Ted Henken y yo


Conversando con Ted Henken en la plaza La Vigía situada en el centro histórico matancero.

Por: Harold Cárdenas Lema

En los últimos días ha ocurrido una tormenta de opiniones sobre la expulsión de Cuba del bloguero norteamericano Ted Henken, que se reuniera con nosotros acá en Matanzas no hace mucho. Tengo otros artículos para publicar pero esta es la noticia del momento y si no se desmienten los comentarios erróneos a tiempo, por la lógica del chisme pueden terminar por convertirse en verdad. Acá les cuento el encuentro con Ted y mi apreciación de lo sucedido.
Él nos había escrito desde los Estados Unidos anunciando su visita, después escribió nuevamente una vez acá, este último correo lo leí recién llegados de la caminata a Girón y ese mismo día en la noche lo llamé de mi casa a la Habana y concertamos un encuentro para el sábado. Tatu no pudo ir por tener a la mujer en la última fase del embarazo (cada día estará más ausente) pero Roberto y yo comprendimos que el encuentro era una oportunidad única de compartir experiencias.
Ya Roberto narró los detalles del encuentro, así que no repetiré aquí lo mismo, baste decir que el clima fue muy solidario y aunque eran obvias las diferencias ideológicas, el sentido común primó por encima de las divergencias que pudieran existir, porque también tuvimos bastantes puntos comunes.
La grabación de la entrevista fue idea suya, nosotros lo imitamos después de esto porque en realidad nos apenaba pedirle grabar el encuentro (creo que nunca nos hubiéramos atrevido a pedírselo). En última instancia parece ser que una de las dos grabaciones se filtró, para ser sincero no sé cuánto habrá de cierto en esto, pero confieso que no fuimos extremadamente cautelosos con ese archivo mp3 de sólo 20 megabytes y que finalmente muchos de los muchachos acá lo copiaron y estaba en varias computadoras copiado (siempre pensamos que mientras más personas oyeran el interesante debate mejor). Quizás aquello que narra Ted de que quienes lo interrogaron tenían la entrevista fue un alarde de ellos, quizás no, siempre he preferido no especular sobre lo que no hay manera de saber.
Es una lástima que la política defina las relaciones entre las personas de una manera tan categórica, reconozco lo difícil que es el tema de las investigaciones de extranjeros en Cuba que siempre de una u otra manera terminan tomando un matiz político. Sucede que por una cuestión de empatía me pongo en el lugar de mi gobierno y aunque a veces no me agraden sus procederes los comprendo perfectamente por a posición en que está, también comprendo la situación de Ted, un fanático de esta isla tan bella que tenemos. Por lo pronto ya Henken me escribió al Facebook y dice que:
“No hay lío. Siempre sabía que me pudiera pasar eso. Tampoco deben tener pena por la grabación. Fuimos honestos y respetuosos y a mí no me importa quién estaba escuchando. Gracias por ser tan francos y respetuosos conmigo. Les mando un abrazo y seguimos dialogando aunque sea solo virtualmente por ahora. El Yuma.”
Yo doy el asunto por zanjado, sobre el chisme de que el blog estaba caído por este suceso y dos o tres boberías más que se dijeron al respecto, me río una vez más, me recuerdan las innumerables teorías de la muerte de Fidel y su supuesto mal de Parkinson. Dentro de las cosas mágicas de este archipiélago nuestro del que Ted gusta tanto, está el chisme.