Hablemos de sexo


Obviamente...esta no es una beca universitaria

Por: Harold Cárdenas Lema

El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera,
el sexo le plantea unas cuantas preguntas.

Woody Allen

Escribo brevemente porque me sorprende que en más de año y medio en un blog de jóvenes universitarios nunca se haya hablado de sexo, siempre tan deseosos de opinar sobre política y nuestras visiones ideológicas hemos descuidado imperdonablemente las cosas que nos hacen definen al respecto: la juventud y la universidad.

Inevitablemente hay que hablar de sexo porque es una realidad en nuestro medio, la mayoría llegamos provenientes de escuelas internas y vemos en la educación superior un grado de libertad inédito en nuestras vidas. Habría muchas historias graciosas que contar de la vida universitaria, pero francamente son tan buenas como impublicables, así que me las reservo para no arriesgarme a que me censuren en LJC.

Las universidades cubanas tienen estudiantes internos y externos, estos últimos son los que viven a largas distancias y no pueden viajar a diario, se alojan en becas que a menudo están muy cerca o dentro del campus universitario. Yo vivía relativamente cerca de la universidad pero gustaba de quedarme por la noche en la beca y participar en una vida nocturna que ahora recuerdo con nostalgia, cuando tenía novia prácticamente vivía allí.

Recuerdo que por las mañanas esperábamos a ver qué muchacha salía de un cuarto de hombres a escondidas, y le aplaudíamos la salida o le poníamos hasta música, un poco cruel quizás pero las chicas tenían mil formas de vengarse. He tratado de tocar el tema lo más convencionalmente posible, incluso reservándome alguna que otra palabrota que sería oportuna decir, hasta ahí me llega la moralina.

La universidad es una fórmula química explosiva, miles de jóvenes confluyen en un mismo lugar durante varios años y surgen las más disímiles historias. Mi colectivo de compañeros se caracterizaba por ser  muy disímil, todos con intereses distinto y muy poco en común desde un principio, pero con el paso de los años fuimos conociéndonos y surgieron las parejas más inesperadas, una lista en la que me incluyo.

Es que esta mezcla de  hormonas en un recinto cerrado es tremendo, incluso en las películas se dice que aquello que no hagas en la universidad no lo harás nunca más, una obvia exageración pero el punto es válido. Por suerte los cubanos no somos una sociedad muy puritana, somos muy francos y abiertos, sin llegar a las dosis enfermizas y enajenantes de otros lugares. El sexo acá es cosa diaria, las parejas se besan en la calle sin mucho pudor, a veces más que un beso parece una violación, pero siempre voy a preferir eso que el otro extremo.

Los universitarios hace un par de años teníamos barra abierta en las becas y en los cuartos se vivía en parejas, en los últimos años una ola conservadora ha impulsado al Ministerio de Educación Superior a limitar esto y marcar más la distancia entre los sexos, aun así los jóvenes se las arreglan para violar las medidas de seguridad y entrar a los cuartos de las chicas en las noches. Este intento inútil de mi ministerio casi produce gracia, y aunque sea el que me pague mi salario se lo digo sin tapujos: me parece un error.

Algún otro día cuento un par de anécdotas que han pasado a la historia de las literas universitarias, y si vienes por acá nos sentamos y compartimos más sobre el tema, como dicen los norteamericanos: let´s talk about sex.