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Archivo de la categoría: Capitalismo

Un asunto sensible


revolucion vs brutalidad policialPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Hay principios que son inviolables, con los que no se juega, a los que no se les da “ni un tantico así” porque sabemos lo que ello podía significar. Su importancia es tal que cuando los escamoteamos, aún movidos por las circunstancias, quizás con las mejores intenciones, estamos haciendo concesiones nefastas. Hoy hablaremos de violencia policial, silencio mediático y lecciones no aprendidas. Hoy tocamos un asunto sensible.

La circunstancia de acoso externo en que vivimos los cubanos nos ha llevado a tomar una mirada defensiva sobre muchos aspectos, en ocasiones innecesaria y hasta suicida. Es por eso que cuando ocurre un hecho lamentable y los medios no se hacen eco, ni siquiera los alternativos, le hacemos concesiones al capitalismo que nos ponen a su nivel.

Hecho: en un reciente juego de beisbol las fuerzas del orden agredieron y encarcelaron a un grupo de fanáticos en lo que podría ser un ajuste de cuentas. En el grupo se encontraba un periodista acreditado con su cámara, fue encarcelado también.

Resultado: las autoridades competentes reponen el daño pero los medios no reconocen el hecho y las medidas a tomar no son de dominio público.

Este asunto tiene varias aristas por donde abordarlo, solo propongo varias. Es normal en muchos países ver excesos policiales en situaciones de estrés como puede ser un juego deportivo con afluencia masiva, en Cuba no puede serlo, tiene que marcarse una diferencia porque nuestro proyecto político es más ambicioso que el capitalista. (más…)

Sobre disidencia, emigración y otras cosas del montón


emigrante_cubaPor: Roberto Trujillo (Cubano radicado en el exterior)

Se ha escrito últimamente y hablado mucho sobre el asunto que escuetamente trataré aquí, sin embargo para los cubanos, siempre es un tema que da juego. Es por así decirlo, de una rabiosa eterna actualidad. Te encuentras con alguien y sale el tema.y eso que algunos argumentos, huelen a naftalina y cansan, cansan mucho.

Quería escribir sobre cubanos que viven fuera de la isla, sobre esos muchos que por diversas razones dejaron hace bastante o poco, la tierra que los vio nacer. Hay una gran masa de cubanos ahí fuera, con muchos matices y diferentes vidas..pero se me antojan dos grupos definitorios dentro de esa amalgama de individuos.

Por una parte existen esos que viven fuera de la isla y se tildan a sí mismos de exiliados y en algunos casos incluso de disidentes políticos. Da igual que muchos tengan un conocimiento escaso de la historia de su propio país, del porqué de muchas medidas que se tomaron, da igual que no se hayan enfrentado nunca cuando vivían en Cuba a dirigentes o normativas contradictorias, cosa que por ahí pudiera haberles dado, por lo menos, acceso a postularse como disidente, no importa que en muchos casos sepamos, que la verdadera meta de su salida, era llenar el closet de pacotilla, persiguiendo un consumismo que vieron en canales de mala señal o revistas traídas de fuera, da igual incluso que algunos sigan visitando la isla de tanto en cuanto (ostentando ridículamente, en algunos casos, en una sola puesta de ropa todo lo que pueden).todo eso da igual, a ellos les gusta llamarse exiliados.

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Contra natura


Por: Yadira Escobar

MIAMI – Si Estados Unidos es el paraíso de los derechos civiles y de la prosperidad material, ¿cómo es posible que cada día miles y miles de jóvenes se quieran escapar por medio de las drogas? Algún mal profundo que no reconocemos a plenitud, arrastra las nuevas generaciones al uso de esas sustancias que trastornan por completo los sentidos en un escapismo hacia los paraísos artificiales.

Aparentemente cada vez más adolescentes quedan esclavizados a ese vicio que no distingue entre clases sociales, y lo más preocupante es que están descendiendo las críticas serias a ese flagelo que crece sin despertar el escándalo apropiado en la sociedad civil que lo padece. En plena guerra fría, uno de los grandes argumentos del mundo socialista contra el occidente capitalista era la enajenación de la juventud occidental, que vivía al margen del desarrollo social, sin establecer  compromisos  comunitarios coherentes y sacudida por el uso de narcóticos. Hoy esa crítica desde el exterior ya no existe, y dentro de las sociedades de mercado los organismos que se involucran en el problema tienen la batalla perdida, porque (más…)

Breves notas sobre reconciliación nacional


mercenario-cubaPor: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

En una ocasión un amigo se incomodó conmigo porque le dije que no podíamos ser ingenuos, esa palabra le molesta y no carece de razón, muchas veces la escuchamos en reuniones donde a falta de argumentos pues nos dicen que no podemos ser ingenuos y con eso se da por zanjado el asunto. Cuando hace unos días vi el llamado que alguien hacía a la “reconciliación nacional” no me quedó más remedio que emplear –con el perdón de mi amigo- el término ingenuo para referirme a su autor.

En múltiples ocasiones y por disimiles vías nos han propuesto a los miembros de La Joven Cuba que tengamos un encuentro con los llamados “disidentes” para intercambiar ideas y opiniones sobre el presente y el futuro de Cuba. Siempre –apuntan- con respeto mutuo, en nombre de la democracia y la libertad de expresión. No pretendo definir si hacerlo es correcto o no, esa es una decisión que debe tomar cada cual, solo voy a dar mi opinión sobre el tema.

Creo que Cuba puede y debe abrir sus brazos a todos aquellos que un día emigraron buscando mejores oportunidades económicas y que quizás hoy esperen la oportunidad de regresar y reintegrarse a su profesión, aportando con ello al país. Hacerlo, lejos de perjudicarla, la engrandece. Cuántos ingenieros, científicos, profesores, etc, andan hoy por el mundo desempeñándose en otro tipo de trabajos, subutilizando así el talento que la propia Revolución les ayudó a desarrollar. La tozudez no los debe mantener lejos de su patria. No es más patriota un funcionario corrupto solo por quedarse en Cuba como tampoco es menos digno otro cubano solo porque un día decidió emigrar. (más…)

Dar cuanto pueda más


israel rojas-buena fe Por: Israel Rojas

Cuando fui invitado por Elier Ramírez Cañedo a participar en el espacio “Dialogar, dialogar” que se efectúa en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, cede de la AHS, junto a el profesor de Filosofía Jorge Luis Acanda, el propio Elier y el bloguero Harold Cárdenas, en un tema como “Ser revolucionario hoy”, me pareció que había sido convocado a un espacio en el que no podría ser muy útil, teniendo en cuenta el calibre del panel. Accedí, no obstante, como quien necesita rezo de su propio credo. Más presto a escuchar y aprender que a alegar.

Pude no obstante expresar, porque así lo creo profundamente que ser revolucionario ayer, hoy y mañana, según entiendo será aquel capaz de sentir una eterna inconformidad con cuanto injusto, torcido, mediocre, incompleto, egoísta y enajenante campee sobre la tierra, haciendo algo en concreto para corregirlo o erradicarlo, tratando de no incurrir para ello en mayores despropósitos. Por supuesto que esto se dice fácil.

Mas atendiendo a que no todos los seres humanos serán revolucionarios, pero obviamente, todos los revolucionarios somos Homo-sapiens con toda la imperfección intrínseca de la especie creo que siempre habrá intermitencias en la intensidad de esa condición.

Las actitudes revolucionarias pueden darse por entusiasmo, por circunstancias, por conveniencias. Pero los revolucionarios por convicción son como las raíces de los árboles. No siempre se ven, pero son los verdaderos motores de la historia. Aunque les califique de convencidos, más bien andan en batalla interna entre las certezas, las dudas y las contradicciones; en análisis innato y perpetuo en busca de las mejores conclusiones posibles para resolver o acorralar anomalías sin importar el alcance de las mismas (familiares, sociales, nacionales o globales). Casi siempre abrazan las causas hasta las últimas consecuencias, con vientos a favor o en contra. Y aunque son los que más sufren, en el fondo son los más felices: tienen el privilegio de tener un incombustible sentido para sus vidas.

Si algo defiendo, es la capacidad de los hombres y la sociedad para renovarse. Así como creo en el mejoramiento humano porque lo he experimentado en mí mismo y en el desarrollo de mi propia familia que como la de muchos cubanos pasaron de abuelos iletrados a nietos universitarios.
Creo necesaria la renovación de algunas instituciones u organizaciones. “Sé desaparecer”, decía Martí y no era una frase suicida. ¿Sabrán desaparecer las organizaciones que ya cumplieron la labor para la que fueron creadas? No hablo de deshonrar lo que nos ha hecho fuertes. Hablo de refundar con herencia histórica. Hablo de armarnos de nuevas herramientas de convocatoria y participación. Hablo de crear sin miedo, de ir a la ofensiva y no esperar a que el enemigo mueva sus piezas para innovar a fuerza de contingencia.

A modo de ejemplo creo que la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) pudo evolucionar a la UJC. Y a nadie caben dudas de que ambas fueron necesarias y acapararon el deseo y la voluntad de los mejores hijos de esta tierra. ¿Sucede lo mismo hoy con una UJC que al contar su historia casi esconde las fotos del 90 por ciento de sus primeros secretarios? Lo semántico y lo simbólico también son parte de la batalla. Puede servir la enseñanza del atleta que se retira a tiempo antes de destrozar su gloria y pasa a entrenar nuevos talentos prometedores.

Comparto a diario la vida con algunos compañeros a los que el término “Revolución” ya nada les dice. No faltan razones. Maltratado por el paso del tiempo, lastimado por inconsecuentes que invocaron ser y hacer lo que a la larga ni era cierto, ni era útil. O en su defecto atestiguar la caída de buenos por algún traspié, sin opción de renacimiento. Desgastado por más de veinte años de ver a partidarios de a pie padecer desdichas en el plano económico. ¿Quién no fue testigo de algo así en la Cuba nuestra? No es casual que un revolucionario lúcido, ético e imperfectamente humano (por lo que más admirable), como Silvio Rodríguez, llame a su espacio digital Segunda Cita: Blog en evolución. Silvio, comunicador medular, toma una ligera distancia del termino Revolución, como estrategia circunstancial para defender lo que lo hermana con Martí.

Estos compañeros de los que les hablo prefieren autoproclamarse cívicos, “amigo de los amigos”, ciudadanos del mundo, decentes. A veces creo que no ven que la suma de estas categorías son consustanciales al revolucionario.

Sin embargo, cuando una fétida afrenta hace aparición, les he visto saltar por el resorte de su propia sensibilidad. No es la apatía y el egoísmo la norma. Entonces cavilo que sin dudas no se llegó a construir al hombre nuevo, pero poseemos profundos síntomas. Algo se ha logrado en materia de generar un imaginario popular que define lo justo, lo bueno, lo noble con lo esencialmente socialista.
Por eso, asistí a este encuentro para empaparme de la teoría más alta y salir a ejercitarla, a fecundar hechos que me califiquen como lo que creo ser. A actuar como tal en cada plano de la vida privada y pública. Cumplir con lo que me toca. Luego dar cuanto pueda más. Esa es la única manera que conozco de ser revolucionario. Todo lo demás me parece una aberración del término.

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