La guagua va en reversa


Por Heberto Alexander García Feria (Universidad de Holguín)
En la actualidad se habla de una profunda crisis de valores que desde los `80 se hace sentir en buena parte del mundo. En el caso de Cuba, tiene matices propios de nuestro panorama sociocultural: los niveles de instrucción no se han revertido en la cacareada educación y la década de los noventa con sus “peculiares” características económicas acentuaron este fenómeno.

Es fácil para muchos criticar el eslabón más visible, los jóvenes, aunque estos por lo general actúan siguiendo pautas culturales y patrones que la sociedad les ha impuesto.

Para muchos parecería un fenómeno simple, de solución al alcance de manuales académicos y disquisiciones teóricas. En nuestro país se ha olvidado una frase de Marx clave en nuestra sociedad: el hombre piensa como vive. Es difícil no “atropellar” al prójimo al abordar un ómnibus, cuando se corre el riesgo –de no montar en el citado transporte- de hacer un picnic en una parada hasta “dios sabe cuando”.

Imagino un caballero medieval en el siglo XXI, o mejor lo visualizo en nuestra geografía, en una de las tantas e interminables colas, lidiando con toda una fauna de procedencia postmoderna: el que se cuela y luego te ofende con los términos más agresivos del “DRAE callejero”, la señora mayor que se vale de su edad para comprar delante de ti y el “especialista en todo” que nos atormenta hasta al cansancio con la solución de los problemas de la galaxia.

Un estudiante universitario, casi al graduarse aprovecha al máximo los minutos que aún lo alejan de lo terrenal: lograr que el sueldo alcance para alimentarse con decencia, hacer casi lo imposible para adquirir el par de zapatos rotos antes de lo “planificado”.

La axiología en la contemporaneidad tendrá que reajustar su objeto de estudio, o en otro caso conceptualizar los valores supuestamente negativos, hoy prácticamente desconocidos. Es una reflexión, cargada no de profundidad teórica sino de parodia a nuestro tiempo, donde un joven honrado, inteligente, cortés, –alguien diría digno de una biografía- sería un “extraterrestre” observado por caras atónitas ante “semejante” comportamiento.

La dinámica de la vida, es hoy un pasaje de la teoría “socialdarwinista”, donde solo los más fuertes sobrevivirán. “En este minuto se deben obviar los buenos tratos al otro”, esta frase si bien no pertenece a ningún texto, en cualquier momento se instituye como grafiti en la cuna de cada individuo.

La teoría postmoderna debiera recoger entre sus tesis la de “El fin de los hombres”, entendidos estos como seres racionales con la capacidad de pensar. El mito de ¨seres superiores¨, se convertirá en una consigna hueca sin referentes en la praxis social.

Entre tanto, los hombres se catalogan en dependencia de la marca de jean y pulóver usados, lo demás es secundario. La raza humana podría ser en el futuro historia pasada, un cuento de hadas con un posible final feliz¨ que nunca llegó.

La respuesta no parece fácil, aunque definitivamente más allá de paradigmas teóricos y modelos cognoscitivos, el hombre debe apelar a la sensibilidad que hace la diferencia del resto de los animales. De seguro muchos con los pies bien puestos en la realidad de esta Isla pensarán en la necesidad de un “respiro” económico para aliviar los caminos de nuestra “selva” contemporánea.