La sospecha


Por: Harold Cárdenas Lema

“La sospecha corroe la cabeza mi gente
 pero que no nos coma el corazón
por tantos años de tirar pa´l frente
 entre bloqueos y mala administración”
Buena Fe (π 3,14) 

Cuando yo nacía, la Unión Soviética comenzaba ya a morir lentamente, de un fallecimiento lamentable pero natural (si se tiene en cuenta la magnitud de los errores cometidos y lo tardío del reconocimiento de estos). En fecha tan temprana como el año 1986 ya se veían los síntomas: después de un año en Bulgaria, al llegar a Cuba mi padre sentaba a la familia a la mesa y con toda la seriedad del mundo les aseguraba su convicción en el derrumbe (al menos en las ideas) del socialismo europeo. Siempre me pregunté las razones principales que provocaron la caída soviética; sopesé la corrupción y la burocracia, el divorcio entre el Partido y las masas, etc., y aunque seguramente peque de reduccionista o simplista, al final tuve que resumirlas todas en una sola: la sospecha.

Fue la pérdida de confianza en el proceso y sus líderes lo que provocó el efecto dominó a finales de los 80 y comienzos de los 90. Hace poco tuve la oportunidad de conversar con una persona que vivió precisamente en Bulgaria y otros países del campo socialista durante este período, me expuso sus puntos de vista y su mirada particular al respecto. Mientras me contaba la separación gradual entre el Estado y las masas, provocada por la corrupción y excesos de sus dirigentes; entendía por qué en el imaginario social de esos pueblos se destruían los ideales socialistas.Las comparaciones entre lo ocurrido en la antigua URSS y el modelo cubano son inevitables, más aún, pueden ser muy útiles a los que optamos por un camino socialista autóctono y libre de los excesos foráneos. También tenemos en nuestro haber más de una metedura de pata, pero la historia demostró y demuestra día a día que no éramos satélite de nadie y que nuestro modelo era superior al que otros consideraban el ejemplo a imitar. En la segunda década del siglo XXI los cubanos tenemos un precedente de cómo no se construye el Socialismo, de los errores a evitar y algunas pistas del camino a seguir. La más importante de todas parece ser el consenso entre los intereses estatales y sociales en general.

Las grandes libertades alcanzadas durante más de 50 años siguen siendo insuficientes, mucho del equilibrio Estado-Pueblo se basa en que el gobierno alcance nuevos logros cada cierto tiempo. Cuba se encuentra en una posición muy difícil para alcanzar nuevas metas a corto plazo y esto dificulta mucho la situación. La respuesta tiene que ser necesariamente que las masas sepan a todo momento que ellas tienen el poder sobre su futuro, por ello una comunicación directa y una respuesta inmediata a las necesidades sociales más puntuales son imprescindibles.

Así es como se elimina la sospecha, el 20 de noviembre publiqué un artículo sobre deudas pendientes con el pueblo en varios renglones, veamos cronológicamente el balance casi 2 meses después:

- Ayer comenzó el juicio a los responsables de lo ocurrido en el hospital de Mazorra, así se destruye el síndrome del secretismo al que incluso nuestro presidente se ha referido en más de una ocasión.

- Se televisaron las sesiones de la Asamblea Nacional, así aumenta el consenso, desaparece la incertidumbre y ves cosas tan mágicas como un cochero en una discusión teórica con otro sobre tal o más cual término económico al que hizo referencia Marino Murillo, Ministro de Economía.

- En la clausura de la Asamblea Nacional el presidente Raúl Castro explicó detalladamente las destituciones y liberaciones de Jorge Luis Sierra Cruz, Yadira García Vera y Pedro Sáez Montejo, todos por errores cometidos en su gestión. Este era otro punto importante y queda más que cumplido. Respecto a Acevedo, espero que pronto se informe que ocurrió en cuento terminen las investigaciones, vale la pena repetir lo que afirmé en el post antes mencionado: “Nadie, por brillante que haya sido su trayectoria, está por encima de la Revolución y su pueblo”

- Sobre el caso de Esteban Morales, se le ve en actos públicos constantemente y hay que saber leer entre líneas.

- En lo relativo al nivel de información el panorama luce prometedor, dijo el presidente en el mencionado discurso: “Es preciso poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo”. Yo no lo podría decir mejor, ahora es necesario hacer esto una realidad lo antes posible, empezando por los temas que son tabú en los medios de prensa.

- El tema de Internet luce prometedor también, pronto pienso dedicarle un post a esto exclusivamente donde podamos discutir el acceso a Internet en Cuba, pero las estadísticas muestran que no son pocas las personas que ya acceden de una u otra forma.

- Pocos días después del artículo del 20 de noviembre ya se sabía que las Damas de Blanco (que me cuesta mucho aún llamarles así) se pasean por las calles sin interferencia alguna, que vayan y den su show bien pagado, nosotros no las molestaremos en absoluto, todos tiene derecho a ganarse su dinerito de la manera que escojan, sólo recuerden lo que pasaría en Estados Unidos si recibieran un salario por esas actividades.

Es así como se desaparece la sospecha, como se le aniquila y se construye una sociedad cada día más libre. Dice una frase que la sospecha debe inducir al examen, nunca a la decisión, si los soviéticos hubieran corregido el rumbo a tiempo, quizás tantos millones de muertos rusos por defender el Socialismo no habrían sido en vano. Si nosotros sabemos reparar nuestros errores a tiempo, el sacrificio de más de una generación por más de medio siglo tendrá un resultado positivo y tendremos el país que nos merecemos.

Termino con la misma canción que empecé y así de paso enfatizo que: “La sospecha corroe la cabeza mi gente, pero que no nos coma el corazón, por tantos años de tirar pa´l frente, entre bloqueos y mala administración”, el sábado a bailar todos los matanceros con estas líneas en el concierto de Buena Fe…