Entrevista a Fernando Rojas


fernando-rojas Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

¿En qué cree Fernando Rojas?

Creo firmemente que uno hace algo por mejorar el entorno, no solo el ámbito familiar o más cercano, sino un entorno que va más allá, las organizaciones en las que militas, el barrio, la ciudad, el país o el mundo en que vivimos. Creo que uno hace algo por todo eso si se aplica a una labor concreta. Yo le dedico todas mis energías a cumplir la responsabilidad que tengo, que no significa dar órdenes sino gestionar cosas.Me veo como un servidor público, una persona que presta un servicio.

¿A estas alturas existen prejuicios hacia los artistas e intelectuales del país por parte de algunos funcionarios?

Yo creo que sí, los prejuicios existen pero no hay la más mínima comparación con lo que pasaba hace 30 años. La pregunta obliga a profundizar, creo que hoy no existe el prejuicio clásico contra el artista o el intelectual, ni existe el de los años 70 en Cuba tampoco. Hoy existe algún prejuicio sobre todo por la ignorancia acerca de la creación, hay una relación entre esa ignorancia sobre la obra y la reacción errónea que puede tener algún que otro funcionario.

El desenlace de la Guerra de los Correos en 2007 fue un ciclo de conferencias por parte de reconocidas figuras de la cultura y la intelectualidad cubana. ¿Por qué a estas solo se podía asistir por invitación?

Fue el acuerdo que tomamos el Centro Criterios y nosotros. La primera causa para ello fue que a nosotros nos interesaba que no dejaran de asistir personas que estaban inmersas en la discusión desde los primeros momentos, no solo los que escribieron correos sino también escenarios y sectores de la sociedad que respondieron de manera particular a ello. Era esencial que no dejara de acceder todo aquel que tuvo una participación particular en el tema. Se realizó una sesión con los jóvenes escritores y artistas, muy crítica con las instituciones, como tenía y tiene que ser.

La segunda causa era evidentemente de espacio, la demanda sobre el tema era altísima y eso lo demuestra que en estas conferencias se llenaron todos los espacios, no hubo uno que se quedara vacío. Una tercera causa fue que la contrarrevolución tenía puesta la mirada sobre esas conferencias y nosotros no los íbamos a dejar acceder.

No le decimos a nadie a dónde tiene que ir pero si aplicamos una lógica usada en el mundo entero y es que la administración se reserva el derecho de admisión.No eran escenarios para discutir con la contrarrevolución ni darle espacio, eso fue causa también de que fuera por invitación. Tampoco fue una imposición, sino un acuerdo con Criterios.

En términos de participación y construcción colectiva: ¿remite esto de alguna manera a las reuniones de la Biblioteca Nacional en 1961?

Los 3 días de reuniones que en el 1961 dieron pie a lo que se conocería luego como Palabras a los Intelectuales, también fueron por invitación y con una representatividad menor incluso. Era una reunión de la UNEAC en la que Fidel participó y luego tuvo esa significación, pero lo ocurrido en 2007 tuvo un mayor nivel de participación indudablemente.

La participación no se logra haciendo las conferencias en el Carlos Marx sino teniendo muchos más espacios. Lograr que ese espacio de reflexión que ocurrió luego de la Guerra de los Correos, sea un espacio cotidiano. Necesitamos muchos más espacios de este tipo, porque es una necesidad y hay suficientes instituciones culturales con prestigio para ello. Es una asignatura pendiente de la política cultural cubana.

Si la demanda sobre las conferencias era altísima: ¿porqué estos acontecimientos estuvieron ajenos a los medios masivos de comunicación?

Se publicó un libro que se vendió completamente en la Feria del Libro de ese año y después. En los medios sale la nota en Granma y hubo breves reseñas en algunos medios impresos…Se publicó toda la información en diversos medios digitales.

Cierto, pero ¿por qué no se filmaron las conferencias y se exhibieron en la TV para que llegara a un público más amplio? Hemos hecho cosas así por mucho menos que eso.

Debo aclarar que la televisión era parte interesada en el asunto, fue allí donde se realizaron aquellos programas y fue a ella a quien más se atacó por ello. Pudieran haber sido más proactivos pero también comprendo que haya compañeros que no se hayan sentido cómodos, incluso alguno puede haberse sentido ofendido.

Como mismo entiendo tu punto de que debió haberse hecho un trabajo de divulgación mayor, entiendo que algunos compañeros debieron haberse sentido muy mal con las cosas que se escribieron por correo. Entiendo las dos cosas. Pero coincido, si el asunto comenzó por la televisión,quizá el desenlace también debió haber sido reflejado por ese medio.

¿Qué experiencias nos dejó la Guerra de los Correos?

Las circunstancias revelaron las profundas huellas negativas que quedaban en nuestro sector por los acontecimientos y los hechos de una parte de la política cultural de los años 70. Se reveló mucha ignorancia, personas que debían conocer determinados asuntos no tenían ni idea al respecto. Se hizo evidente el hambre de debate, discusión y análisis. Algo por lo que hay que alegrarse.

La línea de discusión nos remite inevitablemente al eufemístico Quinquenio Gris: ¿cree usted que los errores cometidos en el Congreso de Educación y Cultura de 1971 estaban refrendados por la opinión pública nacional o era la visión aberrada de algunos funcionarios?

El Congreso no iba a ser sobre cultura, Fernando Martínez Heredia lo mencionó recientemente, cómo le colgaron a última hora el cartelito de “cultura”, hubo gente que se sorprendió en las propias salas en que estaban discutiendo. Era un momento de mucha incomodidad por los ataques a Cuba por parte de sectores de la intelectualidad europea, injustificados en su mayoría y bien utilizados por nuestros adversarios. Y en tercer lugar fue una gran oportunidad para el clásico prejuicio anti-intelectual.

No todos los funcionarios del sector cultural en aquel momento tenían el nivel adecuado, sus puestos requerían de un nivel que no estaba a su alcance, creo también que se utilizó esa circunstancia para resolver rencillas y envidias personales. En otras secciones del Congreso como la dedicada a los jóvenes se cometieron errores que van incluso más allá de la política cultural, porque llegaron al ataque de las religiones afrocubanas, algo peligrosísimo y anti-cultural por definición que afectaba también a gente muy humilde. Así era el ambiente de la época.

Si la Revolución quiere ser mejor tiene que asumir sus propios errores. Es muy importante que aquellas lamentables experiencias no se repitan. Creo que se ha rectificado con creces. Desde hace mucho tiempo promovemos toda la diversidad de la producción intelectual cubana. Hemos avanzado bastante en la promoción de la parte de esa producción que se realiza fuera del país.

¿Por qué cuando ocurrió el desenlace de la Guerra de los Correos y se analizó el Quinquenio Gris no se tuvo en cuenta también la visión de los decisores? ¿Nadie se preguntó qué línea de pensamiento lo llevó a tomar tales medidas, no deberíamos aprender de ello para no repetir la experiencia?

Yo creo que no tenían ya nada que decir pero no había pensado en ello y resulta una pregunta interesante. Hay quienes piensan que lo ocurrido en el 2007 con la aparición de estas personas en la TV fue algo intencionado, yo me inclino a pensar que fue un accidente. Al mismo tiempo, se reveló cuán inconveniente puede ser un manejo inadecuado de asuntos sensibles, que pueden lastimar injustamente a gente muy valiosa.

(Quizás un epílogo a esta entrevista pudiera ser publicar pronto una entrevista que Armando Quesada me concediera en abril del 2010 y donde dice mucho de sus experiencias como decisor en la arena cultural. Viene siendo hora de sacar esa otra entrevista del “refrigerador”)

Abordando una línea más actual: ¿hacia dónde se mueve la cultura cubana: la banalidad o el enriquecimiento?

Habría que separar dos cosas: la producción cultural y el consumo cultural. Yo creo que nosotros desde finales de los años 80 y de manera ininterrumpida vivimos un proceso de diversificación, enriquecimiento y acumulación de una obra muy amplia y diversa. Así es la producción artística y literaria de los cubanos donde quiera que estén, no solo de los que viven aquí. Pudiéramos sentirnos insatisfechos por razones de financiamiento o por no ser lo suficientemente eficaces, a veces no sabemos programar bien o no usamos adecuadamente los medios de comunicación masivos.

Ya el consumo es otra historia, hay zonas de la recepción y el consumo que presentan evidentes retrocesos. Algunos de esos retrocesos comenzaron en períodos anteriores a este pero estamos en una época en que cada vez se hace más evidente. Esto tiene que ver en primer lugar con nuestras ineficiencias para promover toda esa obra que mencionaba anteriormente, tiene que ver con los medios, la educación, el panorama de la sociedad actual cubana y los aparatos de crítica cultural que actualmente son muy complacientes.

¿Qué opinión le merece el reggaetón?

No me gusta, pero personas estudiosas a las que le he preguntado al respecto me han dicho que en la base de ese género hay valores culturales de esta parte del mundo. Confieso que no me gusta pero debemos estar dispuestos a entendernos seriamente con él, y a aceptarlo y aún promoverlo. Eso sí, me rebelo ante la grosería, la falta de respeto a la mujer y la promoción de una imagen del cubano que lo demerita. Eso no es imprescindible para disfrutar una música así.

¿Cuál es su mirada sobre la experiencia de La Rotilla y el desenlace que tuvo?

Es importante decir la verdad al respecto porque las opiniones se han dado de manera muy sesgada, se ha especulado desde todas las posiciones ideológicas. Las personas que organizaban el evento recibían un financiamiento externo y se han mencionado evidencias de que este formaba parte del conjunto de acciones que se realizan para subvertir el orden constitucional en Cuba. Pero es absolutamente cierto que con ese argumento no se procedió nunca para nada que tuviera que ver con ese evento, eso no tuvo nada que ver con el desenlace.

En algún momento a las instituciones culturales les pareció mal que los organizadores no tuvieran el amparo de las instituciones y en el año 2010 se produjo un acercamiento entre ellos y las instituciones. Nosotros fijamos un grupo de criterios entonces que consideramos esenciales para ese convenio mutuo, y de los compromisos que tocaban a ambas partes, las instituciones cumplieron con los suyos y los organizadores no. Entonces se interrumpió el diálogo sin que en esto influyera ningún prejuicio, fue simplemente un tema de organización.

Al ocurrir esto decidimos hacer un festival con otro nombre (Verano en Jibacoa) y es lo que hemos hecho en los últimos años porque nos parecía que la demanda juvenil de realización de ese festival debía ser satisfecha. Nunca hemos perdido el interés de conversar con los organizadores del festival pero en el 2012 ellos dieron un paso consciente que los aleja de una manera que aunque no sea definitiva, dificulta mucho resolver nuestro diferendo a más corto plazo, porque se fueron a Miami con los enemigos tradicionales de la Revolución, a denostar de las instituciones cubanas.

¿Qué papel cumplen los blogs actualmente en el país?

Son actualmente la prensa alternativa que necesitamos, al menos en embrión. A mí me gustaría que hubiera una prensa alternativa, revolucionaria, socialista, comunista, etc. Y como no la tenemos, ese papel lo asumen ahora los blogs.A los blogueros jóvenes les deseo que sigan, y que ojalá por su propia cuenta lleguen a ser revolucionarios, no a cuenta de ninguno de nosotros.

Hasta aquí las preguntas más “formales”, quisiéramos terminar con el famoso cuestionario que elaborara Bernard Pívot, a ver si nos muestra algo de quién es Fernando Rojas. Estas son las preguntas:

¿Cuál es tu palabra favorita? Decencia

¿Cuál es la palabra que menos te gusta?Envidia

¿Qué es lo que te enciende (espiritualmente-emocionalmente)? Las situaciones difíciles

¿Qué es lo que te desanima?La indiferencia

¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce? La música de Santiago Feliú

¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar? El reggaetón

Aparte de tu profesión ¿qué otra profesión te hubiese gustado ejercer?Periodista

¿Qué profesión nunca ejercerías?Médico

Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?Entra mijo…