¡Croacia! Mi respuesta a Harold Cárdenas


Por: Antonio Tang Báez (Tony)

Entre las tantas ciudades, cuya belleza me ha cautivado, Dubrovnik, en  La República de Croacia, ocupa sin lugar a dudas, un lugar especial en mi corazón. Cuando Croacia declara su independencia de Yugoslavia, en 1991, a raíz de la desintegración del bloque comunista europeo, los serbios bombardearon salvajemente a Dubrovnik, la intervención internacional y la resistencia del pueblo Croata, salvaron a esta bella e histórica ciudad, de ser destrozada por la barbarie serbia.

Mi esposa Anne y yo, pudimos admirar las bellezas de la ciudad amurallada, sus playas rocosas y el transparente y tranquilo mar Adriático, mientras bebía con tranquilidad cerveza fría y saboreaba los tomates más famosos del mundo, por su sabor y calidad, mi mente galopaba, sobre lo rápido que esta pequeña nación se recuperó de la desintegración, no solo del bloque comunista, sino también de Yugoslavia.  Recientemente, varios comentaristas han dejado entrever que Cuba  puede desarrollar un Socialismo, mucho más avanzado, que el de la antigua Europa del este, así las cosas, decidí dar mi opinión al respecto.

Tomar experiencias es de sabios, repetir errores de necios.

En un reciente post publicado en LJC; “Guapeando, Tigre…”, Harold Cárdenas, a quien considero, sinceramente, el menos dogmático de todos los redactores del blog de la universidad de matanzas, hizo un comentario que motivo en mi la redacción del presente. El comentario terminaba, luego de reconocer que la “pirámide” en Cuba estaba invertida, con las siguientes palabras: “Las injusticias son evidentes, pero cuál es la solución?: decir que esto es una mierda y que vamos a regresar a la Cuba de los 50? No socio, tenemos que sacar la economía adelante y lidiar con estos rollos uno a uno, pero no se puede echar por la borda un  proyecto que no es tan utópico como lo pintas…..”, fin la de cita.

No me caben dudas de las buenas intenciones de las palabras de Harold, pero me viene a la mente un viejo refrán que dice, más o menos así: “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”. A continuación tratare de explicarte algunas experiencias, que pude vivir en mi conocimiento del antiguo campo socialista, que ustedes ahora subestiman tanto en sus comentarios, sin comprender que los 70 años de experiencia de la antigua URSS y los 50 años de socialismo de la Europa del este, fueron verticales y llenos de experiencias y ensayos, que ustedes deberían de tener en cuenta antes de repetir cualquier de ellos. Antes de  entrar en esa parte quiero  hacer un llamado a Harold Cárdenas y, a todos los que piensen como él, para que cuando hablen de la Cuba de antes del 59, no se limiten a decir que no aceptarían regresar a esa Cuba, regresar a esa Cuba es imposible porque estamos en el 2011, pero es importante también que profundicen en las cosas buenas que también existían en esa Cuba antes de 1959, que estaba a la cabeza, en muchos índices, del resto de América Latina y de países de otras áreas del mundo (estadísticas de organismos internacionales de la época que les puedo facilitar). Si ustedes se toman el tiempo y vuelven a leer “uno de los documentos sagrados”, redactado por el “máximo líder” de ustedes, me refiero al alegato defensa, “La Historia me Absolverá”, podrán encontrar dentro del mismo el reconocimiento a muchas instituciones  que existían en Cuba y, que fueron violentadas por el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y, aun después de ese golpe de estado, se mantuvieron en funcionamiento algunas de las instituciones que funcionaban bien en el país. Todo no era malo. Los invito también a que estudien la constitución de 1940, una de las más avanzadas de su tiempo en el mundo. El mundo no es blanco y negro, está lleno de matices.

La introducción de medidas capitalistas para mejorar la ineficiencia socialista, no son un invento de la “máxima dirección actual” del gobierno cubano. En la Hungría de los años 70, donde los jóvenes podían llevar pelo largo y usar ropa de moda, a diferencia de en Cuba donde  eran castigados por usar esos símbolos de países capitalistas, grandes sectores de la producción agropecuaria estaban en manos del sector privado, en muchos otros sectores de la sociedad se permitía la pequeña economía libre y, los jóvenes húngaros podían viajar al occidente, muchos utilizaban sus vacaciones para ir a trabajar a países de Europa occidental para realizar diversos empleos de servicios en sus vacaciones y luego regresaban con sus ahorros a su país. Se recibían artistas famosos como José Feliciano (prohibido en Cuba en aquel entonces), y se podía comprar música del grupo que te gustara. A pesar de todo esto y de tener los húngaros un nivel de vida, en aquella época, muy superior al que tiene hoy la mayoría del pueblo de Cuba, renunciaron en los 90 al “paraíso socialista”.

En la antigua Unión Soviética se liberalizo la pequeña producción agrícola y se introdujeron reformas económicas capitalistas, mucho antes de que Gorbachov  llegara al poder. Gracias a esas medidas, se garantizaba la adecuada alimentación de la población y existían agricultores que eran tan ricos que podían disfrutar de los mismos lujos que  los máximos dirigentes del Kremlin, “dachas” de campo incluidas. En esa antigua URSS, donde también se vivía muy por encima de cómo vive hoy, todavía, el pueblo cubano, además de llevar ellos el peso de subvencionar a buena parte del campo socialista y especialmente a la improductiva isla de Cuba, se llegó a la conclusión que la construcción socialista no era la vía. Para ello tuvieron que pasar 70 largos años, para al final comprender que se había desperdiciado todo ese tiempo. Pienso sería muy soberbio de parte de ustedes, el decir ahora que los soviéticos, los húngaros y todos los otros regímenes comunistas de Europa del este, sabían menos que los cubanos comunistas y estaban menos preparados filosóficamente.  Para los que piensen eso les puedo enviar dos bellos escritos, del difunto Dr. Luis Aguilar León, compañero de estudios del máximo líder de ustedes, donde refleja, como nadie antes, el profundo y dañino ego que los cubanos hemos tenido, como pueblo, durante el desarrollo de nuestra identidad nacional (El Profeta I y II).

Muy brevemente te menciono también la “joya” del campo socialista, la antigua RDA (República Democrática Alemana),  donde se vivía mejor que en cualquier otro país socialista y ellos mismos decidieron su fin.

Me pregunto, ¿fueron estos pueblos masoquistas?, ¿por qué, si tuvieron la oportunidad de mantener el paraíso socialista, lo desmontaron? Puedes estar convencido que, si hubiera existido la más mínima posibilidad de salvar esos sistemas, la cúpula enquistada en el poder en esos países, no hubiera permitido el desmantelamiento o, ya esos mismos pueblos hubieran pedido, de manera unánime, el regreso al pasado. Me parece muy ingenuo y retorcido, además de poco científico, el querer hacer ver, como intentan algunos en la isla, o en el resto del mundo, que la caída del comunismo se debió a la traición Gorbachov, es una posición demasiado infantil y propagandística.  También me parece ingenuo tratar de mostrar,  las debilidades y problemas que puedan existir en esos países de la antigua Europa del este hoy en día porque, en cualquier caso vuelvo a preguntar, ¿por qué no regresan al pasado?,  ¿quién se los impide? No me vengan ahora con las teorías de la “gran conspiración capitalista”.

Todas estas experiencias fueron vividas de primera mano por mí, o personas muy allegadas a mí.