Inflación económica en Cuba: desentrañando el misterio


inflacion-cubaPor: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu)

 Me llama la atención un artículo de la sección “Cartas a la Dirección” del periódico Granma, donde se publicó la opinión de un lector: “Sin control de los precios”, quien asegura que en innumerables artículos se ha criticado cuán elevados son algunos productos, tanto de los cuentapropistas como de los mercados estatales, sin embargo, la situación parece que no tiene solución y tampoco aparece un responsable. ¿Será tan difícil?

 Pude seguir el ciclo productivo de uno de los condimentos que se encuentra en la cultura culinaria del cubano: el puré de tomate. Este es un ingrediente que se usa a diario en la cocina y hoy lo podemos encontrar en la cadena de tiendas del comercio minorista a un precio de 133 pesos un galón (3.78 litros). Representa el 30 % del salario medio del trabajador cubano en un mes.

 El costo de producción de un galón de puré, incluyéndole todas las variables que influyen en su producción, es de 46 pesos. La Ministra (1) estableció, según la resolución No.93/13, un precio de 60 pesos con el cual es vendido este producto a Comercio Minorista. Dejando un margen de utilidad para la industria de 14.88 pesos, un 25% de los ingresos, esto le permite pagarle al trabajador que se encuentra directo a la producción un salario de 700.00 pesos mensuales como promedio. Además de fijar un precio de compra de la materia prima fundamental, el tomate, a 100 pesos el quintal (100 libras).

 En entrevista con un grupo de campesinos estos me comentan que están muy contentos con los precios, lo consideran bastante justo y les dejan buenos dividendos: “cuando uno saca lo que le costó la semilla, preparar la tierra, los fertilizantes,  el abono y además de la mano de obra que te ayuda, sales con un 60% de ganancias”. Hubo campesinos a los que el Estado pagó 30 000 pesos por su cosecha de tomate.

 Quien comercializa este producto, el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), lo vende con un sobreprecio de 72 pesos (133-60). El costo por galón no debe de ser muy alto, no tengo la información pero en las condiciones precarias que se encuentran la mayoría de sus establecimientos para brindar el servicio y los bajos salarios de sus trabajadores, no le incluyen al producto ningún valor agregado. El MINCIN es simplemente un intermediario que recibe un margen de ganancias cercano al 110 %. Con un sistema tan intrincado como innecesario, el MINCIN se convierte entonces en responsable de los precios inflados.

 A lo mejor estoy equivocado porque no cuento con toda la información para hacer un análisis más objetivo y puede que esté siendo injusto con el Ministerio de Comercio Interior, pero precisamente estas carencias informativas son producto de una pobrísima cultura de protección y respeto a los consumidores.

 Los Estados Financieros de las empresas cubanas son información clasificada, los artículos que he leído en la prensa o la televisión sobre este tema son sumamente superficiales y siempre desde la visión de la administración, se limitan a señalar como responsables a los cuentapropistas. Esta visión edulcorada y benevolente con las empresas y a la vez muy reduccionista a la hora de aplicar responsabilidades a los trabajadores por cuenta propia, es incompatible con los tiempos que corren.

 Estos últimos también tienen su cuota de responsabilidad, desde hace rato está funcionando el tan deseado mercado mayorista pero de manera ilegal y de espaldas al Estado. Existe un grupo de productos deficitarios en la red de comercialización estatal que están mayormente en manos de los particulares. Estos van, gracias a sobornos y manos corruptas, desde los almacenes centrales del Estado directamente hasta los pequeños negocios legales. Los “empresarios emergentes” aplicando la “ley del acaparamiento” inflan los precios de estos productos, en algunos casos hasta un 200%. Así el capitalismo se va colando por nuestra economía bajo nuestras propias narices, mientras la indolencia de unos y la actitud de otros que prefieren ignorar el problema, lo permiten.

 Entiendo y estoy de acuerdo en que el ron y los cigarros tengan precios muy por encima de sus costos de producción para desestimular su consumo, pero aplicar la misma política de precios con los productos básicos no lo creo correcto. Aquí tampoco se aplica la ley de oferta y demanda porque los precios son tan altos que existe la oferta pero no la demanda, para el cubano promedio estos productos son prácticamente inaccesibles.

 Del análisis anterior surgen tres interrogantes:

¿Qué fórmula se aplica para fijar los precios de comercialización a los productos necesarios para la alimentación del pueblo?

¿El mayor margen de ganancias no debería ser para el productor primario (el campesino) y la industria que le incluye valor agregado al producto?

Con la falta que hace capitalizar la industria cubana, en este caso cuenta con tecnología del año 1945. ¿Por qué la industria tiene un margen de ganancias muy por debajo a las entidades comercializadoras?

(1) El precio de comercialización mayorista de estos productos es centralizado, lo aprueba la Ministra de la Industria Alimenticia según la resolución 451/12 del Ministerio de Finanzas y Precios que le dio esa facultad.