy en la provincia, un joven que no es graduado de la carrera y que, además, acaba de tener contacto con el periodismo que se hace fuera de Cuba?

Todavía nos queda mucho por hacer y por lograr. Mayor valentía en todos los reportajes que hacemos. Ya lo ha dicho Raúl Castro, tenemos que cambiar la perspectiva de lo que hacíamos y tratar de ser más directos, reflejar lo que la población quiere que reflejemos y discutir los problemas que tenemos.

¿Cuán difícil es publicar un trabajo en las emisiones de los noticiarios cubanos?

Había que luchar constantemente para que nos publicaran a las ocho. Al final ya estaba un poco cansado. Hasta los temas eran más difíciles. Extrañaba y estaba loco por regresar. A veces debía desarmar las informaciones porque no cabían en el noticiero.

¿Cómo es tener contacto con ese tipo de personas, de culturas?

Me llamó mucho la atención las indígenas con sus senos afuera, el parasitismo de los niños, y tener que tomarnos una chicha, que es una yuca pilada y colada con las manos. Ese viaje hasta la selva es uno de los más difíciles. Tuvimos que atravesar el Camino de la Muerte. Llegamos de noche. Lo mejor que me sucedió en Bolivia, incluso más que entrevistar a Evo Morales, fue dormir en la selva y contar esa historia.

Ya que has confesado lo mejor que te ocurrió en Bolivia. ¿Puedes contar entonces lo peor que te sucedió allá?

Lo peor fue enfermarme. Estar casi tres días en terapia con suero, hablando con mi familia como si todo estuviera bien. Bajé a la Quebrada del Yuro dos días antes de que se desarrollara el acto por el 45 aniversario de la muerte del Che. Reporté en vivo para De Primera Mano y cuando subí tenía 38 de fiebre. Llegamos a la casa de Valle Grande y rápidamente me trasladaron para el hospital, con mucho dolor en las articulaciones. Tenía dengue. Pero a los tres días me recuperé. Entonces, a través del móvil, llamaba al camarógrafo, él conectaba el altavoz y así pudimos reportar para Cuba.

¿Cuáles son esos lugares de la geografía que más te impresionaron?

Estuve en el lugar más alto de Bolivia. Recorrí los nueve departamentos del país, desde el más bajo, como la ciudad de Cochabamba, hasta el más alto, como la ciudad de Potosí. Allí vivimos la llegada del Pachacuti, de la nueva era, con todos esos indígenas que pedían salud para Chávez y unidad para el mundo.

Muchos dicen que tu estilo periodístico imita al de Julio Acanda. ¿Es algo que te has propuesto lograr?

No creo que sea así. Pero si fuera, para mí sería un orgullo, porque Julio Acanda es uno de los mejores periodistas que tiene este país.

¿Cuánto influyó el camarógrafo Eddy de la Pera, quien estuvo en dos oportunidades antes que tú en Bolivia, en los trabajos que publicaste?

No tenía una comunicación directa con él. Pero conversamos mucho sobre el país antes de irme. Pasé dos meses estudiando el país, los diferentes partidos que hay allí, los ministros…

¿Cómo fue llegar a Cuba?

Fue lindísimo. El trabajo que tengo por editar es una crónica de viaje de Bolivia a Cuba, hasta que llegamos a Holguín. La gente piensa en que aquí son muchas las necesidades materiales, pero cuando uno tiene la posibilidad de visitar esos países, es muy triste ver abortar a una mujer en la calle, gente muriendo en los hospitales… Ese es mi mensaje a todas las personas que piensan que lo bonito está allá.

No en nuestro nombre


america_latina24 de marzo de 1976 – 24 de marzo de 2013
37 años del golpe de Estado en Argentina

El gobierno de EEUU y la derecha latinoamericana crearon y financiaron la Operación Cóndor para América Latina. Decenas de miles de latinoamericanos fueron encarcelados, secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos bajo el pacto criminal llevado a cabo por las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Resulta ofensivo que Yoani Sánchez, creada y financiada por el gobierno norteamericano patrocinadores de la Operación Cóndor, haya visitado el Memorial de la Resistencia durante su reciente visita a Brasil. Los estrechos vínculos de Yoani Sánchez con Estados Unidos salieron a la luz a través de los cables desclasificados por Wikileaks.

Son denigrantes sus declaraciones donde afirmó:.. “Quedé impresionada, solidarizada, me acordé de la lucha en Cuba”.

La visita de la mercenaria Yoani Sánchez al Memorial de la Resistencia es una falta de respeto a la memoria de los militantes populares masacrados durante la dictadura brasileña, a las miles de víctimas de la Operación Cóndor y reedita la teoría de los dos demonios.

Si Yoani Sánchez tuviera un mínimo de vergüenza haría público su rechazo a la Operación Cóndor, a la CIA y al gobierno norteamericano por haber organizado y desarrollado el plan terrorista más perverso de la historia de la región. Son los mismos que hoy auspician su gira y aplauden su trabajo al servicio de EE.UU y en contra de la Revolución cubana.

Cuba revolucionaria y socialista fue el hogar y el abrigo de miles de exiliados políticos latinoamericanos. Jamás olvidaremos a quien curó nuestras heridas y tendió su mano franca.

Alertamos a las organizaciones populares sobre los verdaderos objetivos de este oscuro personaje, que se atreve a hablar de libertad y respeto a los derechos humanos mientras reivindica a la dictadura de Batista, representa a la SIP en la región, afirma que el bloqueo genocida contra Cuba “es una excusa que le viene bien a la dictadura castrista”, sostiene que los Cinco Patriotas cubanos deben permanecer en prisión en EEUU, y trabaja junto a EEUU para retrotraer a Cuba al capitalismo.

Repudiemos la presencia en Argentina de Yoani Sánchez del 8 al 12 de Abril en el cónclave de la derecha internacional.

Comité Internacional por la Libertad de los Cinco

Stella Calloni, Argentina, Graciela Ramírez – Argentina; Marco González Urrutia – Chile, Patricia Jiménez – Bolivia, Rosario Valenzuela, Bolivia-Guatemala, Alfredo Elias- El Salvador, Ana María Moro, Argentina, Alicia Lesgart, Argentina, Fedora Lagos, Chile, Alberto Reyes, Chile, Carla Vargas, Guatemala, Carlos Aznárez, Argentina, Juan Cheroni, Argentina, Marta Speroni, Argentina, Alicia Jrapko, Argentina, Mariví Rodríguez, Cuba, Lohiana Aruca Alonso, Cuba, José Luis Méndez, Cuba, Ana Cardero, Cuba, Luis Matos, Cuba, Hugo Rueda, Cuba, Giselle Rueda, Cuba, Orlando Castillo, Cuba, Camilo González, Cuba, José Berríos, Puerto Rico, Miriam Fernández, Cuba, Marta D´Alvaré, Cuba, Carlos Ramírez, Cuba, Héctor León, Cuba, Ana María Radaelli, Argentina, Lourdes Cervantes, Cuba, Santiago Feliú, Cuba, Vicente Feliú, Cuba, Arleen Rodríguez, Cuba, Deisy Francis, Cuba, Daisy Bravo, Cuba, Jorge Valiente, Cuba, Shailly Tabares, Cuba, Sandino Asturias, Guatemala, Martha Guadalupe Romero, Nicaragua, Maigualida Rivas, Venezuela, Yenisey García, Cuba, Héctor Planes, Cuba, Javier Salado, Cuba, Beatriz Santamaría, Cuba, Laura Machín, Uruguay, Juan Tola, Bolivia, Milko Figueroa, Argentina, Darío Valenzuela, Argentina, Rosa Baez, Cuba, Adriana Doncel, Argentina, Gustavo Espinosa, Perú, Yorlis Luna, Nicaragua, siguen firmas….

Nota Oficial de la Embajada de Bolivia


monumento-che-boliviaUn diplomático de la embajada boliviana se nos ha acercado en el II Taller Internacional de Redes Sociales y Medios Alternativos solicitando que difundamos lo siguiente:

“El monumento al Che sigue estando en Bolivia. Al parecer algunos interesados en visitarlo, erróneamente han ido a buscarlo a Europa…”

La luz guevariana a 50 años de distancia


El 9 de octubre de 1967 el Che fue ejecutado de manera clandestina y sumaria por el Ejército Boliviano en colaboración con la CIA.

“Por: Gabriel Torres Rodríguez
(…) El Che no flaquea, (…) ¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?”
Eduardo Galeano.

La paradigmática figura de Ernesto Guevara de la Serna es hoy más recurrente que nunca. Este argentino cubano, o mejor, ese argentino del mundo, con su ejemplo, por su sacrificio y dolor es guía y motivo, energía y voluntad para esta tierra nuestra “desde el Río Bravo hasta la Patagonia”.
Es San Ernesto de la Higuera, que recibe santos rezos en el lugar de su muerte. Es el Che icónico de las manifestaciones, que viaja con los jóvenes en pullovers bajo el golpe de las balas y el empuje de los chorros de agua. Es el Che de las fuerzas de izquierda, de los partidos comunistas y de la Revolución Cubana.
Nosotros los cubanos, tenemos esa rara manía de querer apropiarnos del Che sin pensar que es, posiblemente, la figura latinoamericana más universal. Y es que en Cuba el Che trasciende tanto por la estatura de sus acciones -en pos del bien del individuo y la nación- como por su esclarecido pensamiento.
Ernesto Guevara es la síntesis del rudo hombre de acción y el profundo pensador que supo desnudarse de los dogmas, del burocratismo y enfrentar una nueva realidad para Latinoamérica y el Mundo. Creo que fue el más revolucionario de los románticos: un extraño Quijote en el convulso siglo XX.
465 días fungió como Presidente del Banco Nacional, y le bastaron para demostrar su capacidad y liderazgo en esta esfera. La contrarrevolución y las ávidas miradas de afuera vieron un ingente peligro en esta designación, y tras la fortaleza demostrada sólo se dedicaron a denigrar su imagen. Por aquellos días Fidel expresaba: “para que nadie se llame a engaño; el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad, el Che está ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran los tropas enemigas hacia Oriente; lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente” .
Varias medidas por él iniciadas fijaron al país en pos de la independencia económica: el cierre a la fuga de divisas y la nacionalización de todos los bancos y sus sucursales norteamericanas así como la salida de Cuba del FMI y del Banco Mundial.
Se metamorfoseó en dirigente de la industria y su presencia periódica en los lugares del país donde se acometían las principales inversiones insuflaba de orgullo y alegría a los trabajadores. Una gran disciplina y un increíble sentido del deber caracterizaron al guerrillero durante esta etapa.
Su línea política era consecuente con el ejemplo y el sacrificio. Erigió lo que el llamó “trabajo voluntario”, que no fue más que el esfuerzo total y desinteresado de un hombre por el desarrollo de su Patria. Todavía guardan las fotos su imagen sobre la combinada, en un campo de caña; o armada su mano del machete como flamante mambí; o con el saco al hombro bañado de sudor y como escudo su diáfana sonrisa.
Su impacto en la subjetividad de los hijos de esta isla es tan íntimo que aún hoy, en pleno siglo XXI, los pequeños se proponen ser como él.
El Che fue un gran marxista. Fue un maestro preclaro que explicó cómo debía ser un comunista, y comprendió los retos de la construcción del socialismo en Cuba. Estudió a Lenin, y en unos osados apuntes rebatió la economía política que estudiaba la URSS.
Y después nos dejó solos y marchó al África. Y ahí comenzó la leyenda del Che Guevara, fue allí donde se hizo universal y de todos. Dejando atrás la comodidad y la familia, dejando todo atrás por un ideal, por un principio revolucionario de verdadero comunista: saldar su deuda con la humanidad.
Y regresó de la tierra negra. Vino a su cuna, como una premonición de su muerte. Recaló en el altiplano boliviano para ofrendar su sangre al continente y a las fuerzas que reaccionan contra los dominios del egoísmo y el capital.
El Che se convirtió en paradigma. En icono de las juventudes revolucionarias del 68. En el ejemplo a seguir, en el modelo a imitar durante años de dictaduras castrenses y modelos neoliberales en Latinoamérica; durante el descalabro soviético y el despertar de las izquierdas, hoy, en nuestra América.
Pero, ¿por qué el Che? ¿Por qué un universitario francés, un joven de instituto mexicano, un minero de Bolivia o un hippie de los EE. UU levantarían una bandera con su imagen? ¿Qué representa Guevara para el mundo?
Cada quién ha absorbido lo mejor del Che, de sus acciones, de su pensamiento y de su poderosa ética. Cada intelectual ha ofrecido una interpretación de su figura y pensamiento. Muchas objetivas y cargadas de sentido. Otras, débiles y henchidas de subjetividad.
El Che es símbolo de unidad revolucionaria. Así lo demostraba en su Mensaje a la Tricontinental: “Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano! Es partidario de la unión y la colaboración de las fuerzas que tienen un mismo camino. Propone unirse contra el capitalismo, y contra todo lo que convierta al hombre en esclavo del hombre.
Otra cuestión que haya expresión en su figura es la solidaridad, traducida como internacionalismo. Entendida como la entrega a otros pueblos del sudor y del alma. Esto lo convierte en mito. Lo identifica con el sueño unitario de Bolívar y Martí. Con la creación de una sola América alejada del imperialismo.
El Che significa revolución, cambio. Representa intransigencia y comunismo. Es un recurso legitimador de movimientos sociales, políticos y hasta culturales que abrazan las ideas de cambio como bandera, el cambio entendido como el ataque a las raíces de los males continentales, provenientes, en gran medida, del imperialismo y las lógicas de dominación capitalistas.
Instigador del nacimiento del “hombre nuevo latinoamericano” su figura y la influencia de la Revolución Cubana sirvieron de catalizador para la forja de experiencias revolucionarias en todo el continente. Su potencia soñadora, que lo lanzaba a la lucha sin condiciones materiales o políticas, resultó muy atractiva para los sufridos pueblos americanos, para la formación de líderes o vanguardias políticas que a la larga alcanzarían protagonismo en América.
El Che tuvo esa extraña habilidad de siempre discernir del mundo lo nuevo, lo diferente. Esa habilidad de trazar caminos para liberar al ser humano. Luchador ferviente contra el conservadurismo nunca vaciló en defender sus concepciones políticas en cualquier escenario, así fuera en la Asamblea General de las Naciones Unidas o en la fría meseta boliviana agobiado por el asma.
Hoy el Che se nos dibuja gigante. La estrella de su boina se transforma en faro, que a la distancia de 50 años, junto a su estática mirada nos grita que (…) “Cada vez que derriban un árbol, el ruido se escucha muy lejos pero silenciosamente la brisa lleva millares de semillas”.

Maceo y Che, deudas pendientes de nuestra cinematografía


Por Eduardo

Soy un cinéfilo desde que siendo un niño me quedaba despierto hasta altas horas de la noche, esperando con entusiasmo las muestras de la cinematografía mundial que pasaban por nuestra televisión. Por aquellos años, que ahora recuerdo con nostalgia, además de los ahora motivo de culto, “muñequitos rusos”, me deleitaba con viejas películas norteamericanas de todo tipo, interpretadas por estrellas de los años 30 a los 50, que no tenían, como ahora, la necesidad imperiosa de ser bellas, o bellos, para triunfar en Hollywood. Mis favoritos eran Bette Davis, Joan Crawford, Humphrey Bogart, Edward G. Robinson, James Cagney, y sobre todo Errol Flynt.

A las 6. 00 PM, tocaba su turno a un espacio de cine mexicano o argentino, con películas rancheras o de las estrellas del tango. Soy un afortunado que a los 9 años conocía, por haber visto todas las películas que filmó en vida el gran Carlos Gardel, las letras de todos sus tangos más famosos. Ah, y sin vergüenza digo que extraño enormemente las películas soviéticas, sobre todo aquellas relacionadas con la historia de sus luchas en defensa de la Patria y su Revolución.

Hace un año repusieron en una copia restaurada en Rusia, la epopéyica “Liberación”. Mi niño me acompañó en mi nostálgico reencuentro con uno de mis filmes favoritos. En el capítulo primero, cuando observó la recreación de la gran batalla de tanques del arco de Kursk me comentó – Papi, ¿Y ya los rusos generaban gráficos con computadoras? Mi respuesta cubana fue – No mijo, eso que tu ves en pantalla no son gráficos computarizados, son tanques de verdad, porque esos rusos eran unos locos de las películas de guerra, y recreaban la historia de tal manera, que en aquella época nadie les superaba haciendo filmes bélicos.

Pero una de mis nostalgias mayores es que crecí viendo filmes cubanos que realzaban nuestros valores nacionales, sobre todos aquellos que relataban los avatares de nuestros luchadores por la independencia en todas las épocas. Sufrí con el General José en su “Odisea” (más…)

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.360 seguidores

%d personas les gusta esto: